Selección de prensa internacional

En defensa del populismo

Estamos en el comienzo de una gran rebelión popular en contra de los que no mostraron moderación alguna cuando se trataba de forrar sus propios bolsillos

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19-03-2009
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¡Qué bien le vendrí­a a los grandes medios de comunicación españoles estudiarse detenidamente la columna que hoy publica en el Washington Post E. J. Dionne! Parece que lo haya escrito para ellos, que no dudan en calificar inmediatamente como "populista" o "populismo" cualquier idea o alternativa que conecte con lo sentido por la gente -habitualmente como expresión de cólera ante las elites dirigentes- y se salga de lo polí­ticamente correcto y admitido por los bienpensantes. En defensa del populismo, pues así­ se llama el artí­culo, es, como anuncia su titular, una cerrada defensa del populismo, entendido como una acto espontáneo de rebelión popular.
 En defensa del populismo
¡Qué bien le vendrí­a a los grandes medios de comunicación españoles estudiarse detenidamente la columna que hoy publica en el Washington Post E. J. Dionne! Parece que lo haya escrito para ellos, que no dudan en calificar inmediatamente como "populista" o "populismo" cualquier idea o alternativa que conecte con lo sentido por la gente -habitualmente como expresión de cólera ante las elites dirigentes- y se salga de lo polí­ticamente correcto y admitido por los bienpensantes. En defensa del populismo, pues así­ se llama el artí­culo, es, como anuncia su titular, una cerrada defensa del populismo, entendido como una acto espontáneo de rebelión popular.

Para el autor, el estallido de ira popular contra los directivos de AIG que se han repartido 165 millones de dólares del dinero de los contribuyentes exigiendo que se devuelvan –y que desde distintos medios norteamericanos ha sido calificada inmediatamente como una reacción populista  a la que Obama debería ignorar– no es mas que “una reacción totalmente adecuada a las decisiones de un elite” que ha conducido a la ruina a la economía norteamericana. Recuerda en su artículo cómo para algunos historiadores estadounidenses, el populismo, como expresión de “una profunda indignación con las elites que ignoraron, dañaron y / o traicionaron el ideal básico de la democracia americana”, ha sido históricamente uno de los motores del progreso en su país. Y reclama a Obama que no se oponga, sino que se ponga al frente de la oleada de “populismo” para acometer las profundas transformaciones que “las acrecentadas injusticias del país” exigen.
 
Guarden el artículo en su hemeroteca. Por que con la que está cayendo aquí en España, bastará con que empiecen a difundirse algunas (o muchas) medidas del programa que hemos propuesto como una alternativa popular para salir de la crisis, para que el sonsonete del populismo comience a taladrarnos los oídos.
 
El Economic Observer, la revista económica de mayor tirada e influencia en China plantea un muy interesante análisis sobre la situación general, más bien estratégica, de la economía y cómo, a su juicio, debería responder a la crisis. Para el Observer sería un error dejar de atender las orientaciones estratégicas marcadas en la última década para el desarrollo chino (que tan excelentes resultados ha dado por un lado, y por el otro ha dejado numerosas cuestiones por resolver) para centrarse exclusivamente en dar una respuesta coyuntural a las dificultades causadas por la crisis. Su posición vendría a ser que, si bien hay que adoptar medidas coyunturales frente a la crisis, China y su gobierno no deben perder de vista en ningún momento que lo más importante, lo estratégico, es avanzar en las transformaciones (el impacto negativo en el medio ambiente, la creciente brecha de ingresos entre grupos sociales, el diferente ritmo de desarrollo regional,...) que la reforma económica ha dejado todavía pendientes de resolver. Los fundamentos de la economía china son sólidos, su orientación es en lo principal correcta, todavía queda un gran trecho para alcanzar los objetivos propuestos y la crisis, en este sentido, no sería para el Observer más que una dificultad coyuntural más que hay que afrontar sin perder nunca de vista el objetivo final.
 
 
 
 
 
EEUU. The Washington Post
EN DEFENSA DEL POPULISMO
E. J. Dionne
 
Los conservadores han sostenido durante décadas que los pecados más peligrosos de nuestra sociedad se basan en la lujuria, cuando en realidad tienen sus raíces en la codicia.

Estamos en el comienzo de una gran rebelión popular en contra de los que no mostraron moderación alguna cuando se trataba de forrar sus propios bolsillos. Sus ideas del derecho surgen de un inflado sentido de su propio valor y de lo mucho más inteligentes que eran que todos los demás.

El sonido que están escuchando en respuesta a los pagos de AIG –perdón, primas– es el rencoroso ruido al estrellarse su arrogancia en la tierra.

Sin embargo, hay muchos “manos retorcidas” para los que esta furia populista es terriblemente peligrosa, que las prometedoras personas que no pudieron controlar sus avaros instintos tienen habilidades esenciales para la reparación de los daños que causaron con anterioridad.

Cuidado con el populismo, se nos dice. Hónrense aquellos contratos de AIG. Olvídese de cualquier juicio moral y fíjese sólo en la economía.

Esta opinión es errónea a casi todos los niveles, en particular sobre el populismo. Por supuesto que no todas las formas de populismo son atractivas. Pero, como el historiador Michael Kazin sostuvo en "La persuasión populista", "el lenguaje del populismo en los Estados Unidos expresó una especie de descontento idealista" y "una profunda indignación con las elites que ignoraron, dañaron y / o traicionaron el ideal básico de la democracia americana".

¿No es esta una reacción totalmente adecuada a las decisiones de un elite que datan del decenio de 1980 y que, en última instancia, han dado con nuestra economía en la tierra?

La administración de Obama ha enviado señales ambivalentes sobre el fondo de la cuestión. Su respuesta inicial a los 165 millones de dólares en bonos AIG (...) sugiere que no quiere unirse a la ira populista y quizás ignorar que estaba allí. El lunes, el Presidente Obama hizo lo que tenía que hacer, denunciar los bonos.

Fue el primer paso correcto. Y debería continuar demostrando que comparte la justificada intuición moral de la opinión pública de que en nuestra sociedad las recompensas a los muy ricos son completamente inapropiadas con sus contribuciones al bien común.

Un estudio de niveles de indemnización en el 2007 encontró que el promedio de paga en los ejecutivos de las empresas del Standard & Poors fue 344 veces superior a la media salarial de los trabajadores, y que los 50 gestores de fondos de inversión se llevaron a casa 19.000 veces –sí, con tres ceros– de lo que la mayoría de los trabajadores ganan.

Ahora bien, no estoy en contra de la gente que se hace rica o de los empresarios que cosechan los beneficios de sus inversiones de tiempo y energía. Pero no hay justificación moral o práctica de tales niveles de desigualdad. El capitalismo ha funcionado muy bien en las tres décadas después de la Segunda Guerra Mundial, sin desigualdades tan radicales. Es cuando se disparan las desigualdades cuando el sistema se mete en problemas, exactamente lo que ocurrió a finales de la década de 1920, cuando la desigualdad alcanzó niveles similares a los actuales.

Con la furia populista desatada, la administración de Obama tiene dos opciones. Puede tratar de luchar contra el público. O puede utilizar la indignación del público para mover al país en una mejor dirección.

El republicano Barney Frank (...), presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara, señala la ironía de que el populismo amenace con trabajar en contra de Obama, a pesar de que el presidente ha propuesto "un presupuesto populista". Es un presupuesto que aumenta los impuestos sobre los ricos, los recortes para casi todos los demás y gasta dinero en programas –en particular la atención de la salud– que son en beneficio de los pobres y la clase media. Obama necesita demostrar que su presupuesto es de por sí una respuesta directa a las acrecentadas injusticias del país.

El presidente tiene que hacer dos cosas a la vez. La administración no tiene más opción que gastar montones de dinero para ordenar el desorden financiero. Una parte de la dádiva, como Frank reconoce, puede beneficiar indirectamente a algunos de los malhechores en esta saga. Sin embargo, Obama tiene que ser inequívoco en la afirmación de que el propósito de este gasto no es para premiar a los que nos metieron en este aprieto, sino para resolver un problema que nos afecta a todos.

Para hacerlo, la administración debe usar sin miedo sus propuestas sobre la atención de la salud, los impuestos, la educación, la energía y la regulación financiera para argumentar que se trata de la construcción de una nueva economía sobre las cenizas de la antigua; una economía basada en una justa recompensa al capital y al trabajo por igual, no en una ética de la codicia y el exceso.

Obama puede trabajar con la ola populista o puede ser abrumado por ella. Como apunta Kazin, los progresistas de América han logrado mejorar el "bienestar común" sólo cuando "hablaron de manera populista; esperanzadora, expansiva, incluso romántica".

Kazin cita las frases popularizadas por Ralph Waldo Emerson, "marcha sin la gente, y marcharás en la noche", y luego añade: "Maldecir la oscuridad sólo retrasa el alba".
THE WASHINGTON  POST. 19-3-2009
 
 
 
China. The Economic Observer
MUCHAS MÁS COSAS QUE LA ECONOMÍA
 
Las cuestiones económicas de China han dominado el curso de la reunión del legislativo supremo en Beijing.

La mayoría de las propuestas en la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPC), han estado relacionadas con la economía, incluidas las cuestiones sobre el desglose de los 4 billones de yuanes, del plan de estímulo, las propuestas para estimular la demanda interna, y pedir la ampliación del comercio transfronterizo.

Estas cuestiones económicas –que insistimos no son todavía lo suficientemente graves como para ser llamadas “crisis económica”– puede asimilarse a un extraño llegado a nuestra puerta y que hace sonar la campana en repetidas ocasiones.

Mientras todo el mundo hace caso omiso de la llamada de los no invitados, el extraño sigue golpeando en la puerta. En algún momento, los de adentro ya no podrán ignorar la llamada.

De hecho, en tales circunstancias, lo mejor es abrir la puerta, y encontrar la manera de persuadir a los extranjeros a irse.

Cuando nos enfrentamos a una serie de problemas económicos no invitados, nuestra sociedad parece haberse unido para llegar a un consenso tácito, que nuestra máxima prioridad esté fijada en la economía. Este pensamiento único nos ha desbordado, y ha eclipsado una miríada de otros temas alrededor de los que solíamos estar preocupados.

Miremos hacia atrás sobre ellos ...

Uno, hemos debatido los impactos negativos del rápido crecimiento de China en el medio ambiente; dos, cuestionar la creciente brecha de ingresos entre los diferentes grupos sociales, expresada en nombre de los trabajadores migrantes y talleres, los residentes de barrios marginales y similares; tres, hemos hablado contra el capitalismo clientelar, cuatro, presionar para obtener más reformas económicas, sociales y políticas, cinco, exigir mejoras legislativas, seis, hemos señalado el desequilibrio en el desarrollo entre distintas regiones, siete, hablamos de la política exterior y de cómo podemos persuadir a otras naciones para llegar a un acuerdo con el crecimiento de China, ocho, hemos hablado de cómo mejorar nuestro modo de producción de "hecho en China" a "creado en China"; nueve, ponderar la reforma agraria en las zonas rurales; diez, .......

La lista es inagotable.

No hay que aferrarse a esta "desechada" mentalidad, que se refiere a la hipótesis de que si estamos en una isla desierta, sólo podremos recoger los temas más importantes para enfocar.

En el pasado, nuestra lista de prioridades fue masiva y diversificada. Era evidente que habíamos comenzado a abordar los problemas desde varios ángulos para tratar de resolverlos de manera integral.

A la larga, una "desechada" mentalidad podría embotar este ímpetu, ya que nos alienta a concentrarnos en los resultados a corto plazo.

Está claro que si no damos prioridad a las cuestiones económicas de ahora, las consecuencias pueden ser nefastas, pero, de nuevo, ¿cuál es el objetivo principal en evitar esas consecuencias?

Para desarrollar nuestra economía, o para garantizar un crecimiento económico estable, es importante el camino que escojamos para lograr nuestros objetivos, pero el camino no es el objetivo. La mencionada larga lista de preocupaciones son también caminos que conducen a nuestra meta de crear una sociedad armoniosa. Y son igualmente importantes.

No estamos sugiriendo que las medidas pro-activas para reactivar la economía  sean innecesarias. Estamos destacando, sin embargo, que si bien debemos dar solución a nuestros problemas inmediatos, no debemos dejar de lado otras preocupaciones de futuro.

El tiempo puede arreglar todas las crisis. Sólo en el siglo pasado, hemos sido testigos de otras numerosas –guerras, hambrunas, desastres naturales, excesos de apasionados movimientos sociales, aislamiento de la comunidad internacional–, de hecho nunca hemos estado cortos de crisis.

Pero si miramos hacia atrás críticamente, vemos que moverse en una crisis con poca visión de futuro a menudo condujo a otra crisis peor. Dicho de otro modo, derribar el techo para que entre el aire fresco en una casa durante un caluroso día de verano no es una solución sabia.

En diez años a partir de ahora deberíamos ser capaces de mirar hacia atrás al día de hoy y estar orgullosos de que, a pesar de que enfrentamos grandes desafíos, no renunciamos a nuestros objetivos a largo plazo en la búsqueda de alivios a corto plazo.

Cuestiones económicas aparte, hay otras muchas cosas que requieren nuestra atención.
THE ECONOMIC OBSERVER. 9-3-2009
 
 
Rusia. Kommersant
OBAMA PODRÍA VISITAR RUSIA EN JULIO
 
La semana pasada, el mandatario ruso Dmitri Medvédev se reunió en el Kremlin con los ex senadores estadounidenses Chuck Hagel y Gary Hart, así como con Brent Scowcroft, antiguo asesor de Bush padre en materia de seguridad internacional. Los tres visitantes, miembros de una comisión independiente que asesora a Washington sobre la política a seguir con respecto a Moscú, vinieron para exponer a Medvédev los principales planteamientos de un informe redactado por encargo de Obama y dedicado al futuro de las relaciones bilaterales.
 
Este documento, cuyo objetivo es encauzar en la dirección correcta la política de EEUU en relación con Rusia, dejó una impresión sumamente positiva en Moscú (...) Es, probablemente, el informe más halagador para Rusia desde que terminó la Guerra Fría. Así, recomienda a EEUU ser más discreto a la hora de criticar la situación de los derechos humanos en Rusia, conseguir la admisión de este país en la Organización Mundial de Comercio (OMC), reconocer que Moscú tiene intereses legítimos en el espacio postsoviético, y abstenerse de dar luz verde al ingreso de Georgia y Ucrania en la OTAN.
 
Una de las conclusiones básicas que hacen los autores del informe es que ninguna de las Administraciones anteriores en EEUU comprendió a Rusia. Todas confundían los deseos con la realidad y suplantaban con su propia lógica la de Rusia. "Deberíamos entender mejor los intereses de Rusia, tal y como los definen los rusos", destacan los autores del documento.
 
Sus recomendaciones serán, posiblemente, temas clave durante la primera reunión Medvédev-Obama que tendrá lugar a principios de abril en Londres. Con todo, una fuente próxima a la cancillería rusa dijo que este encuentro al margen de la cumbre del G-20 resulta obviamente insuficiente para demostrar el auténtico deshielo entre Moscú y Washington. Por tanto, ya se examina la posibilidad de que Barack Obama cumpla una visita a Rusia. Se barajaron en dos fechas tentativas - mediados de mayo o principios de julio - y esta última variante parece ahora más factible.
KOMMERSANT. 18-3-2009
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