Adoctrinamiento como nación catalana en la educación

Formación del espí­ritu nacional catalán

Un paso más del nacionalismo excluyente para imponer a los catalanes, la idea de "pertenencia a la nación catalana", de ser "súbditos de una nueva nación" opuesta a la realidad "mestiza" de España.

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20-03-2009
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Debido a una enmienda presentada por Convergencia i Unió (CiU) durante la elaboración de la nueva Ley de Educación de Cataluña (LEC) se incluirá un apartado en el artí­culo 2 que obliga a que los niños se eduquen en "el cultivo del sentido de pertenencia como miembros de la nación catalana". Ese artí­culo, que trata de los principios que inspiran la nueva ley, se hablaba del "cultivo de la cultura propia y el respeto a la convivencia". La presentación de la enmienda y el apoyo del tripartito -PSC, ERC e ICV- han permitido modificar el texto. El PP ya ha denunciado que los cambios "introducen la formación del espí­ritu nacional" en la Ley de Educación. El diputado popular Rafael López aludió a la dictadura franquista para argumentar su rechazo: "Este lenguaje es totalitario, nos recuerda a tiempos pasados y es intolerable que la escuela se convierta en un lugar de adoctrinamiento nacionalista en dónde se mida y se evalúe a los alumnos en la medida de su sentimiento de pertenencia a la nación catalana". López también dejó claro que el tripartito y CiU impiden con su rechazo a todas las enmiendas, tanto de su grupo como de Ciutadans, que se pueda establecer "el bilingüismo y la pluralidad y libertad lingüí­sticas como principios del sistema". Debido a una enmienda presentada por Convergencia i Unió (CiU) durante la elaboración de la nueva Ley de Educación de Cataluña (LEC) se incluirá un apartado en el artí­culo 2 que obliga a que los niños se eduquen en "el cultivo del sentido de pertenencia como miembros de la nación catalana". Ese artí­culo, que trata de los principios que inspiran la nueva ley, se hablaba del "cultivo de la cultura propia y el respeto a la convivencia". La presentación de la enmienda y el apoyo del tripartito -PSC, ERC e ICV- han permitido modificar el texto. El PP ya ha denunciado que los cambios "introducen la formación del espí­ritu nacional" en la Ley de Educación. El diputado popular Rafael López aludió a la dictadura franquista para argumentar su rechazo: "Este lenguaje es totalitario, nos recuerda a tiempos pasados y es intolerable que la escuela se convierta en un lugar de adoctrinamiento nacionalista en dónde se mida y se evalúe a los alumnos en la medida de su sentimiento de pertenencia a la nación catalana". López también dejó claro que el tripartito y CiU impiden con su rechazo a todas las enmiendas, tanto de su grupo como de Ciutadans, que se pueda establecer "el bilingüismo y la pluralidad y libertad lingüí­sticas como principios del sistema".
Este es un paso más en la política del nacionalismo excluyente para imponer a la ciudadanía catalana, en este caso, en la misma educación, la idea de “pertenencia a la nación catalana”, de ser “súbditos de una nueva nación” opuesta e incompatible a la ser ciudadanos españoles, a nuestro real “mestizaje”. Cuando, según el Centro de Estudios de Opinión (CEO), el ciudadano tipo de Catalunya se siente tan catalán como español y en una mayoría significativa, sus padres nacieron fuera de Catalunya. Un territorio donde conviven las dos lenguas. Donde, en realidad, el catalán se utiliza tanto en casa, en el trabajo, con los amigos, como se utiliza el castellano. En la citada encuesta se abre paso la realidad “mestiza” de todas las regiones de España. Los encuestados tienen mayoritariamente padres nacidos fuera de Cataluña, sobre todo, del resto de España. Así, un 47,9% de los padres y un 46,1% de las madres nacieron en otra parte de España, mientras que sólo un 45,4% de los padres y un 47,2% de las madres nacieron en Cataluña.
 
            Pero los nacionalistas excluyentes persisten obcecada y reaccionariamente. Y la Generalitat ha vuelto a poner en circulación los impresos de preinscripción escolar para el próximo curso sin incluir una casilla para elegir la opción de estudiar en castellano como exige el fallo reciente del Tribunal Supremo. Ellos vulneran la legalidad y no cumplen las sentencias, sin que pase nada, mientras sancionan cada vez más a los ciudadanos por el incumplimiento de sus normas como en el caso de la campaña de inspección lingüística en hoteles y restaurantes impulsada por la Generalitat.
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