Representa "Tengamos el sexo en paz" de Dario Fo

Entrevista a Charo López

Tienes que trabajar sin ninguna protección estatal, sin protección del ministerio y sin subvenciones. Haces lo que te da la gana, y tienes que esperar a que venga el público

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06-05-2009
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Charo López vuelve a los escenarios con el famoso montaje "Tengamos el sexo en paz" del Nobel Darí­o Fo a las órdenes de José Carlos Plaza. Además produce y actúa la tragicomedia El otro lado del famoso dramaturgo chileno Ariel Dorffman autor de La Muerte y la Doncella, denuncia de las torturas durante la dictadura de Pinochet.
 Entrevista a Charo López
Charo López vuelve a los escenarios con el famoso montaje "Tengamos el sexo en paz" del Nobel Darí­o Fo a las órdenes de José Carlos Plaza. Además produce y actúa la tragicomedia El otro lado del famoso dramaturgo chileno Ariel Dorffman autor de La Muerte y la Doncella, denuncia de las torturas durante la dictadura de Pinochet.
Vuelve a los escenarios con Tengamos el sexo en paz  de Darío Fo,  obra que durante trece años le ha dado muchas alegrías. En estos años la sociedad ha cambiado muy deprisa ¿Ha adaptado el texto a estos cambios?
 
            Claro, todo lo que se refiere  a la cantidad de niñas que se quedan embarazas tiene que cambiar porque hoy se han multiplicado las casos por tres; como se planifica y atiende el aborto también es radicalmente diferente. Por suerte las cosas van cambiando mucho, el propio Darío Fo ha cambiado el texto adaptándolo a los nuevos cambios de la sociedad.
 
Normalmente la hemos visto siempre en papeles dramáticos, que le permite la comedia frente al drama.
 
            Siempre he hecho drama pero la comedia la llevo dentro.   Aunque  los papeles dramáticos son muy ricos, muy variados y hermosos la comedia me gusta y me entusiasma.
 
De hecho recientemente ha estrenado una tragicomedia, El otro lado del dramaturgo chileno Ariel  Dorffman autor de La muerte y la doncella.  Cuéntenos algo sobre la obra.
 
            El otro lado es una obra que se desarrolla en la frontera de dos países  imaginarios que están en guerra. En medio de la frontera hay una casa  que le han concedido a  un matrimonio de ancianos que interpretamos Eusebio Lázaro y yo  para que clasifiquen  e identifiquen  a los muertos.  Mi personaje es una mujer que ha perdido un hijo, y espera que la guerra termine y su hijo vuelva y de eso vive.  Ariel Dorfman trata el tema de la memoria histórica antes de que aquí se escuchase el tema; coincide que ahora el tema está muy presencia. La  obra es muy beckettiana, ella espera y espera, tiene la ilusión de volver a ver a su hijo desaparecido. El padre está más cansado de esta espera. La guerra acaba y hay un giro en la obra que sorprende al espectador y que no voy a desvelar
 
Justamente  en la obra  se mezcla drama  y comedia
 
             Es un recurso muy utilizado en el teatro.  A mí me parece particularmente inteligente la mirada de Ariel. Pone  voz a  personajes que en la vida real no tienen manera de significarse, de contar su historia. El tema es muy doloroso,  pero en el subtexto hay otra historia muy divertida que no solo depende del público sino de que nosotros sepamos llegar a esa lectura. Según qué ciudad  o si hay fútbol o no hay una reacción diferente del público. Curiosamente siempre que se estrena esta comedia en el País Vasco es un éxito, no sé porqué pero es así.         
 
 
Usted combina las facetas de actriz y producción.   El número de espectadores  crece frente al  descenso de espectadores en  salas de cine e incluso partidos de  fútbol. Desde su perspectiva  como productora ¿cómo valora la situación del teatro hoy?
           
            Las causas no lo sé. Si sé que el teatro va muy bien, tanto  para las compañías privadas, como  para las nacionales.  A las compañías privadas nos resulta más difícil porque hoy muchos ayuntamientos no tienen dinero, cosa que es lógica. Aún así nuestra comedia está salvándose por los pelos y estamos muy contentos.
 
Parece que la crisis no está afectando  mucho al teatro
 
             En cierta manera sí, no hay dinero para comprar todas las obras que les gustaría comprar a los programadores. Pero desde luego no es el mayor problema, perdón por el tópico pero el teatro siempre está en crisis. Dios aprieta pero no ahoga. No está habiendo grandes problemas.
 
¿Disfruta más en el teatro o en cine?
 
            Es distinto. El cine tiene mucho de técnica, tiene mucha difusión, mucha onda expansiva, mucho glamur. El teatro se queda en una cajita, pero tienes la libertad, la gente, los latidos del corazón. Son completamente distintas.
 
¿Qué proyectos tiene ahora?
 
             Imagínate, de entrada estoy defendiendo una comedia que he producido yo. Luego voy a hacer dos o tres películas que me han ofrecido justo en estos momentos tan especiales como difíciles.
 
¿Qué significa ser hoy independiente?
 
            Ser héroes. Tienes que trabajas sin ninguna protección estatal, sin protección del ministerio y  sin subvenciones. Haces lo que te da la gana, y  tienes que esperar a que venga el público. Tienes que trabajar con rigor y seriedad y trabajar con actores y autores extraordinarios.
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