Música

José González

Jao Gilberto, Caetano Veloso, Mercedes Sosa, Silvio Rodrí­guez… decoraron las mañanas de limpieza familiar en la casa natal del cantautor sueco-argentino

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18-03-2009
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Como el lamento de los bosques frondosos de Ví¤sterbotten y un hilo de sonrisas pí­caras. Así­ suena el manto musical sueco; el folk persistente de Ranarim, Olle Nyman o Huldreslat. Pero de la necesidad dos polos se aúnan, uno emigra y el otro consiente. José González ha encandilado a referentes como Amaral o emergentes como Russian Red, poniéndolas a pie de escenario. Cantautor sueco de padres argentinos exhibió sus "cuatro cosas" en Barcelona, Málaga y Madrid, coincidiendo con la gala de la XIII edición de los Premios de la SGAE. Como el lamento de los bosques frondosos de Ví¤sterbotten y un hilo de sonrisas pí­caras. Así­ suena el manto musical sueco; el folk persistente de Ranarim, Olle Nyman o Huldreslat. Pero de la necesidad dos polos se aúnan, uno emigra y el otro consiente. José González ha encandilado a referentes como Amaral o emergentes como Russian Red, poniéndolas a pie de escenario. Cantautor sueco de padres argentinos exhibió sus "cuatro cosas" en Barcelona, Málaga y Madrid, coincidiendo con la gala de la XIII edición de los Premios de la SGAE.
Jao Gilberto, Caetano Veloso, Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez… decoraron las mañanas de limpieza familiar en su casa natal de Gotemburgo. Cargado con todo este equipaje, José González empezó a producir música con los pies.

“Cuatro cosas” es lo que necesita para hacer música – minimalista le llaman -, y su inspiración folk del movimiento contra la Guerra de Vietnam es evidente y explícita. Pero la mixtura en este caso no es dominantemente hispana, sino sueca.

La digitación en tintineo es inconfundiblemente de Silvio – como cuando se aprende por imitación -, ahora bien, sería un terrible error dejarse llevar por el gustoso mestizaje y obviar el poso que mezcles con lo que mezcles el café siempre queda. Y lo es casi más que los que solo bebieron de las fuentes de Odín.

No hay más que escuchar “Teardrop” y, a continuación tantear algunos temas de Väsen e, incluso, Sigür Ros; la profundidad que se percibe despistada por el apelotonamiento de dos o tres detalles que se repiten creando entonces la sensación. Evoca filtros verdes, nublados y efectos de película de los años 20… convence sin llamar la atención. Vence sin batalla, a la sueca.

José González incorpora además una novedad: no quiere saber nada del amor. Le interesan más “todos los demás aspectos” – ¿pero es que hay algo más? -. Sin embargo está bien que lo diga y que lo componga, por la huida de la melosidad que impregna una parte importante de las producciones musicales de la tercera exportadora mundial de música – por detrás de Gran Bretaña y EEUU -.  Y realmente no habla de otra cosa

Quizás sus primeras composiciones tipo sketch pecaban de voluntad cristalizadora y minimalista; se puede decir todo en cuatro palabras, a lo “haiku”. Fue un acierto elaborar y dejar macerar las letras en remojo melódico. Como “In Our Nature”:

Deja la Espada / Envía tus perros a casa / Abre tus puertas / Baja la guardia / Es nuestra naturaleza / Deja tu pistola / Ignora la alarma / Abre tu corazón / Baja la guardia / Es nuestra naturaleza.

No dice más. Pero si se pudiera arrancar cada frase y saborearla, toda la canción sabría en ella.
 
 
 
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