EE UU y la militarización de la frontera con México

La Ley de la frontera

El Gobierno de Barak Obama cuenta con planes de contingencia que no descartan el apoyo del Departamento de Defensa, ante una escalada de violencia que pueda filtrarse por el sur del paí­s.

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19-03-2009
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Ante el aumento de la violencia en la frontera, Obama aseguró que "en pocos meses" propondrá una polí­tica integral para acortar la demanda de drogas en Estados Unidos y el flujo de armas hacia México.
 La lucha territorial entre cárteles del narcotráfico en el norte de México causó más de 5.300 asesinatos el año pasado y unos 1.000 en lo que va de 2009, y al norte de la frontera se ha disparado la alarma por el desborde de la violencia.(EFE)
La lucha territorial entre cárteles del narcotráfico en el norte de México causó más de 5.300 asesinatos el año pasado y unos 1.000 en lo que va de 2009, y al norte de la frontera se ha disparado la alarma por el desborde de la violencia.(EFE)
Ante el aumento de la violencia en la frontera, Obama aseguró que "en pocos meses" propondrá una polí­tica integral para acortar la demanda de drogas en Estados Unidos y el flujo de armas hacia México.
El jefe del Comando Norte del Ejército de EEUU, el general Ví­ctor Renuart, consideró hoy que podrí­a ser necesario un refuerzo militar en la frontera con México para combatir al narcotráfico, a la vez que elogió el progreso de ese paí­s en la lucha contra la corrupción.

Durante una audiencia del Comité de Servicios Armados del Senado de EEUU, Renuart dijo que el Gobierno de México está tomando medidas contundentes en contra de los narcotraficantes y, pese a la espiral de violencia en la frontera, "no dirí­a que están perdiendo" la batalla.

Sin embargo, también consideró que "podrí­a haber una necesidad" para un refuerzo militar en la frontera sur, tomando en cuenta, por ejemplo, que algunos aviones de la Guardia Nacional tienen capacidades de ví­deo que serí­an beneficiosas para las autoridades de la Oficina de Aduanas y Fronteras.

En un intercambio con el senador republicano John McCain, Renuart también afirmó que el Gobierno del presidente Felipe Calderón está logrando un progreso en el combate a la corrupción, y citó como ejemplo el caso de Ciudad Juárez, donde cerca de 10.000 soldados y policí­as federales han sido desplegados y todos ellos han sido sometidos a un proceso de revisión de antecedentes.

Sobre la solicitud del gobernador de Texas, Rick Perry, para que la Guardia Nacional ayude en las tareas de vigilancia fronteriza, Renuart consideró que "podrí­a haber una necesidad de un refuerzo (militar) adicional".

También señaló que las autoridades estadounidenses están ultimando los requerimientos para el enví­o a México de los helicópteros y aeronaves prometidos en la Iniciativa Mérida.

El Congreso aprobó para el año fiscal en curso un total de 407 millones de dólares para la Iniciativa Mérida, un plan de seguridad regional para ayudar a México, Centroamérica, Haití­ y República Dominicana a combatir el narcotráfico y el crimen organizado.

El Gobierno de Barak Obama cuenta con planes de contingencia que no descartan el apoyo del Departamento de Defensa, ante una escalada de violencia que pueda filtrarse por el sur del paí­s.

"Vamos a examinar si un despliegue de la Guardia Nacional tiene sentido, y bajo qué circunstancias tendrí­a sentido", dijo Obama a 14 periódicos regionales en una entrevista.
Por ahora, la violencia que causó más de cinco mil 300 asesinatos el año pasado y unos mil en lo que va de 2009 no exige "militarizar" la región, opinó Obama.

La lucha territorial entre cárteles del narcotráfico en el norte de México causó más de 5.300 asesinatos el año pasado y unos 1.000 en lo que va de 2009, y al norte de la frontera se ha disparado la alarma por el desborde de la violencia.

Phoenix, la capital de Arizona (suroeste), se ha convertido en la ciudad con mayor número de secuestros en Estados Unidos, con 700 en los últimos dos años, informó este martes el fiscal general del estado fronterizo, Terry Goddard, en otra audiencia sobre el narcotráfico en el Senado.

Además, la Casa Blanca se enfrenta a la presión de la opinión pública y de varios gobernadores del sur de Estados Unidos que reclaman el enví­o de tropas para apoyar los planes antinarcóticos.

Ante el aumento de la violencia en la frontera, Obama aseguró que "en pocos meses" propondrá una polí­tica integral para acortar la demanda de drogas en Estados Unidos y el flujo de armas hacia México, uno de los obstáculos que identifica el gobierno de Calderón en la lucha antinarcóticos.

En la lucha contra la delincuencia organizada se pone énfasis en aumentar la seguridad en las fronteras, desmantelar bandas de traficantes de inmigrantes. Sin embargo, en la frontera no impera el respeto de los derechos humanos de los inmigrantes; más bien se agrava la represión de autoridades migratorias y policí­acas y domina un ambiente de impunidad.

Estados Unidos gastó desde 1994 la "colosal" suma de 30.000 millones de dólares en la seguridad de la frontera con México, señala un informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH).

Desde 1993 Estados Unidos aplica una "polí­tica de disuasión", que inició con la "Operación Guardián" en California, orillando a los inmigrantes a cruzar por zonas más peligrosas como el desierto y el rí­o, y que después de 14 años se ha traducido en la militarización de la frontera y la construcción de un muro desde 2007.

La Iniciativa Mérida, si bien es un plan del Gobierno estadounidense que destina recursos en apoyo a Calderón contra al narcotráfico, su esencia es perpetuar la participación de México en la lucha antiterrorista de Washington e impedir el ingreso de terroristas, narcotraficantes e inmigrantes indocumentados.

Los más de 500 millones de dólares no son para garantizar la seguridad de México, sino para proteger los intereses de la seguridad nacional estadounidense. Son para que México se convierta en la gran policí­a fronteriza.

Los resultados serán la mayor militarización del paí­s, extensión de la violencia, la participación de agencias como la DEA y la CIA en actividades propias de autoridades mexicanas, la criminalización de la migración irregular justificada por la lucha contra la delincuencia transnacional, aumento de la violación de los DD HH, y en particular la definición de las amenazas para la seguridad nacional mexicana en términos de las amenazas para EE UU.

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