Selección de prensa internacional

Un continente a la deriva

La recuperación española será casi inconcebiblemente dolorosa si, como parece muy probable, la economí­a europea en su conjunto se mantiene deprimida en los próximos años.

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17-03-2009
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La visita que Paul Krugman está haciendo por Europa, incluido nuestro paí­s, va reflejándolo en distintos artí­culos que publica en su columna habitual del New York Times. En la de ayer, vuelve sobre su análisis sobre las debilidades europeas, concentrándolas ahora en un punto de sí­ntesis: Europa es estructuralmente débil ante la crisis.
 Un continente a la deriva
La visita que Paul Krugman está haciendo por Europa, incluido nuestro paí­s, va reflejándolo en distintos artí­culos que publica en su columna habitual del New York Times. En la de ayer, vuelve sobre su análisis sobre las debilidades europeas, concentrándolas ahora en un punto de sí­ntesis: Europa es estructuralmente débil ante la crisis.

La ausencia de un gobierno y unas instituciones políticas centrales, en oposición a unas economías fuertemente integradas y que disponen de una moneda única es la base, según Krugman de esta debilidad. A diferencia de EEUU, donde su banco central, la Reserva Federal, puede arriesgar y tomar decisiones audaces contando con la seguridad de que el gobierno federal le apoyará sin reservas y, en última instancia, dará la orden al Tesoro de imprimir todos los dólares que sean necesarios si los planes de rescate y de estímulo no salen bien, en Europa, por contra, dice Krugman, el Banco Central Europeo –aunque dominado en lo principal por el Bundesbank, añadimos nosotros– tiene que guardar un cierto equilibrio al tener que responder ante 16 gobiernos nacionales distintos, con situaciones económicas diversas y con intereses específicos.
 
Esto sitúa a Europa actualmente como un continente a la deriva, aunque, para Krugman, la pregunta más importante es que ocurrirá con las economías europeas que han crecido todos estos años con el recurso al endeudamiento por la existencia de un dinero abundante y barato, España en particular. No ve el economista norteamericana otra salida para España que un doloroso proceso de rebajas y recortes salariales, proceso al que se atreve a calificar como de “casi inconcebiblemente doloroso si, como parece muy probable, la economía europea en su conjunto se mantiene deprimida y con tendencia hacia la deflación en los próximos años”.
 
 
EEUU. The New York Times
UN CONTINENTE A LA DERIVA
Paul Krugman
 
Estoy preocupado por Europa. En realidad, estoy preocupado por todo el mundo puesto que no hay refugio para la tormenta económica mundial. Sin embargo, la situación en Europa me preocupa aún más que la situación en EEUU.

Para ser claro, no soy partidario de la recurrente queja norteamericana que denuncia que en Europa los impuestos son demasiado altos y sus beneficios demasiado generosos. Los grandes estados del bienestar no son la causa de la crisis actual de Europa. De hecho, como lo explicaré en breve, son realmente un factor atenuante.

El peligro claro y presente para Europa en estos momentos proviene de una dirección heterogénea, lo que hace no tener al continente una respuesta eficaz a la crisis financiera.

Europa se ha quedado corta en términos de política fiscal y monetaria: se enfrentan a una depresión por lo menos tan grave como la de los Estados Unidos, sin embargo, está haciendo mucho menos para combatir la recesión.

En el ámbito fiscal, la comparación con los Estados Unidos es sorprendente. Muchos economistas, incluido yo mismo, han alegado que el plan de estímulo de la administración de Obama es demasiado pequeño, habida cuenta de la profundidad de la crisis. Pero las acciones de América empequeñecen cualquier cosa que los europeos estén haciendo.

La diferencia en la política monetaria es igualmente sorprendente. El Banco Central Europeo ha sido mucho menos dinámico que la Reserva Federal, ha sido lento en recortar los tipos de interés (en realidad aumentó las tasas el pasado mes de julio), y ha rehuido cualquier medida fuerte para descongelar los mercados de crédito.

Lo único que trabaja en favor de Europa es precisamente aquello de lo que se le critica frecuentemente, el tamaño y la generosidad de sus estados del bienestar, que permiten amortiguar el impacto de la crisis económica.

Este no es un asunto menor. Garantizando un seguro de salud y unas prestaciones de desempleo generosas aseguran que, al menos hasta el momento, no haya un sufrimiento humano tan enorme en Europa como lo hay América. Y estos programas también ayudan a mantener el gasto en la depresión.

Pero esos "estabilizadores automáticos" no pueden ser sustitutos de la acción positiva.

¿Por qué Europa está fallando? Un pobre liderazgo es parte de la historia. Directivos de la banca europea, que fallaron completamente en comprender la profundidad de la crisis, todavía parecen extrañamente satisfechos (...)

Pero hay un problema más profundo: en Europa la integración económica y monetaria se ha quedado demasiado lejos de sus instituciones políticas. Las economías de muchas naciones de Europa están casi tan estrechamente vinculada como las economías de muchos Estados de América; y la mayor parte de Europa comparte una moneda común. Pero, a diferencia de América, Europa no tiene el tipo de instituciones de alcance continental necesarias para hacer frente a una crisis de alcance continental.

Esta es una de las principales razones de la falta de medidas fiscales: no hay un gobierno en condiciones de asumir la responsabilidad de la economía europea en su conjunto. Lo que Europa tiene, en cambio, son gobiernos nacionales, cada uno de las cuales se muestra reacio a asumir grandes deudas para financiar un estímulo que dará muchos, si no la mayor parte, de sus beneficios a los votantes de otros países.

Se podría esperar una política monetaria más contundente. Después de todo, aunque no hay un gobierno europeo, existe un Banco Central Europeo. Pero el BCE no es como la Fed, que puede darse el lujo de ser aventurero, ya que es respaldada por un gobierno nacional unitario; un gobierno que ya se ha declarado dispuesto a compartir los riesgos de la audacia de la Reserva Federal, y seguramente a cubrir las pérdidas de la Fed si sus esfuerzos para descongelar los mercados financieros van mal. El BCE, que debe responder al 16 gobiernos a menudo peleados, no puede contar con el mismo nivel de apoyo.

Europa, en otras palabras, está resultando ser estructuralmente débil en un momento de crisis.

La pregunta más importante es lo que ocurrirá a las economías europeas que crecieron en el entorno de dinero fácil de hace unos años, España en particular.

Durante gran parte de la última década España fue la Florida de Europa, impulsada su economía por un gran auge inmobiliario especulativo. Al igual que en Florida, el auge se ha convertido en quiebra. Ahora España tiene que encontrar nuevas fuentes de ingresos y de empleo para sustituir la pérdida de puestos de trabajo en la construcción.

En el pasado, España buscó la mejora de la competitividad por la devaluación de su moneda. Pero ahora está en el euro; y el único camino a seguir parece ser un proceso de rebaja y recortes salariales. Este proceso será difícil en el mejor de los casos, será casi inconcebiblemente dolorosa si, como parece muy probable, la economía europea en su conjunto se mantiene deprimida y con tendencia hacia la deflación en los próximos años.

¿Significa todo esto que Europa se equivocó al dejarse integrar tan estrechamente? ¿Significa, en particular, que la creación del euro fue un error? Quizás.

Pero Europa puede todavía demostrar la equivocación de los incrédulos, si los políticos empiezan a mostrar más liderazgo. ¿Lo harán?
THE NEW YORK TIMES. 16-3-2009
 
 
 
China. Diario del Pueblo
NUEVA TENDENCIA DE RELACIONES JAPÓN-EEUU-CHINA
 
En las actuales circunstancias, ya no tiene mucho significado la consideración del mundo a partir de la alianza EEUU-Japón, y los indicios diplomáticos emitidos por EEUU demuestran que EEUU necesita “el sistema de eje Japón-EEUU-China” en vez del Japón-EEUU. En realidad esto ha declarado el fin de la época del eje Japón-EEUU, eje que Japón siempre ha tenido presente.

Esto lo dice el rotativo japonés Asahi en una nota publicada la semana pasada bajo el título de “El eje ha cambiado debido a la emergencia de China”.

Los gobernantes japoneses, sobre todo los derechistas, siempre se han embriagado de la alianza con EEUU tomándola como el “eje” de la diplomacia japonesa. Intentan mantener la situación de “dos contra uno”, o sea, Japón y EEUU contra China, y abrigan recelos profundos por el mejoramiento y desarrollo de las relaciones sino-estadounidenses. Después de que Barack Obama asumió el poder, están contentos con el hecho de que Japón haya sido la primera parada de la secretaria del Estado Hillary Clinto en su gira de visitas por Asia y que el premier Taro Aso haya sido el primer invitado a visitar EEUU. Esto les ha dejado una ilusión en el sentido de que Japón sigue siendo la primera opción de EEUU.

Sin embargo, el estado de las cosas ha cambiado independientemente de su voluntad. La correlación de la fuerza ha cambiado. China ha llegado a ser la tercera economía del mundo y el mayor acreedor de EEUU. Ya hace un año, operaron nuevos cambios en las relaciones entre los tres países. Los resultados de una investigación demuestran que el 62 % de los japoneses encuestados afirma que China tiene mayor importancia, y la sigue EEUU con el 23 %. El 49 % de los encuestados estadounidenses cree que China es más importante, en contraste con el 32 % que opta por Japón. Tras el estallido de la crisis financiera, se ha prestado mayor importancia a China.

El poderío estatal integral de China ha incrementado notablemente. China se adhiere a la política exterior independiente y de paz aplicando la estrategia de apertura con base en el beneficio mutuo y la ganancia compartida y de coexistencia armónica. China presta mucha importancia a las relaciones con EEUU y a la cooperación estratégica en base de beneficio mutuo con Japón. Nunca ha procurado por las perspectivas de la situación de “dos contra uno”, o sea China y EEUU contra Japón, ni siquiera por ser “la primera en Asia”.

Se están operando cambios en EEUU que está haciendo ajustes políticos. Durante su gira de visitas por cuatro países asiáticos, Hillary Clinton declaró fortalecer las relaciones con sus “socios tradicionales”, pero también subrayó la necesidad de “establecer las relaciones de asociación de nuevo tipo con los países emergentes asiáticos” y trabajar por un mayor equilibrio y armonía con el fin de contribuir a resolver los problemas que EEUU no logra solucionar apoyándose en sus propios esfuerzos. La secretaria de Estado estadounidense también afirmó que EEUU y China deben aunar los esfuerzos para sobreponerse a las dificultades. “No hay relaciones bilaterales tan importantes como las sino-estadounidenses”, dijo Obama en su conversación telefónica con su homólogo chino Hu Jintao el 30 de enero. Esto demuestra los ajustes de las políticas por parte de EEUU. Zbigniew Brzezinski, consejero de Obama para los asuntos internacionales, afirmó que “las relaciones entre EEUU y China deben ser relaciones de asociación estratégica integrales semejantes a las relaciones EEUU-Europa y las EEUU-Japón”. Estos indicios emitidos por las declaraciones demuestran la nueva tendencia del desarrollo de las relaciones entre China, EEUU y Japón.

En realidad, Japón también está dispuesto a realizar ajustes políticos. Ya en febrero de 2007, un grupo de expertos japoneses publicó un informe en vísperas de la visita del ex premier Yasuo Fukida a China, diciendo que al fortalecer la alianza con EEUU, Japón debe esforzarse por promover “las relaciones de cooperación de asociación estratégica con China”. El informe y la propuesta de los expertos han revelado las nuevas ideas tentativas acerca de las relaciones entre los tres países.

Los comentarios del periodico Asahi sirven para ayudar a la derecha japonesa a volverse consciente de la actual situación cambiante, abandonar la ideología de la Guerra Fría y los conceptos sobre “eje Japón-EEUU” y “el eje Japón-EEUU-China” y promover las relaciones de cooperación en base de igualdad y beneficios mutuos entre los tres países, adaptándose a la corriente de la época y contribuyéndose a la paz y desarrollo mundiales.
DIARIO DEL PUEBLO. 17-3-2009
 
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