Luchas vecinales.

Playas, Molinos de viento y olvido.

Zonas costeras ofrecí­an pedaní­as en desarrollo con múltiples posibilidades de explotación turí­stica y de ladrillo

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17-03-2009
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En la Región de Murcia, costa, playa turismo y construcción han estado unidos desde hace ya tiempo. Zonas costeras ofrecían pedanías en desarrollo con múltiples posibilidades de explotación turística y de ladrillo. Muchos de estos barrios y pedanías generaron hace años una riqueza de procedente de la construcción dedicada al veraneo y que ahora tienen inviernos desérticos y olvidados en los que apenas se encuentra ni trasporte público.
 
Es el caso de Los Urrutias que con una población en invierno de 969 habitantes que se ve multiplicada en número por cinco en verano, sin embargo el olvido hace que este año los vecinos vuelvan a reivindicar una solución inmediata a la suciedad, olores pestilentes y peces muertos en las playas o la falta de trasporte público.
 
Fulgencio Sánchez, presidente de la Asociación de Vecinos Urvimas, relata las deficiencias y el día a día de los vecinos. 18 años llevan pidiendo un paseo marítimo y un carril bici, sin embargo las playas siguen llenas de suciedad y peces muertos, los molinos históricos de Los Urrutias lejos de ser símbolo de tradición y cultura quedan olvidados y medio destruidos, el dragado de la zona marítima no funciona como debiera de manera que el olor pestilente es a menudo habitual. Los propios vecinos ya hicieron la pista deportiva con los materiales que les dio el Ayuntamiento y a menudo son ellos mismos los que limpian de matojos y suciedad las calles.
 
Exigen un acuerdo entre las tres administraciones del que esté claro una línea unitaria de actuación que ponga solución a la dejadez de las administraciones. Como en muchos de estos casos las consecuencias las pagamos los ciudadanos, las consecuencias de las urbanizaciones creadas de forma desmesurada con un cliente en muchos casos turista y que se aprueban para luego dejar en el olvido, una vez sacada la ganancia y vendidas las casas, la dejadez de muchas de estas urbanizaciones con las que las pedanías han crecido en pocos años de forma artificiosa se cierra “el chiringuito” y se olvida para construir en otro sitio y seguir ganando.
 
Son las consecuencias de una economía improductiva y mal orientada que con la crisis se destapa de forma virulenta, mostrando las contradicciones que durante algunos años, la bonanza económica tapaba. Porque es muy bueno que los turistas vengan, compren, den puestos de trabajo y dejen dinero, el problema es que estos proyectos se han ejecutado al olor de la ganancia y muy lejos de crear riqueza y empleo, de manera que una vez se han vendido las casas los problemas y cuidados del sitio quedan ya en otro tejado, una vez sacada la ganancia de la venta de casas no hay un proyecto de desarrollo que de riqueza y empleo, no hay cuidado ni proyecto para estas pedanías, se convierten en barrios invisibles hasta que llega el verano. Los robos son otro de los problemas que por otra parte se acentúan con la crisis, ya que las casa vacías son un atractivo para los cacos que se ven a su libre albedrío ante el olvido de servicios de la policía y Guardia Civil que pasan tan solo por las calles más principales y muy de vez en cuando.
 
Conforme avanza la crisis la situación se antagoniza, ya que lo poco que queda retrocede a marchas forzadas en un círculo vicioso que provoca lo contrario de lo que vendieron en el boom inmobiliario de playas de ensueño, entretenimiento y buenos servicios. Todo queda en un “ mantente mientras cobro” y queda en el olvido, un potencial olvidado que es una fuente de ingresos en la región pero que se abandona a la desidia ante la mirada de los que tienen allí su hogar.
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