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Los Ejércitos de la Noche

Norman Mailer hace un ejercicio magistral de "nuevo periodismo" en esta crónica de la gran movilización popular contra la guerra de Vietnam

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17-03-2009
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En estos últimos años, la "maldita guerra de Irak" ha despertado en los medios de comunicación y entre amplios sectores de la sociedad norteamericana todos los ecos y todos los fantasmas de Vietnam. En ese contexto, cobra todo su sentido la "recuperación" y reedición que la editorial Anagrama ha hecho de "Los ejércitos de la noche", la novela que muchos consideran la obra cumbre de Norman Mailar -el gran escritor norteamericano, fallecido en noviembre de 2007- , en la que narra uno de los episodios capitales de la gran movilización popular contra la guerra de Vietnam: la célebre "Marcha sobre el Pentágono" del 21 de octubre de 1967. El libro fue galardonado con el Premio Pulitzer. En estos últimos años, la "maldita guerra de Irak" ha despertado en los medios de comunicación y entre amplios sectores de la sociedad norteamericana todos los ecos y todos los fantasmas de Vietnam. En ese contexto, cobra todo su sentido la "recuperación" y reedición que la editorial Anagrama ha hecho de "Los ejércitos de la noche", la novela que muchos consideran la obra cumbre de Norman Mailar -el gran escritor norteamericano, fallecido en noviembre de 2007- , en la que narra uno de los episodios capitales de la gran movilización popular contra la guerra de Vietnam: la célebre "Marcha sobre el Pentágono" del 21 de octubre de 1967. El libro fue galardonado con el Premio Pulitzer.

La lectura de “Los ejércitos de la noche”, cuarenta años después de su publicación en 1968, es todo un ejercicio de gozosa ilustración, de la que el lector obtiene un botín ingente: es penetrante y lúcida la radiografía que Mailer nos hace del poder y de la sociedad norteamericana, de la izquierda social y política de EEUU, del movimiento pacifista, de las razones que se esgrimieron en pro y en contra de la guerra, de los debates y tácticas de un combate social que resultaría decisivo a la hora del desenlace final de la guerra (aunque Mailer, en ese momento –el libro se escribió entre 1967 y 1968– desconocía totalmente ese desenlace). Es también rico y nutritivo el botín crítico que Mailer reparte: no sólo al poder, embarcado en una aventura criminal sin paliativos, sino también a ciertas capas sociales, a la intelectualidad liberal, a la casta profesoral y académica, a la izquierda de salón o a los restos del naufragio del marxismo norteamericano.
 
Pocas veces habremos asistido, como se hace aquí, a una disección tan completa, tan en carne viva, no de los rasgos visibles y externos, sino de los intríngulis internos, las verdaderas tripas, de un movimiento social, cuyas virtudes y miserias son desveladas con tanta minuciosidad como hondura, en un ejercicio literario pletórico, en el que están desplegados todos los recursos narrativos de un verdadero escritor de raza.

“Los ejércitos de la noche” es un libro, por otra parte, “rompedor” en muchos sentidos, un libro que retorna a plantear la cuestión clave del estatuto de la ficción y de su relación con la historia, con lo real, y ofrece una solución muy peculiar, en la estela de lo que en ese momento, en EEUU, se llama “nuevo periodismo”, y que tiene a Capote, Wolfe y al propio Mailer en cabeza..

 
En “Los ejércitos de la noche” encontramos dos relatos sucesivos. En el primero, titulado “La Historia como una Novela: las escalinatas del Pentágono”, un narrador omnisciente narra objetiva y pormenorizadamente la participación de un conocido escritor –Norman Mailer– en la Marcha sobre el Pentágono del 21 de octubre de 1967, uno de los hechos decisivos de la movilización del pueblo norteamericano contra la guerra de Vietnam. La primera sorpresa del libro es esa: Mailer es el protagonista central del relato, pero no por la vía de una reflexión autobiográfica en primera persona, sino por la de su objetivación en personaje, un personaje a través del cual se filtra, vertebra y desenvuelve toda la acción. Esta desdoblamiento –que parece el colmo del egocentrismo: Mailer no sólo es el narrador, sino además el personaje–, permite, no obstante, hacer realidad de una forma plenamente eficaz el designio y el desafío narrativo de “contar la historia como una novela”.

El relato exhaustivo de los cuatro días que van desde la llegada de Mailer a Washington para participar en un mitin previo a la Marcha, pasando por la realización misma de la Marcha, su detención, su paso por la cárcel y su definitiva liberación y vuelta a Nueva York, sirve para que el narrador nos sumerja completamente en el ambiente rico y peculiar de los años sesenta: sus mitos, sus ritos, sus héroes, sus demonios, sus conflictos, sus contradicciones, sus afanes y su imperiosa voluntad de cambio. En ese ambiente turbulento el personaje Mailer se desenvuelve como pez en el agua, a la vez protagonista activo y observador lúcido, vanidoso empedernido y camarada conmovido. Pero su destacado protagonismo no es el centro del relato: el centro es la épica de una movilización histórica, cuyas consecuencias están ya fuera del libro, pero todos conocemos.

 
La segunda parte del relato: “La novela como historia: la batalla del Pentágono”, mucho más breve, es una mezcla de ensayo y de periodismo centrado en la organización política y la preparación y realización de la Marcha, a la que acudieron finalmente unos 200.000 manifestantes y acabó con miles de detenidos y una auténtica batalla campal en las escalinatas y alrededores del mayor símbolo del complejo militar-industrial de EEUU: el Pentágono. Esta parte es muy rica en el debate sobre los aciertos y fracasos de la Marcha, sobre la lucha entre distintas orientaciones y objetivos, sobre la naturaleza y el programa de las distintas organizaciones y sus líderes, ofreciendo un panorama que completa al de la primera parte sobre las fuerzas que convergieron en la Marcha.

El libro, en su conjunto, demuestra sobradamente que Mailer fue un escritor con plena conciencia del papel “heroico” del testigo y crítico de la sociedad, y no un simple “enfant terrible” de la literatura americana, como han dicho muchos estos días.
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