Selección de prensa nacional

La legislatura no aguanta

Nadie experto confí­a en que de esta crisis salgamos antes de un quinquenio y, desde luego, hasta los más optimistas columbran que el desempleo superará los dos dí­gitos por lo menos hasta el 2015

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16-03-2009
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Entre una crisis económica de la que nadie se atreve a publicar su dimensión real y una crisis polí­tica creada tras el 1-M que nadie sabe a donde puede conducir, los grandes medios españoles pasan los dí­as saltando de un tema a otro sin una lí­nea definida y bailando el agua -según sea su inclinación- a uno u otro bando de una clase polí­tica enmarañada en disputas bien alejadas de las preocupaciones y las necesidades reales del paí­s.
 La legislatura no aguanta
Entre una crisis económica de la que nadie se atreve a publicar su dimensión real y una crisis polí­tica creada tras el 1-M que nadie sabe a donde puede conducir, los grandes medios españoles pasan los dí­as saltando de un tema a otro sin una lí­nea definida y bailando el agua -según sea su inclinación- a uno u otro bando de una clase polí­tica enmarañada en disputas bien alejadas de las preocupaciones y las necesidades reales del paí­s.
José Antonio Zarzalejos, el ex director de ABC liquidado por Esperanza Aguirre tras su inequívoco alineamiento con Gallardón, se apunta en Estrella Digital a la tesis de que los resultados del 1-M, al poner en cuestión la estabilidad política y la solidez parlamentaria del Gobierno Zapatero, acercan posiblemente el final de la legislatura, cuando apenas está comenzada. Tesis que no hay en absoluto que descartar, pero para cuya materialización sería necesario algo más que los resultados de las pasadas elecciones autonómicas. Adelantar las elecciones en las condiciones de una creciente agudización de la crisis y de su impacto sobre las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría de la población, sería poco menos que poner en bandeja la victoria electoral que hasta ahora se le ha resistido a Rajoy.
 
Y para ello sería necesario, previamente, que en el seno de la clase dominante española se llegara a la convicción de que hay que proceder al recambio de Zapatero por una línea menos consensuada con los “agentes sociales” (es decir, los sindicatos) y más “a las bravas” (abaratamiento del despido, reforma del mercado de trabajo, rebaja inmediata de las pensiones, reducción de impuestos a las empresas,...) con las que afrontar la crisis y la recuperación de la tasa de ganancia.
 
Algo que, hoy por hoy, no parece estar, al menos de forma inminente, en la agenda de la oligarquía. Que, que sepamos, sólo se ha expresado de forma clara hasta ahora por boca de Francisco González, presidente del BBVA y cercano al anterior núcleo dirigente del PP (particularmente a Rato), pidiendo un amplio pacto, al estilo de los pactos de la Moncloa de 1978, entre todas las fuerzas políticas, sindicales y empresariales. Lo que sugeriría algo distinto, no la convocatoria de unas nuevas elecciones sino la formación de una especie de gobierno de amplia coalición monopolista. En el que la firma de algo así como “un período de tregua” en la disputa entre los dos núcleos centrales en que esta dividida la clase dominante –el Santander y el BBVA– tuviera como reflejo una relajación del antagonismo entre PSOE y PP como paso previo a la formalización de un pacto de amplio espectro. pero, que conozcamos, sobre esa propuesta nada ha dicho todavía Botín.
 
 
 
 
 
Opinión. Estrella Digital
LA LEGISLATURA NO AGUANTA
J. A. Zarzalejos
 
Lo ha dicho Javier Arenas el domingo en el diario ABC: la "moción de censura está en la calle" y el Gobierno no tiene "fuelle para llegar al 2012". Puede que sea cierto. Un hombre tan próximo a las tesis gubernamentales como Josep Ramoneda escribía ayer en El País que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero "está solo". Igualmente cierto (...)
 
El abandono al PSOE en el Congreso del PNV y la displicencia de CiU comprometen el margen de maniobra del equipo socialista, que no puede fiarse de Izquierda Unida, radicalizada, y menos aún del grupo mixto (...)
 
A esta situación se añadirán muy pronto otras circunstancias adversas: continuarán las malas cifras de empleo y contracción del PIB, y los sindicatos y la IU de Cayo Lara se lanzarán a la calle esta primavera para ir cincelando una política reivindicativa cara a sus propuestas electorales (...)
 
Es corto de miras que el PP fíe todo su futuro electoral al desgaste que al Ejecutivo procura la recesión económica, pero es igualmente temerario que el Gobierno haga el equivocado cálculo -otro cálculo que resultaría fallido- de que en el 2011-12 la recuperación económica sea ya una realidad. Nadie experto confía en que de esta crisis salgamos antes de un quinquenio y, desde luego, hasta los más optimistas columbran que el desempleo superará los dos dígitos por lo menos hasta el 2015.
 
¿Qué hacer? Mejorar el tono político del Gobierno, (...) intentar unos pactos amplios y de largo recorrido con partidos, sindicatos y empresarios después de que el G-20 dicte sus resoluciones en abril en la cumbre de Londres sobre la crisis e implementar una política de férrea austeridad en todas las Administraciones Públicas mediante otros acuerdos con las Comunidades Autónomas y la Federación Española de Municipios y Provincias. Y sobre todo: abordar la reforma del sistema financiero -cajas y bancos- desde un consenso similar al que el PSE-PSOE y PP están utilizando en el manejo de la cuestión vasca (...)
 
O el Gobierno se mueve o se cae, y con él, a muy corto plazo, la legislatura. Sin más política de alta categoría y una gestión también más eficiente, esto no aguanta.
ESTRELLA DIGITAL. 16-3-2009
 
 
 
 
 
Editorial. El País
PRIORIDAD DEL EMPLEO
 
La ruptura de la negociación colectiva entre empresarios y sindicatos es un hecho preocupante en un periodo de grave inestabilidad financiera y una recesión que amenaza con ser la más intensa de la historia económica española reciente. El peligro de un aumento descomunal del desempleo, que superará con toda probabilidad los cuatro millones en 2009, es el telón de fondo de esta pugna entre la CEOE y las organizaciones sindicales mayoritarias (...)
 
Con una recesión tan grave cerniéndose sobre la economía española, no es irracional una propuesta de intercambio de salarios por empleo. Porque, sin duda, la manifestación más grave de esa recesión es la destrucción de puestos de trabajo, que ha diezmado los sectores de la construcción y servicios y empieza a cebarse en la industria. La moderación salarial viene apoyada además por un descenso importante de los precios (...)
 
Lo verdaderamente importante, pues, es si los sindicatos y la CEOE son capaces de articular un acuerdo de moderación salarial a cambio de empleo. El criterio principal de esta negociación debería ser el de la flexibilidad (...)
 
La prioridad de los agentes económicos es la supervivencia de las empresas; ese objetivo depende en primera instancia del funcionamiento correcto del mercado crediticio. Sería un error grave convertir la negociación salarial en un obstáculo añadido a los graves problemas derivados de las restricciones financieras. La CEOE ya se equivocó al poner sobre la mesa una fantasmagórica reducción del coste de despido; ahora, ni la patronal ni los sindicatos deberían prolongar el enfrentamiento en torno a las subidas de retribuciones. Para unos y para otros, la prioridad debe ser el empleo.
EL PAÍS. 16-3-2009
 
 
 
 
 
 
Opinión. El País
LA DESAVENENCIA
Joaquín Estefanía
 
(...) La reunión de ministros de Economía de hace 48 horas no es muy estimulante (...) A dos semanas y media del G-20, las cosas todavía parecen no haber madurado lo suficiente. ¿En qué hay unanimidad? En que la condición necesaria para salir de esta coyuntura tan alarmante es reestructurar de manera definitiva el sistema financiero, limpiarlo de activos tóxicos y ponerlo a funcionar de manera que se regeneren los flujos crediticios a empresas y particulares. Para ello están dispuestos a poner todo el dinero público que sea preciso y no repetir el error de Lehman Brothers, la única vez que se aplicaron las normas ortodoxas de que cada palo aguante su vela y dejaron caer el cuarto banco de inversión estadounidense, lo que se considera hoy el mayor error cometido desde que en julio de 2007 comenzó la crisis de las hipotecas subprime. Desde entonces, las autoridades americanas y europeas han nacionalizado total o parcialmente 38 grandes entidades financieras, según datos del FMI. La paradoja consiste en que lo que las élites consideran imprescindible tiene muy mala venta en la opinión pública, que reputa a los financieros como los grandes culpables de lo que está pasando. Los mandatarios han de poner en marcha una campaña de pedagogía para convencer a los ciudadanos de que se trata de apoyar a los bancos, no a los banqueros, como el camino para ayudarlos a ellos. Pero pocos de esos financieros se mueven de sus sillas y sacrifican voluntariamente sus emolumentos, tantas veces desaforados.
 
La principal desavenencia entre los países del G-20 está en el escalonamiento de la política económica. Mientras EE UU, Gran Bretaña, China y Japón entienden que para salir de la recesión la prioridad es la inyección de mayor cantidad de estímulos públicos (hasta comprometer al menos el 2% del PIB mundial en ese esfuerzo compartido), Europa –liderada de nuevo por el eje franco-alemán– piensa que lo primero es establecer los mecanismos de regulación necesarios para que las entidades financieras no puedan repetir sus tropelías (básicamente sacando del balance las operaciones de más riesgo, para que no fuesen controladas por los supervisores nacionales), y que antes de inyectar más dinero público es preciso conocer la eficacia del aportado hasta ahora.
 
En la recámara de unos y otros hay un problema que hoy no se aborda por la magnitud de los problemas a solucionar, pero que antes o después saldrá a la luz: cómo volver a políticas fiscales sólidas y sostenibles, una vez que se haga balance del gigantesco endeudamiento público para el rescate financiero y el estímulo global. Keynes ya advertía de las resistencias que se generan para una marcha atrás, pero ésta es la herencia de la revolución conservadora
EL PAÍS 16-3-2009
 
 
 
 
 
Editorial. Expansión
UNA AMENAZA REAL PARA AMÉRICA LATINA
 
Hace tiempo que la ilusión del desacoplamiento económico –decoupling– entre los países industrializados y los que pugnan por emerger del subdesarrollo se ha desvanecido bajo las embestidas de la crisis.
 
América Latina ha crecido a tasas considerables en los últimos años, gracias a los elevados precios de las materias primas (hoy en repliegue) y a la eficacia con que sus principales motores económicos –especialmente Brasil– han aprovechado las oportunidades que brindaba la fase de prosperidad, pero esa prolongada etapa de vacas gordas se ha visto truncada por el tsunami económico y financiero que azota EEUU y Europa.
 
La primera economía de la región, Brasil, siente ya en sus carnes el aliento gélido de la crisis, con unas perspectivas para 2009 que apuntan a una fuerte desaceleración del crecimiento. Peor suerte correrá México, para el que se descuenta la entrada en recesión.
 
El flanco más débil de los países latinoaméricanos, para los que el Banco Mundial pronostica un exiguo crecimiento del 0,3% en 2009, es su dependencia –en mayor o menor grado– de la demanda externa, principalmente de EEUU y de los mercados integrados en la OCDE.
 
Con las mayores economías del globo en recesión, la pérdida de fuelle de las exportaciones es una realidad que, previsiblemente, irá a más en los próximos meses. A esto hay que añadir el impacto que sobre sus balanzas comerciales tiene –y tendrá– la mengua de los precios de las materias primas, que aglutinan casi dos tercios de las exportaciones totales de Latinoamérica, y las tensiones crediticias, que han adelgazado los movimientos de remesas y puesto en peligro las inversiones foráneas en la región.
 
En los últimos años, los principales mercados latinoamericanos –los que no se han dejado atrapar por el populismo– han trabado un recio armazón económico, reforzado sus estructuras y disminuido su pobreza, lo que ha permitido que el 75% del PIB conjunto de la región haya obtenido el grado de inversor internacional.
 
Esta malla puede ayudarles a resistir mejor el temporal, pero su supeditación a las economías más desarrolladas les augura una accidentada travesía, que incluso puede poner en riesgo los logros recientes si la recesión en los países industrializados no encuentra pronto un suelo.
EXPANSIÓN. 15-3-2009
 
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