Dick Cheney

Obama eleva el riesgo de sufrir otro atentado

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16-03-2009
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Hay amenazas que mueven a la risa. Otras provocan el desprecio. En ocasiones, incluso, cuando están hechas desde la impotencia, pueden despertar la conmiseración. Pero hay algunas que, por la naturaleza misma del personaje que las lanza, conviene tomarlas en serio. Muy en serio. Hay amenazas que mueven a la risa. Otras provocan el desprecio. En ocasiones, incluso, cuando están hechas desde la impotencia, pueden despertar la conmiseración. Pero hay algunas que, por la naturaleza misma del personaje que las lanza, conviene tomarlas en serio. Muy en serio.
Este último es el caso de la que acaba de hacer el ex-vicepresidente de Bush, Dick Cheney en una cadena televisiva, afirmando que la política de Obama ha elevado el riesgo de que EEUU sufra otro atentado como el del 11-S.
 
Y no sólo por la naturaleza patibularia del personaje, criado y amamantado en los más siniestros sótanos del complejo militar-industrial y guía intelectual de una presidencia que además de volar por los aires toda la legalidad internacional y la propia democracia interna norteamericana, buscó implacablemente establecer una especie de dictadura terrorista mundial sobre el planeta.
 
Sino porque, conociendo su trayectoria histórica, que Cheney hable de atentados y conmociones resulta peligroso, extremadamente peligroso.
 
Más si recordamos como, en 1998, junto a un grupo de ex altos cargos de la administración con Reagan y Bush padre como Rumsfeld, Perle o Wolfowitz envió un documento al Congreso estadounidense, en nombre del tink-thank ultraconservador creado por ellos mismo (El Proyecto para un Nuevo Siglo Americano) en el que afirmaban textualmente que crear las condiciones de fuerza necesarias para preservar la hegemonía norteamericana en el sigo XXI resultaría particularmente costoso y difícil a no ser que se produjera “un acontecimiento catastrófico y catalizador, como un nuevo Pearl Habour”.
 
Apenas 8 meses después de que ese grupo tomara en sus manos los puestos claves de la administración Bush, el “nuevo Pearl Harbor”, el “acontecimiento catastrófico y catalizador” que pedían y que necesitabana para llevar adelante su proyecto tenía lugar en Nueva York el 11-S.
 
Cuando Cheney habla, por tanto, de atentados y de riesgos de atentados se convierte en alguien al que hay que tener muy, muy en cuenta.
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