Aumenta el consumo de heroina.

¿Cual es la relación entre drogadicción y crisis?

Mientra se buscan respuestas empí­ricas, no se ataca la raiz del consumo de la droga.

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16-03-2009
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¿Afecta la destrucción de empleo al aumento de drogodependencias? ¿Afecta la destrucción de empleo al aumento de drogodependencias?
La heroí­na vuelve a las andadas, y la crisis también.
     Expertos en drogodependencia predijeron hace algunos meses que el consumo de drogas bajaría ahora. La ecuación fue la siguiente, si hay crisis no hay dinero. Por lo tanto no habrá tanto consumo de estupefacientes, todo lo contrario, bajará.
A día de hoy, la realidad camina en la dirección opuesta de una forma radical.
     El último brote de heroína que hubo en España fue durante la crisis de los ochenta. En esta decada, el consumo de este mortifero, fue una tragedia historica. Habia muchas poblaciones que tenían un adicto de cada 100 vecinos.
En los noventa descendió a niveles mínimos, se consideró extinguida.
     La juventud y la sociedad en su conjunto podíamos respirar mucho más tranquilos. La heroína, solo sobrevivia en reducidísimos núcleos de yoonkies, que, prácticamente todos, ya estaban enganchados desde los ochenta. No había nuevas generaciones de heroinómanos.
Según los expertos, el consumo de heroína bajó en los años noventa por el miedo que provocaba el contagio de SIDA.
     Desgraciadamente ha vuelto a resurgir de forma más abrumadora que nunca. 
El perfil es nuevo. Gente joven, es decir una mayoría de menores de edad o de chavales con 18, 19 o 20 años.
Murcia, ahora mismo, es una de las regiones donde más aumenta.
     Según el jefe de la Unidad de Desintoxicación del Hospital Reina Sofía, José María García Basterrechea, se trata de una escalada en la que comienzan con el tabaco y el alcohol, después siguen con los psico-activos -cocaína, anfetaminas...- y alucinógenos -LSD, mescalina...- y acaba con opiáceos: heroína, opio, morfina.
     Además, en Murcia se es muy tolerante a este aspecto social y el consumo es generalmente aceptado. Sólo se considera drogadicto al heroinómano.
     Muy bien, datos, datos y más datos; y todos son ciertos. El mayor conocimiento sobre el SIDA llegó y se impuso al mismo tiempo que bajó la heroína.
También es verdad que, en Murcia, absolutamente todo el mundo se relaciona con gente que consume cannabis, y muchos de ellos, coca. Se sabe y se tolera.
Y por supuesto que, las personas que toman heroína, también han sido alcohólicos y muchos fumadores . Casi todos han pasado por el hachís y la cocaína. ¿Pero es esta la realidad?
¿Qué supone una crisis en la vida real de los individuos?
     Para  la población se han disparados los precios de todo durante el último año. Millones de personas se han quedado sin empleo. Pero los gastos se mantienen. A cientos de miles los han desahuciado. Las colas en Cáritas se multiplican.
     Una crisis supone, a nivel personal para muchos, la aniquilación de su proyecto de vida. La anulación de su norte, aquello por lo que estaban decididos a trabajar durante los próximos 20 años.
Dígase la compra de la casa y el matrimonio que estaba previsto a la vuelta de la esquina.
Dígase esa pequeña empresa que uno tenía en mente desde hace 7 años; o la que llevaba abierta 15.
O por ejemplo la mejora de vida que suponía, para un obrero de 50 años, comprarse una casa en la playa. Algo a lo que, quizás, llevara 5 años dando vueltas; y era posible..., hasta que se quedó en paro. Por ejemplo..., de una situación que iba a reforzar su relación matrimonial se ha pasado a otra que ha multiplicado las tensiones familiares. De casa en la playa a amenazas de embargo.
O si  no, ese ex-albañil de treinta y pocos que va a Cáritas, pero lo hace en el pueblo de al lado porque no soporta que sus padres se enteren de la situación en que vive. 
Y esos abuelos, de 60 años de trabajo y semanas de arroz blanco, con pensión de 300 euros. 
     Hay una obra de teatro, de Clifford Odets, llamada “Esperando al Zurdo”. En ella habla de la crisis norteamericana de los años 30. En sus distintas escenas se recogen estas realidades. Parejas que llevando 5 años juntos se tienen que dejar porque no pueden mantenerse, y no podrían tener hijos jamás. Uno de los personajes lo plantea, ¿Quién quiere acabar con nosotros?
La historia se repite. En cada crisis economica, en cada descomposición, la marginación se dispara. Y con ella el consumo de drogas. Especialmente las de caracter mas adictivo y destructivo
     Según el psiquiatra del Hospital Universitario de San Juan (Alicante) Bartolomé Pérez , la crisis y el crecimiento del desempleo multiplican,  el consumo de heroína y otros opiáceos. Tanto en los ochenta como ahora.
     Otro ejemplo, la descomposición del imperialismo sovietico. Rusia esta recorrida por enormes bolsas de miseria, desempleo y crisis desde hace largas decadas, desde mucho antes de la caida del Muro. Rusia tiene uno de los niveles más altos del mundo en consumo de heroina.
Esta es la realidad personal de la crisis.
     Cuando los proyectos de vida se derrumban, se derrumban las personas. Aumenta el agujero negro de la droga. No hay proyecto, no hay salida, nada importa.
¿Cuántos cientos de miles de jóvenes han llegado a esta conclusión?
     Dicen que, en los años 90, el consumo de heroina bajó por que se tomó conciencia del SIDA. Pero ahora se tiene muchisima conciencia y ha vuelto la emperatriz de las drogas. Solo que ahora no se inyecta, se fuma en chino. Así que en los 90 no bajo por el VIH, porque podría haberse mantenido fumándose.
     El consumo cayó en picado porque vino la Expo, las Olimpiadas y la construcción; las inversiones, y el trabajo. Y con el trabajo vinieron los sueldos, y con estos los proyectos de vida y el futuro. Millones de jóvenes volvieron a aspirar, aspirar a mejorar de vida, a miles de cosas que la independencia económica permite. 
Ahora toca crisis, con la crisis toca destrucción de capitales y con estos porcentajes enteros de la sociedad se marginan. 
     Por esto la droga aumenta y precisamente la más adictiva y peligrosa. Por esto, no por fumarse unos porros a la semana, sino porque, en el proceso de desarrollo y ajuste del capitalismo, entra de forma periódica la destrucción de capitales y con ellos la destrucción de la vida personal de la gente
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