Avances contra el SIDA

28 años después, un nuevo punto de partida

Los primeros datos del estudio de los seropositivos que no desarrollan el SIDA ha ofrecido un nuevo punto de partida desde el que abordar la elaboración de una vacuna eficaz

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16-03-2009
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Un equipo de cientí­ficos de la Universidad Rockefeller de Nueva York afirman que se ha abierto, después de múltiples fracasos, la posibilidad del desarrollo de una nueva vacuna contra el HIV fruto de haber empezado a estudiar las células que gestionan la memoria inmunitaria y la producción de anticuerpos, las llamadas células B. La acción combinada de los anticuerpos que producen estas células serí­a la clave de su capacidad para retrasar la infección. Un equipo de cientí­ficos de la Universidad Rockefeller de Nueva York afirman que se ha abierto, después de múltiples fracasos, la posibilidad del desarrollo de una nueva vacuna contra el HIV fruto de haber empezado a estudiar las células que gestionan la memoria inmunitaria y la producción de anticuerpos, las llamadas células B. La acción combinada de los anticuerpos que producen estas células serí­a la clave de su capacidad para retrasar la infección.
       Estudios anteriores sobre el SIDA han revelado que alrededor del 10 por ciento de la gente infectada con HIV seon “controladores de élite”  o “progresores lentos”, cuya característica es que mantienen, sin ningún tipo de tratamiento, la llamada carga viral por debajo de 50 partículas víricas por mililitro de sangre. Son, por tanto,  individuos infectados por el VIH hace más de 10 años y que aún no han desarrollado la enfermedad. Por el contrario, se dice que el paciente no tratado tiene una carga viral de más de un millón de partículas durante la infección aguda.
     ¿Por qué no se había estudiado esto antes? según el autor, Michel Nussenzweig, a pesar de que la existencia de estas personas se conocía desde hace años, muy poco se conocía de sus anticuerpos, ya que no había sido posible aislar las células B que los producían.
    En el momento en que otro científico, Johannes Scheid, desarrolló la técnica que ha permitido aislar dichas células B, ha sido posible aislarlas del cuerpo de seis de dichos “controladores de élite”.  Gracias a ello se ha podido demostrar que poseen unos títulos muy elevados de anticuerpos que neutralizan el virus. ¿Cómo neutralizan el virus? Atacando la proteina llamada gp140, que es como un arpón que le permite engancharse a las células inmunitarias T (a diferencia de las células B, estas gestionan la inmunidad celular). Esta molécula ha sido una diana principal del desarrollo farmacéutico puesto que su estructura no muta.
   Una vez seleccionadas las células B que producen los anticuerpos contra dicho "arpón", los científicos aislaron 433 anticuerpos de la sangre de estos individuos, los clonaron, los produjeron en masa en el laboratorio y los analizaron para ver contra qué parte concreta de la gp140 iban y como la neutralizaban.
 
    Así comprobaron que, mientras los anticuerpos individualmente no neutralizaban al virus, colectivamente sí lo hacían. En otras palabras, si se demuestra que esto es así en todos los seropositivos inmunes, se podría inducir al cuerpo a producir un auténtico “enjambre” de anticuerpos naturales que atacaran por múltiples frentes al virus, rompiendo con la línea actual de encontrar el  “superanticuerpo” genéticamente diseñado contra ciertas cepas del virus. Las vacunas experimentales en esta línea no han sido capaces de obtener resultado alguno hasta el momento.

    En definitiva, lo que encontraron es una posible explicación a por qué los fracasos de la vacuna hasta ahora y un posible nuevo punto de partida que puede acelerar su éxito.  “La cosa no es que el virus tiene un pequeño sitio que los anticuerpos atacan. El sistema de anticuerpos trata de atacar al virus por diferentes ángulos.” Esa es la cuestión, neutralizar al virus de una forma amplia. Este tipo de ataque es absolutamente fundamental porque “el VIH está mutando constantemente en diferentes individuos, por lo que si consigues un anticuerpo que te proteja contra una cepa sólo no consigue nunca ser una vacuna ya que cada individuo tiene un virus diferente”.
Pensar de esta forma puede tener implicaciones importantes a la hora de diseñar una vacuna:
 
Lo consecuente, afirma Nussenzweig, es ampliar el estudio de más "progresores lentos", comparar diferentes mezclas de anticuerpos para ver cuál es más efectiva, estudiar más tipos de HIV y otros enfermos, para poder apuntalar y profundizar estos primeros avances. “Sería más productivo partir de nuestros hallazgos dejar de buscar un super-anticuerpo y empezar a buscar una vacuna natural global que reflejara los mecanismos por los que los individuos “controladores” producen espontáneamente los anticuerpos múltiples neutralizantes.
 
 
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