Manifestación contra la crisis en Barcelona.

Preludio de un Uno de Mayo histórico

La guerra de cifras (12.000 según la Policí­a, 50.000 según los sindicatos) no puede ocultar que la manifestación del sábado en Barcelona, que colapsó según todos los medios, ha sido un gran éxito

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16-03-2009
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Lo que "El Periódico" calificó como "sin duda, la mayor concentración de trabajadores en Cataluña, convocada por los sindicatos mayoritarios, desde que empezó la crisis" congregó a más de 125 organizaciones, desde comités de empresa hasta partidos polí­ticos. Esta manifestación marca, no sólo para Barcelona sino para el conjunto del paí­s, el preludio de un primero de Mayo histórico, después de años de convocatorias decadentes, y de una "rebelión social anunciada" por el divorcio ostensible entre un agravamiento de la crisis para las clases populares y un estado (central o autonómico) embarcado en rescatar a la Banca y los grandes Monopolios. Y la cuestión es si los sindicatos van a alimentar y amplificar la voz de los millones de trabajadores que reclaman una salida a la crisis favorable a sus intereses y a los intereses del paí­s en su conjunto. Barcelona ha estado al cabo de las movilizaciones por los cierres industriales, especialmente en automoción (nissan, SEAT, Bosch, Tubsa) y textil (Inditex, Escorpión…), por lo que, al menos por boca de los secretarios generales de UGT y CCOO, parece claro que la situación actual tiene en su base la falta de un proyecto industrial para España. Lo que "El Periódico" calificó como "sin duda, la mayor concentración de trabajadores en Cataluña, convocada por los sindicatos mayoritarios, desde que empezó la crisis" congregó a más de 125 organizaciones, desde comités de empresa hasta partidos polí­ticos. Esta manifestación marca, no sólo para Barcelona sino para el conjunto del paí­s, el preludio de un primero de Mayo histórico, después de años de convocatorias decadentes, y de una "rebelión social anunciada" por el divorcio ostensible entre un agravamiento de la crisis para las clases populares y un estado (central o autonómico) embarcado en rescatar a la Banca y los grandes Monopolios. Y la cuestión es si los sindicatos van a alimentar y amplificar la voz de los millones de trabajadores que reclaman una salida a la crisis favorable a sus intereses y a los intereses del paí­s en su conjunto. Barcelona ha estado al cabo de las movilizaciones por los cierres industriales, especialmente en automoción (nissan, SEAT, Bosch, Tubsa) y textil (Inditex, Escorpión…), por lo que, al menos por boca de los secretarios generales de UGT y CCOO, parece claro que la situación actual tiene en su base la falta de un proyecto industrial para España.
¿Qué dicen los sindicatos?
    En el artículo “Medidas insuficientes” publicado el mismo sábado en El Periódico de Cataluña, Joan Carles Gallego, secretario de CCOO de Catalunya, afirma al hablar de la responsabilidad del gobierno en la crisis: “No han promocionado políticas industriales activas que diversificaran el tejido industrial y favorecieran la internacionalización de nuestras empresas; han favorecido la entrada de capitales extranjeros sin contrapartidas, que muchas veces han destruido la capacidad productiva instalada, quedándose la cuota de mercado; han generado políticas fiscales regresivas, que ni han favorecido la inversión productiva ni han permitido hacer políticas educativas y sociales más potentes.
    Los sectores empresariales han utilizado para competir la abundante mano de obra disponible con salarios bajos y contratos basura. No han invertido en innovación, ni diversificado producto ni apostado por la calidad; no han mejorado procesos organizativos, ni han utilizado la formación y calificación como elemento clave para el desarrollo de la propia actividad; se ha aprovechado la subcontratación y la atomización de las pequeñas empresas para externalizar riesgos.
El Gobierno intenta ahora tapar los agujeros por donde mana la hemorragia, con ayudas a la banca para garantizar la solvencia y evitar quiebras; promoviendo medidas de ayuda a sectores en situación crítica, como la automoción, por la caída del consumo en medio de un proceso de reestructuración y definición de nuevos productos. Se favorece, con bonificaciones, la contratación de personas con prestación de paro y se proponen mejoras en los servicios públicos de empleo y en las garantías de cobro de prestaciones.
Son medidas insuficientes, y algunas ineficientes, para reactivar la economía
.”

    En otro artículo, “Tranquilo, ya pagarás”, Josep Maria Álvarez, secretario de UGT de Catalunya afirma que “nos ha llegado al buzón de casa la factura de años de espectaculares beneficios empresariales sin reinvertir en innovación ni formación; en el extracto bancario aparecen los números rojos de la miopía de unos dirigentes políticos que nunca han visto la necesidad de tener estrategia industrial. Sin vergüenza, los especuladores que han hecho fortunas en el mercado inmobiliario ahora se llevan las manos a la cabeza para decir que era cuestión de tiempo que el espejismo se deshiciera. Y, por si faltaba algo, la banca da lecciones de austeridad sobrevenida al por mayor cuando pontifica que en este país se tiraba demasiado largo, que el nivel de endeudamiento familiar no se sostenía. Pero, ¿quién regalaba hipotecas a 35 años? ¿Quién estimulaba el consumo añadiendo a la cuota la letra del coche y de las vacaciones? Son ellos los responsables de la cultura financiera y de consumo que tenemos en este país. ¿Cómo? ¿Que no te lo puedes permitir? Claro que sí... tranquilo, ya lo pagarás. Y tanto que nos lo están cobrando.

¿Dónde váis con esta gente?
      En la manifestación estuvo representado “El Tripartito” catalán (PSC, ERC e ICV) cuyos representantes cargaron duramente contra Zapatero. Joan Ridao, secretario general de ICV llegó a declarar que “esta mala situación económica y laboral es culpa del Gobierno español, que esconde la cabeza debajo del ala y no plantea ninguna solución para salir de la crisis”. El manifiesto que se leyó al final de la manifestación señalaba sin embargo la responsabilidad de ambos, gobierno central y autonómico.
    Tras la escabechina del nacionalismo en Euskadi y Galicia, les ha faltado tiempo para coger la pancarta anti-crisis. Hacen bien. Los nacionalistas se socializan para salvar el pellejo, los gobiernos autonómicos no pueden ofrecer ninguna salida diferente a la de Zapatero porque han estado en el mismo ajo que él. Que los sindicatos pidan garantías, en nombre de los trabajadores, de que “cuando se acabe la prestación de desempleo, tendrán el cojín de la Renta de Ciudadanía que aprobó el Estatut de Catalunya"  es encubrir la responsabilidad de los del Estatut en la crisis que vive Cataluña. ¿O no son ellos los que firman los EREs?
 
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