Brasil el actor más importante en latinoamérica para EE UU

EE UU plantea una alianza estratégica a Brasil

La polí­tica latinoamericana de Obama mostrará más lí­neas de continuidad que de ruptura. México y Brasil seguirán siendo las alianzas prioritarias y Venezuela -más que Cuba- el conflicto a resolver.

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15-03-2009
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Uno de los principales planes de la administración de Obama para Latinoamérica será firmar un acuerdo de cooperación energética que --de llevarse a cabo-- podrí­a reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo del Medio Oriente
 sólo un Brasil fuerte y moderado puede detener al auge de un frente antihegemonista fuera de su control.(EFE)
sólo un Brasil fuerte y moderado puede detener al auge de un frente antihegemonista fuera de su control.(EFE)
Uno de los principales planes de la administración de Obama para Latinoamérica será firmar un acuerdo de cooperación energética que --de llevarse a cabo-- podrí­a reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo del Medio Oriente


Brasil a pasado a ser una de las cuatro potencias emergentes del siglo XXI, junto con China, India y Rusia, con los cuales conforma la sigla BRIC (sigla con la que se denomina a los cuatro paí­ses en los mercados internacionales). En la visita del Presidente Medvedev a Brasil, Lula obtuvo un éxito importante: la convocatoria de la primera cumbre de presidentes de las cuatro potencias emergentes que tendrá lugar en Rusia en 2009.

Las dos potencias asiáticas son importadoras de petróleo, mientras que la tercera es exportadora, y con el hallazgo reciente Brasil se proyecta también como un paí­s con excedente, en un mundo en el cual probablemente la energí­a tendrá cada vez más valor en el largo plazo. En América del Sur hasta comienzos del siglo XXI, Brasil (que es la mitad de los doce paí­ses que la integran por PBI, población y territorio) era un neto importador de petróleo, lo cual significaba una vulnerabilidad.

Ello representaba una desventaja frente a Venezuela, el mayor exportador de la subregión, y respecto a la Argentina, que se auto-abastecí­a y tení­a márgenes para la exportación. Brasil busca ser la primera potencia ya no sólo de América del Sur sino de toda América Latina y el único actor global de la región y ello hoy es coincidente y no divergente con la polí­tica latino-americana de Obama.

El liderazgo regional brasileño hoy es funcional a EEUU. Es así­ como la creación del Consejo de Seguridad de América del Sur, iniciativa brasileña para crear una estructura de defensa regional sin Washington, fue elogiada desde esta capital. A ello se suma que la Cumbre de América Latina y el Caribe, integrada por todos los paí­ses del continente exceptuando sólo a EEUU y Canadá, fue aceptada públicamente por Condoleezza Rice, quien sostuvo que no veí­a incompatibilidad entre ella y la OEA.

Que hoy Brasil elija a Francia como su socio en materia de tecnologí­a militar, en otro momento hubiera generado suspicacias en Washington, pero ahora es aceptado sin reparo alguno.

La polí­tica latinoamericana de Obama mostrará más lí­neas de continuidad que de ruptura. México y Brasil seguirán siendo las alianzas prioritarias y Venezuela -más que Cuba- el conflicto a resolver.

Uno de los principales planes de la administración de Obama para Latinoamérica será firmar un acuerdo de cooperación energética que --de llevarse a cabo-- podrí­a reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo del Medio Oriente, fortalecer los lazos de Washington con Brasil, y debilitar la influencia de los petrodólares venezolanos en la región.

El plan es casi oficial, aunque los colaboradores de Obama no lo presenten de una manera tan explí­cita. Obama propuso por primera vez una Alianza Energética de las Américas para producir conjuntamente energí­as alternativas en un discurso de campaña de mayo del 2008.

La semana pasada, la secretaria de Estado designada, Hillary Clinton, elevó la idea a una máxima prioridad durante su audiencia de confirmación. En su discurso de apertura, cuando tocó el tema de Latinoamérica --casi al final de la enumeración de sus prioridades regionales-- su plan más especí­fico fue ``desarrollar la Alianza Energética de las Américas propuesta por el presidente electo''.

Clinton dijo: ''No solo queremos ocuparnos de los temas que hacen los titulares'', sino ``aprovechar las oportunidades en Latinoamérica, y es por eso que la Alianza Energética que ha sugerido el presidente electo tiene tanto potencial''.


El hecho de que la Casa Blanca anuncie el mismo dí­a que sus dos funcionarios más importantes después del presidente viajarán simultáneamente a América Latina es, para algunos, signo de un cambio de tono a la hora de vincularse con la región.

Pese a los recientes anuncios y a las buenas intenciones, en medios diplomáticos de Washington reconocieron que la región no se convertirá en prioridad de la noche a la mañana.

Porque si durante el gobierno de George W. Bush la llamada "guerra contra el terrorismo" dominó la polí­tica exterior estadounidense, para Obama será la crisis financiera internacional.

El gobierno de Estados Unidos anunció este viernes lo que algunos interpretan como una rápida ofensiva diplomática en América Latina previa a la Cumbre de las Américas que se realizará en Trinidad y Tobago a mediados de abril.

En un breve comunicado, la Casa Blanca anunció el viaje del vicepresidente Joe Biden a Chile y Costa Rica entre el 27 y el 30 de marzo "para consultar con lí­deres latinoamericanos" sobre la Cumbre.

Casi simultáneamente, el Departamento de Estado informó que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, visitará México el 25 y 26 de marzo para responder a una invitación de su colega mexicana, Patricia Espinoza.

El objetivo de Lula es mantener la alianza con los Estados Unidos sin que por ello Brasil pierda su autonomí­a y su capacidad crí­tica con respecto a la gran potencia. Por su parte, Estados Unidos es consciente de que dado el papel de Brasil en la región, lo que allí­ ocurra repercutirá, de una manera o de otra, en el resto de paí­ses y que sólo un Brasil fuerte y moderado puede detener al auge de un frente antihegemonista fuera de su control.

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