Ciencia - Biologí­a

Picos de oro

El canto de las aves no sólo es un indicador de la llegada de la primavera o un impertinente despertador a tempranas horas de la mañana, es también un código de comunicación entre ellas.

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15-03-2009
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Sandra Vehrencamp, de la Universidad Cornell, estuvo estudiando los cantos de las aves para averiguar el tipo de información que transmiten. De esta forma pudo llegar a la conclusión de que podí­an ser cantos con intenciones de apareamiento, de delimitación del territorio e incluso indicadores de su edad y estado de salud. Sandra Vehrencamp, de la Universidad Cornell, estuvo estudiando los cantos de las aves para averiguar el tipo de información que transmiten. De esta forma pudo llegar a la conclusión de que podí­an ser cantos con intenciones de apareamiento, de delimitación del territorio e incluso indicadores de su edad y estado de salud.
Algunos cantos pueden ser interpretados como “frases de guerra”, amenazas a otras aves, que en casos muy extremos pueden llegar a la agresión. Pero antes de un enfrentamiento, en el cual ambas partes pagarían un precio considerable, prefieren negociar una disputa territorial a través del canto. El dominio del “idioma” es también una baza importante en estas disputas. Cuanto mayor conocimiento lingüístico tenga ese ave, menor riesgo corre ante una agresión; y por el contrario, un conocimiento más limitado hace que el ave pase la mayor parte del tiempo luchando y no regrese en la siguiente temporada de cría.
 
Este “dominio lingüistico” de los machos también es un aliciente en el momento del cortejo. Para las hembras, un canto rico y variado, con un vocabulario amplio, denota que ese macho “ha recorrido mundo”, y cuanto mayor es su repertorio, más veterano y por ende, más atractivo para ellas, puesto que su habilidad para sobrevivir está más que demostrada. Además, la calidad del canto también es un indicador de su estado de salud.
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