Argentina ante la crisis económica

Puede ser la peor recesión en cien años

La recesión argentina comenzó en setiembre de 2008 y promete quedarse todo el año, agravada por la crisis mundial y los problemas internos como el conflicto agropecuario

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15-03-2009
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Según algunos observadores, entre los restos más urgentes del gobierno argentino están la crisis global, la crisis con el campo, la desaceleración de la economí­a, la disminución de los precios de sus materias primas y menos inversión.
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La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, afirmó en el inicio de las sesiones del Congreso que el paí­s se prepara para enfrentar un año difí­cil en el ámbito económico.(EFE)
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Según algunos observadores, entre los restos más urgentes del gobierno argentino están la crisis global, la crisis con el campo, la desaceleración de la economí­a, la disminución de los precios de sus materias primas y menos inversión.
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, afirmó en el inicio de las sesiones del Congreso que el paí­s se prepara para enfrentar un año difí­cil en el ámbito económico.

"De prolongarse la crisis tal cual como se preanuncia, impactará y convertirá al año 2009 en el año más difí­cil de los últimos 100 años", dijo la mandataria en su discurso.

Hasta ahora el gobierno habí­a afirmado que Argentina podrí­a enfrentar los embates de la crisis económica global e incluso la semana pasada presentó una queja al gobierno de Estados Unidos por declaraciones de uno de sus funcionarios que afirmó que el paí­s sudamericano podrí­a experimentar "inestabilidad" debido a la situación global.

La presidenta no habló de la posibilidad de intervenir el campo, un asunto polémico debido al enfrentamiento que aún existe entre el gobierno y el sector agrí­cola del paí­s por el tema de los impuestos a las exportaciones de granos.

Aún así­, de una forma muy indirecta, habló de la necesidad de tomar medidas, pero sin hablar de una posible estatización del comercio de grano.

"Es necesario lograr instrumentos nuevos que nos permitan intervenir adecuadamente en la economí­a para preservar el trabajo y la generación de la actividad económica", aseguró.

Según algunos observadores, entre los restos más urgentes del gobierno argentino están la crisis global, la crisis con el campo, la desaceleración de la economí­a, la disminución de los precios de sus materias primas y menos inversión.

La economí­a argentina registró las primeras señales de desaceleración el año pasado, por el impacto de la crisis entre el gobierno y el sector agropecuario que durante cuatro meses mantuvo casi paralizado a la actividad rural, uno de los motores del crecimiento económico y la expansión de los ingresos fiscales.

El PIB creció en 2008 un 7 por ciento, pero ya en el último trimestre se evidenció una desaceleración con una expansión de sólo el 4,9 por ciento, según las estadí­sticas oficiales.

La crisis está pegando fuerte en la industria, que se desplomó en los últimos meses, particularmente en aquellos sectores más vinculados al mercado mundial, como la industria automotriz y la siderurgia. Y está extendiéndose rápidamente a los demás sectores industriales, a la Construcción y al sector agropecuario.

La recesión argentina comenzó en setiembre de 2008 y promete quedarse todo el año, agravada por la crisis mundial y los problemas internos como el conflicto agropecuario. Y lo peor, el desempleo podrí­a llegar a los dos dí­gitos, mientras que la inflación rondarí­a el 15%. Los asalariados serán los más perjudicados por la crisis.

El aumento de la inflación en un momento recesivo se denomina estanflación (recesión con inflación). Esto se entiende si se considera que la inflación es una manera alternativa que tiene el Gobierno de recaudar impuestos. En la actualidad, han caí­do los impuestos sobre el comercio internacional y por ende la recaudación general, por lo tanto el Gobierno va a seguir echando mano a la emisión y eso seguirá generando inflación. En un año electoral va a tener que hacer caja, y la mejor manera, si no hay ingresos, es fabricando dinero.

Un reciente informe reservado que circula entre las patronales industriales asegura que de mantenerse las actuales condiciones la industria perderá unos 200.000 puestos de trabajo este año. Pero el informe no se queda ahí­, estima que en otros sectores de la economí­a (comercio, servicios, finanzas) la destrucción de empleos alcanzará nada menos que a un millón de puestos.

Tardí­amente el gobierno ha tomado debida nota de la dimensión real de la crisis. Pasó de un esquema de paí­s "blindado" y exigir un "plan B" a los paí­ses del norte, a reconocer que la crisis es global, que nadie escapará a su influencia, a predecir que el 2009 será el peor año de los últimos cien. El acelerado deterioro de la economí­a mundial y su impacto en la Argentina lo empujó a cambiar su estrategia frente al conflicto con el campo.

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