El dato del dí­a

La aseguradora AIG reparte 100 millones de dólares en primas para sus directivos

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15-03-2009
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La aseguradora norteamericana AIG repartirá 100 millones de dólares en primas a sus ejecutivos a pesar de haber recibido ayudas de dinero público por valor de más de 180.000 millones de dólares y de que el Estado sea ya el titular del 80% de sus acciones. La aseguradora norteamericana AIG repartirá 100 millones de dólares en primas a sus ejecutivos a pesar de haber recibido ayudas de dinero público por valor de más de 180.000 millones de dólares y de que el Estado sea ya el titular del 80% de sus acciones.

Quienes recibirán estas primas son unos pocos cientos de ejecutivos del departamento de productos financieros de AIG, precisamente los mismos que extendieron por todo el mundo contratos de seguros por valor de billones de dólares que están en la base de la quiebra de la aseguradora.
 
Hasta la pasada semana el Departamento del Tesoro llevaba invertidos en AIG 150.000 millones de dólares. 60.000 millones en créditos, 40.000 en acciones preferentes y 50.000 en la compra de activos incobrables.
 
Sin embargo, el conocimiento de que la aseguradora había perdido más de 60.000 millones de dólares en los últimos tres meses de 2008  –la mayor pérdida jamás acumulada por una empresa en este lapso de tiempo en toda la historia mundial–  forzaron a inyectar otros 30.000 millones más en el gigante asegurador hasta elevar la cantidad total a 180.000 millones de dólares, alrededor de 150.000 millones de euros. Es decir, 25 billones de las antiguas pesetas.
 
Se da la circunstancia de que los ejecutivos que se van a repartir estos 100 millones de dólares (cerca de 13.000 millones de las antiguas pesetas) pertenecen al área aseguradora de instrumentos financieros, un departamento directamente relacionado con los créditos hipotecarios de alto riesgo y sus derivados financieros que desencadenaron la crisis financiera mundial.
 
Y llueve sobre mojado. Porque justamente a comienzos de este mes, la fiscalía de Nueva York citaba a declarar a siete altos directivos de Merrill Lynch para investigar si se repartieron entre ellos 2.800 millones de dólares, justo en el momento en que el Estado inyectaba 50.000 millones de dólares para evitar la quiebra del banco y ayudar a que éste fuera absorbido por Bank of America.
 
Hace ya años que un popular director de cine español ideó la alternativa para esta gente: ¡Todos a la cárcel! Y, añadimos nosotros, que devuelvan lo que han robado.
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