Paul Krugman. Premio Nóbel de Economí­a

Estamos cambiando deuda privada por deuda pública

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15-03-2009
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No hay duda de que combatir una gigantesca deuda con el recurso a otro gigantesco endeudamiento puede aliviar coyunturalmente los problemas, pero es más que dudoso que no cree en el medio y largo plazo un problema todaví­a mayor del existente. No hay duda de que combatir una gigantesca deuda con el recurso a otro gigantesco endeudamiento puede aliviar coyunturalmente los problemas, pero es más que dudoso que no cree en el medio y largo plazo un problema todaví­a mayor del existente.

El Premio Nóbel de Economía 2008 y columnista del New York Times, Paul Krugman ha afirmado en una entrevista a un medio español que “estamos cambiando deuda privada por deuda pública”. 
 
Lo que es una forma académica y un tanto enrevesada de decir que estamos pagando con dinero de todos, las deudas y pérdidas de unos pocos. Pero esto, que no se le escapa ya a nadie, es sólo una parte del problema.
 
La otra parte es que los Estados, en su afán por proteger a sus oligarquías financieras y salvar todo lo que puedan de sus capitales, se están embarcando en un camino cuyas consecuencias, hoy por hoy, nadie es capaz de prever.
 
Al endeudarse de esta manera, los gobiernos actúan con la lógica de que siempre habrá alguien dispuesto a financiar su deuda. Y, en último termino, si no tienen quien la compre siempre les queda el último recurso a darle más velocidad a la máquina de hacer billetes. Y ese es justamente el problema. De persistir por este camino –en que cada vez se emite más deuda y se imprime más dinero para ponerlo en circulación– los principales Estados capitalistas (los países del Tercer Mundo, lógicamente no disponen de este recurso) pueden llegar fácilmente a un punto crítico a partir del cual un proceso hiperinflacionario se desate en todo el planeta. Y las consecuencias, en términos sociales y políticos, de un proceso así pueden llegar a ser incalculables.
 
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