El presidente de Brasil visita EE UU

Brasil de actor regional a mundial

Los sucesivos gobiernos brasileños han podido jugar un papel internacional que traspasa la región.

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14-03-2009
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Latinoamérica, indica el presidente brasileño, debe ser observada "por el lado del desarrollo y la producción" y "no del tráfico de drogas y el crimen organizado".
 Lula espera que el nuevo inquilino de la Casa Blanca entienda que ha llegado el momento de sepultar la Doctrina Monroe.(EFE)
Lula espera que el nuevo inquilino de la Casa Blanca entienda que ha llegado el momento de sepultar la Doctrina Monroe.(EFE)
Latinoamérica, indica el presidente brasileño, debe ser observada "por el lado del desarrollo y la producción" y "no del tráfico de drogas y el crimen organizado".

El presidente de Brasil, Luí­s Inácio Lula Da Silva, llega a Washington, con la finalidad de asistir a un encuentro con el mandatario Barack Obama, durante el cual abogará ante la administración estadounidense por toda América Latina.

La importancia que la nueva administración de EEUU adjudica a Brasil es un hecho comprobado: Lula es el primer estadista latinoamericano que recibe una invitación de Obama para intercambiar ideas acerca de la crisis financiera internacional y sobre como mejorar la imagen de EEUU en una región donde el sentimiento 'anti-yanqui' se remonta al siglo XIX, cuando el presidente James Monroe proclamó que "América es para los americanos", queriendo decir, para los norteamericanos.

Cuando Hillary Clinton recibió a Celso Amorim la semana pasada en Washington, no sólo se reuní­a con el canciller brasileño para preparar la visita del Presidente Lula da Silva, sino que enviaba una señal a América Latina de que Brasil es un aliado fundamental de EE.UU. en la región, y que jugará un papel importante en las relaciones hemisféricas con el actual gobierno demócrata.

A diferencia de México y Colombia, aliados claves de la Casa Blanca, Brasil ha mantenido siempre distancia e independencia. Por su peso económico y su influencia polí­tica, los sucesivos gobiernos brasileños han podido jugar un papel internacional que traspasa la región, siendo parte de exclusivos clubes, como el G-20, y participando en reuniones con el grupo de los ocho paí­ses más industrializados.

No es la primera vez que el gobierno brasileño se plantea como una suerte de mediador entre Washington y la región. Hace algún tiempo, otro ministro de Lula, Roberto Mangabeira Unger, tras reunirse con asesores de Obama -de quien fue profesor en Harvard-, reconoció haber conversado con ellos sobre la posibilidad de ayudar a una reconciliación de Estados Unidos con Venezuela, Bolivia y la isla gobernada por los Castro

En su visita del sábado a Washington, Lula espera que el nuevo inquilino de la Casa Blanca entienda que ha llegado el momento de sepultar la Doctrina Monroe. Y que el cambio de chip debe reflejarse en medidas tangibles, como el levantamiento de las barreras a las exportaciones procedentes de la América Morena.

"Las élites económicas y polí­ticas en EEUU deben asumir que la salida a la crisis mundial no pasa por el proteccionismo. Si quieren diversificar su matriz energética, lo primero es abrir las puertas al etanol (a los excedentes que produce Brasil). ¿Quieren ampliar el comercio con Sudamérica? Que reduzcan, por ejemplo, las tasas arancelarias al acero brasileño y a la carne argentina", dijo Marco Aurelio Garcí­a, asesor de Lula para Asuntos Internacionales.

Obama aspira a que Brasil sustituya a Venezuela como proveedor de crudo, durante el perí­odo de transición de los hidrocarburos a los combustibles renovables. el despegue de la economí­a brasileña -una de las menos afectadas por la crisis mundial- por un lado, y del otro las diferencias que han surgido entre EEUU y México en torno al narcotráfico, el comercio bilateral y la inmigración, posicionan a Lula como al aliado natural de Barak Obama en su gesta para conquistar la simpatí­a de los latinoamericanos

Ha declarado que desea que "Estados Unidos tenga hacia América Latina una mirada amistosa", pues es "una región pací­fica y democrática".

Latinoamérica, indica el presidente brasileño, debe ser observada "por el lado del desarrollo y la producción" y "no del tráfico de drogas y el crimen organizado".

El ministro del Exterior Celso Amorin ha dicho que, aunque el mandatario Lula Da Silva "no fue elegido portavoz" de la región, "llevará su visión sobre América Latina en general, pero sin afán de dar consejos, sino de exponer su percepción".

Admitió que, aunque el Gobierno cubano no ha pedido que el gobernante brasileño interceda por la isla ante Estados Unidos (EE.UU.), el asunto estará sobre la mesa en la reunión del sábado, cuando ambos jefes de Estado se den cita en la Casa Blanca.

"Es inevitable hablar sobre Cuba" pues "es muy simbólico para América Latina", indicó el canciller, quien calificó las relaciones de Estados Unidos y el Gobierno cubano como "anómalas".

El tema de las relaciones con el Gobierno venezolano, también será parte de la agenda del presidente Luiz Inácio Lula.

En dí­as pasados, el presidente venezolano, Hugo Chávez dijo "haber dado luz verde" para que su homólogo brasileño hablara con el mandatario Barack Obama sobre el tratamiento que dará el nuevo gobierno estadounidense a las deterioradas relaciones con Venezuela.

Según fuentes de prensa de la Casa Blanca, ambos lí­deres buscarán planteamientos comunes para llevar a la Cumbre de las 20 mayores economí­as (G20), que se realizará en abril en Londres, cuya preparación ministerial empezó este viernes en la capital británica.

Brasil no está en recesión, como la mayorí­a de los paí­ses del G-20. Aunque en el último cuarto del 2008 su crecimiento se redujo a 1,3 por ciento.

Las relaciones comerciales seguirán en lo alto en la agenda bilateral. Para Brasil, EE.UU. es su principal socio económico, con un comercio bilateral del orden de los 53 mil millones de dólares el año pasado, y quiere ampliarlo en áreas como la de biocombustibles. í‰ste es un tema delicado.

Brasil quiere llegar a un convenio con EE.UU. para producir grandes cantidades de etanol de caña de azúcar para el mercado norteamericano -donde el etanol producido a partir del maí­z tiene poderosos detractores-. Dado que Obama ha planteado su interés por el desarrollo de la energí­a limpia, los brasileños esperan avanzar en un acuerdo estratégico sobre biocombustibles, que podrí­a llevarse a la Cumbre de las Américas, en abril.

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