Nicaragua ante la crisis y las sanciones

La faja ya está ajustada al máximo

Nicaragua no puede ceñir más el gasto social como forma de afrontar los efectos negativos de la crisis económica mundial.

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14-03-2009
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La congelación de fondos europeos y estadounidenses ahondó el déficit fiscal del presente año en al menos 200 millones de dólares. La congelación de fondos europeos y estadounidenses ahondó el déficit fiscal del presente año en al menos 200 millones de dólares.

Nicaragua lanzó a comienzos de marzo una ofensiva diplomática para crear un "escudo" ante la crisis económica mundial y oxigenar sus maltrechas relaciones internacionales después de que la oposición derechista denunció un supuesto fraude en las elecciones municipales del 9 de noviembre de 2008.

Tras la denuncia, rechazada por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda), la Unión Europea congeló 43 millones de dólares comprometidos para este año, y Estados Unidos tomó una medida similar al suspender desembolsos por 64 millones de dólares del programa Cuenta Reto del Milenio.

La congelación de fondos europeos y estadounidenses ahondó el déficit fiscal del presente año en al menos 200 millones de dólares.

El canciller nicaragüense Samuel Santos se reunió en Washington con el subsecretario de Estado Thomas Shannon y varios congresistas, con quienes analizó el tema de las relaciones bilaterales y la cooperación estadounidense, y luego viajó a Bruselas donde se reunió con legisladores del Parlamento Europeo.

En ese contexto, Nicaragua planteó ante la 23 Reunión Anual de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, la urgente necesidad de un tratamiento diferenciado y especial para los paí­ses de menores recursos.

Además, solicitó que se les permita acceder a nuevos fondos, y a "refinanciamiento" por parte del organismo financiero internacional para hacer frente a la crisis y sus efectos locales.

Nicaragua basó sus alegatos en el hecho de los paí­ses más pobres de la región, particularmente las naciones integrantes de la Iniciativa para Paí­ses Altamente Endeudados (HIPC por siglas en inglés), desde hace varios años han venido ajustando sus gastos, lo que se ha traducido en grandes sacrificios de sus ciudadanos.

"Nosotros hemos hecho la tarea, nuestro pueblo sabe todo el sacrificio que ha significado mantener la estabilidad macroeconómica y financiera y, entonces, no vamos a venir nosotros a sacrificar todo lo que hemos hecho para hacerle la cama a los paí­ses grandes, que son los que crearon la crisis económica mundial", dijo el ministro de Hacienda, Alberto Guevara.

En otras palabras, Nicaragua no puede ceñir más el gasto social como forma de afrontar los efectos negativos de la crisis económica mundial, tras varias décadas de ajustes estructurales, de restricciones de la inversión social y de enormes sacrificios para mantener la estabilidad macroeconómica.

"La faja ya está ajustada al máximo" dijo Guevara.

En ese sentido, Bayardo Arce el asesor económico del presidente Daniel Ortega, dijo este jueves que Nicaragua desea "poner en el tapete de la discusión" de la 23 reunión de gobernadores del BID, "la contradicción" existente entre los reglamentos del BID y la actual realidad del mundo.

Arce dijo que resulta ilógico que los reglamentos del organismo financiero "le aten las manos al Banco en su afán de ayudarle a los paí­ses con mayores dificultades económicas, y que necesitan de alternativas para enfrentar la crisis y salir de la misma.

"Nuestro planteamiento de demandar del BID, 300 millones de dólares en 'refinanciamiento' perseguí­a el objetivo crear condiciones en el encuentro del BID que favorecieran una discusión, que comenzó en Nicaragua y que vamos a llevar a Medellí­n, de revisar las normas del organismo", sostuvo Arce.

Agregó que "en el mundo todos están buscando mecanismos creativos de refinanciamiento, de oxigenación con nuevos fondos; incluso, el FMI (Fondo Monetario Internacional) está pidiendo ser oxigenado con nuevos fondos.

"Entonces no resulta lógico que, habiendo una crisis, los paí­ses más pobres no puedan acceder a recursos frescos por una serie de normativas que tienen los organismos financieros."

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