Las Diez Crisis más Desatendidas - "Zimbawe. Una Crisis que se agrava"

Entrevista a Manuel López - MSF Zimbawe (1ª Parte)

Los pacientes llegan a los hospitales se los encuentran cerrados, no hay médicos, tratamientos o les piden un ojo de la cara, muchas veces se vuelven a casa a sufrir la enfermedad o a morirse.

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12-03-2009
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 © Michael G.Nielsen. Fernando Parreño, médico de MSF, pasa consulta  en Bulawayo.
© Michael G.Nielsen. Fernando Parreño, médico de MSF, pasa consulta en Bulawayo.
En siete meses son ya 4.000 muertos por la epidemia de cólera que asola el país, y en los últimos años la esperanza de vida se ha reducido a los 34 años. ¿Podrías explicarnos como se conoce sobre el terreno, o por tu relación con los zimbawenses, cómo es posible que uno de los países más desarrollados de África tenga una situación de “colapso total”?

El país ya no esta tan desarrollado, ya que desde el año 2.000 la situación ha ido empeorando, y el PIB ha descendido en estos últimos años. Zimbabwe que, por ejemplo, tenía excedente agroganadero y solía exportar comida a otros países de África, ahora apenas produce lo suficiente para el 30 % de la población. La industria también ha desaparecido casi totalmente.

Además hay mucha corrupción y abuso a todos los niveles. Así que ya no hay dinero para mantener la infraestructura de agua y saneamiento o el sistema de atención sanitaria. Esto es lo que ha llevado a una epidemia de las dimensiones de la que se ha sufrido desde Agosto del 2008 con más de 90.000 casos acumulados.

Desde Harare diriges un equipo de 36 profesionales de MSF y casi 200 trabajadores locales. ¿Cuál es el trabajo que desarrolláis?

Es un equipo grande que se ocupa de 2 proyectos de VIH/SIDA, uno enorme en Bulawayo y otro también bastante grande en una zona rural que se llama Tsholotsho, un proyecto de emigrantes en Beitbridge, a orillas del rio Limpopo que hace frontera con Sudáfrica, y los proyectos de emergencia.

El año pasado Médicos Sin Fronteras España atendió dos emergencias de malaria, desplazados por inundaciones, una epidemia de diarrea por disentería y dos epidemias de cólera.

En el informe de MSF se habla de parálisis de las infraestructuras sanitarias, escasez generalizada de medios, agua corriente, electricidad, montañas de basura sin recoger, colapso del sistema de alcantarillado… ¿puedes explicarnos en concreto cómo se vive esta situación en vuestro trabajo diario?

Pues todos estos problemas de higiene y saneamiento y los problemas de infraestructura para el tratamiento y distribución de agua tienen un efecto inmediato y muy directo en la salud de la gente. El impacto y extensión de la epidemia de cólera tiene mucho que ver con esto.

Por otro lado el hecho de que no haya electricidad o agua y que las estructuras de salud no funcionen o porque su equipamiento ya no esta en condiciones de uso o porque ya no hay ni médicos, ni enfermeros, ni matronas…  hace que la dependencia de los pacientes de organizaciones y agencias externas sea mas y mas grande.

Nosotros sentimos mucho la presión y la responsabilidad, y cada vez se hace mas difícil hacer nuestro trabajo porque nuestro socio o contraparte, el Ministerio de Salud o el departamento de salud de la ciudad de Bulawayo, se está viniendo abajo y no pueden cubrir mínimos.

Cuando los pacientes llegan a las clínicas o a los hospitales y se los encuentran cerrados o no hay médicos o tratamientos o les piden un ojo de la cara por una consulta, muchas veces se vuelven a casa a sufrir la enfermedad o a morirse.  Así que MSF intenta mantener los servicios y programas abiertos y ocuparse de las situaciones mas criticas.

MSF está presente en Zimbawe desde el 2.000, e informáis de que habéis tratado a 2/3 del total de afectados por la epidemia de cólera que afecta al país desde agosto del año pasado, unas 60.000 personas. ¿De qué medios disponéis, o cómo hace frente una organización independiente a tan titánico esfuerzo?

Desde el inicio de la crisis de cólera, MSF ha tratado a decenas de miles de pacientes. A veces con la colaboración del Ministerio de Salud, a veces pagando los salarios del personal de las clínicas para que siguiesen trabajando y, en muchísimos casos, con nuestros propios medios y más solos que la una.

Afortunadamente MSF tiene mucha experiencia en emergencias y en todos los países donde estamos tenemos un plan de contingencias que recoge todos los escenarios de emergencia posibles y la estrategia y planes básicos para hacerles frente. Además dotamos a los equipos de cada país con unos stocks para hacer frente a las necesidades de dichas emergencias.

Así que cuando empezó la epidemia estábamos preparados. Luego fuimos recibiendo refuerzos desde España y desde otros países desarrollados para completar el material medico o logístico que íbamos consumiendo. Finalmente fuimos contratando personal nacional que nos iba haciendo falta y recibiendo refuerzos de recursos humanos de refresco y apoyo constantemente desde nuestra sede en Barcelona. Esto ha hecho posible que siete meses después sigamos atendiendo a las víctimas de la epidemia y a los pacientes de nuestros proyectos de SIDA o de Emigrantes.
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