Selección de prensa nacional

Meditación sobre la caza y el Estado

Este es el problema que debemos plantearnos: un Estado fragmentado y esqueletizado. Y ya que hablamos de caza, se impone pedir licencia para cazar el animal salvaje del despilfarro

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12-03-2009
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El cabeza de lista a las próximas elecciones europeas del 7 de junio por UPyD, el catedrático Francisco Sosa Wagner publica hoy un artí­culo en El Mundo que viene a concentrar, de alguna manera, lo que va a ser uno de los ejes de la campaña electoral de UPyD: la corrección de los excesos en la desarticulación polí­tica del Estado y su simplificación y unificación, especialmente importante como arma de combate contra el despilfarro en la actual situación de crisis.
 Meditación sobre la caza y el Estado
El cabeza de lista a las próximas elecciones europeas del 7 de junio por UPyD, el catedrático Francisco Sosa Wagner publica hoy un artí­culo en El Mundo que viene a concentrar, de alguna manera, lo que va a ser uno de los ejes de la campaña electoral de UPyD: la corrección de los excesos en la desarticulación polí­tica del Estado y su simplificación y unificación, especialmente importante como arma de combate contra el despilfarro en la actual situación de crisis.

Tomando cómo punto de partida el esperpéntico asunto de la cacería del ex-ministro Bermejo, y el no menos esperpéntico hecho de que se necesiten 17 licencias distintas para poder cazar en el territorio nacional, Sosa Wagner pasa a analizar cómo la crisis está siendo combatida por 17 gobiernos autónomas con medidas tan distintas y descoordinadas entre sí que “no faltan voces que piden en España la celebración de un G-17 donde alguien coja la batuta para poner orden en el desconcierto”.
 
A continuación pone el dedo en una de las llagas al plantear la contradicción de un presidente de gobierno recibiendo en La Moncloa a todos los presidentes autonómicas para negociar la financiación autonómica, pero que no se preocupa en lo más mínimo a qué se dedica ese dinero. Y no lo hace, según Sosa Wagner, porque entonces descubriría “que hay demasiados coches oficiales o demasiados asesores y gabinetes, o demasiadas empresas públicas, televisiones, consejos consultivos y órganos administrativos de cuestionada utilidad, etcétera”.
 
 
 
 
Opinión. El Mundo
MEDITACIÓN SOBRE LA CAZA Y EL ESTADO
Francisco Sosa Wagner
 
Algunos se enteran ahora de que en España se necesitan 17 licencias para cazar como se necesitan 17 licencias para pescar. Entre ellos se encuentra el presidente de Andalucía (...) quien –sólo después de que saltara a los medios el episodio del ya ex ministro de Justicia Fernández Bermejo- ha calificado tal sistema de «poco lógico» (...) el presidente andaluz está descubriendo el Estado.
 
Pero no es el único que se topa con tan sensacional hallazgo.En el Ministerio de Sanidad pasa algo parecido estos días: como el documento que permite el acceso al Sistema Nacional de Salud es distinto en cada comunidad, están ideando el ministro del ramo y los 17 consejeros autonómicos un sistema unificado para toda España. Es decir, se hallan a punto de descubrir el Estado (...)
 
Cuando un ciudadano entra en un juzgado no puede imaginar que -en buena parte de España- la oficina que pisa y los oficiales que le atienden dependen de la correspondiente Comunidad Autónoma; el secretario, del Ministerio de Justicia; y el juez ... del Consejo General del Poder Judicial, del Ministerio de Justicia...cualquiera sabe (...)
 
La crisis económica, que anuncia ya un crepúsculo surcado de arrugas, está siendo combatida por los 17 gobiernos con medidas tan descoordinadas que no faltan voces que piden en España la celebración de un G-17 donde alguien coja la batuta para poner orden en el desconcierto (...)
 
Quien no es lerdo se vale de las ocasiones que depara el decurso histórico para reflexionar y ajustar conductas y convicciones. Pues bien, ¿no debería aprovecharse el episodio de las licencias de caza para meditar acerca del tipo de Estado que estamos construyendo? (...)
 
El Gobierno ha puesto en marcha un irreflexivo proceso de reforma de los Estatutos (...) dando por buenas siempre las pretensiones de los gobernantes regionales -nacionalistas confesos a veces, otras simplemente conversos oportunistas- (....)
 
De otro lado, hemos contemplado el espectáculo de los presidentes de las Comunidades Autónomas acudiendo a La Moncloa para plantear sus reivindicaciones financieras (...) La pregunta que muchos nos hacemos es: ¿por qué el presidente no se interesa nunca por la forma en que sus colegas regionales gastan sus dineros? Porque, a lo mejor, se descubre ahora que haber creado una Universidad por cada provincia es una prodigalidad sin justificación alguna. O que la política hospitalaria se rige por criterios de dudosa racionalidad. O que hay demasiados coches oficiales o demasiados asesores y gabinetes, o demasiadas empresas públicas, televisiones, consejos consultivos y órganos administrativos de cuestionada utilidad, etcétera.
 
¿No se puede hablar de todo esto? Y sobre todo, ¿no se debería hablar antes de proceder a reformar Estatutos de Autonomía o buscar nuevos cauces de financiación para las regiones? ¿Por qué el Gobierno de la nación no utiliza las armas de que dispone para comprobar la racionalidad del conjunto del modelo administrativo y de gestión pública que se está construyendo? (...)
 
Este es el problema que debemos plantearnos (...) el navío averiado de una Administración ineficaz y cara, de un Estado cada vez más inerme, rebajado al deslucido papel de coordinador de territorios que ganan músculo, fuerza y potencia. Un Estado fragmentado y esqueletizado.
Ya que hablamos de caza, se impone pedir licencia para cazar el animal salvaje del despilfarro.
EL MUNDO. 12-3-2009
 
 
 
 
 
 
Opinión. ABC
BANCA, PROBLEMA Y SOLUCIÓN
Amancio Fernández
 
No quiere el Gobierno de Rodríguez Zapatero, ni el Banco de España, abrir el melón de la crisis financiera. Una peligrosa ceguera que ya retrasó hasta el último momento el auxilio para la Caja de Castilla-La Mancha. Pero cada vez es más urgente tomar decisiones. Y mejor preventivas, aunque parece que para alguna institución financiera ya es tarde y sólo cabe una cura de caballo, o su liquidación como piden algunos.
 
Tampoco coinciden el Banco de España y al menos una parte del Gobierno en cómo afrontar la situación: si con el manguerazo -ayudas públicas para todos-; o solo para las que lo necesiten; o bien recurriendo al viejo remedio: las fusiones preventivas, unir bancos o cajas en peligro con otros menos apurados; o hacer lo que pide descarnadamente la AEB: el modelo aplicado en su día a Banesto o incluso liquidar a las instituciones inviables. Y el dedo de la AEB apunta con especial saña a las cajas.
 
Sea cual sea el modelo, lo que parece claro es que el tiempo juega a en contra. Mejor prevenir que curar. Y no está el sector financiero español como en tiempos pasados. Ni puede esperar que le solucionen sus problemas ni el G-20 ni desde fuera como parece esperar el Gobierno. Con una morosidad creciente, el negocio menguante, la cotización en Bolsa por los suelos acelerada por hedge funds y operadores a corto. y muy mermadas las reservas acumuladas por una buena regulación desde el Banco de España, el problema se agrava.
 
Y urge actuar ya. Y si es con el mayor consenso, incluido el político, mejor. Porque tampoco el Partido Popular está dando ninguna lección. Ni desde su área económica, con un Cristóbal Montoro desconocido, ni con alguna de las cajas que tutela. Véase Caja Madrid, en la que de no llegar a un acuerdo, se avecina una larga y engorrosa pelea judicial. Y eso, con la que está cayendo, no parece lo mejor.
ABC.12-3-2009
 
 
 
 
 
 
Editorial. El Mundo
LA CORRUPCIÓN NACIÓ DENTRO DEL APARATO DEL PP
 
(...) El [Correa] y sus compinches no se pueden considerar una adherencia superficial u ocasional al PP sino que crearon una trama desde dentro del propio aparato del partido que fue creciendo y desarrollándose.Primero, fue la prestación de algunos servicios, luego la organización de actos y, más tarde, las conexiones con alcaldes y altos cargos para recalificaciones ilegales de terrenos y lucrativos contratos.
 
Mariano Rajoy aseguró ayer que el PP «no ha recibido ni un solo euro» de la organización montada por Francisco Correa y hay que creer su palabra, entre otras razones porque no hay pruebas en el sumario que demuestren que ha habido una financiación ilegal. Pero el PP no puede cerrar los ojos a la responsabilidad que supone que bastantes de las personas encarceladas e imputadas fueran militantes o dirigentes del partido.
 
Rajoy criticó también a Garzón por haber intentado abrir una «causa general» contra el PP y tampoco le falta razón. Pero ni el sectarismo del juez, ni la forzada dimisión de Fernández Bermejo por cazar sin licencia -en todos los sentidos de la palabra-, ni el importante triunfo electoral en Galicia deben hacer perder de vista al líder del PP que su partido necesita una profunda reflexión sobre unos hechos que revisten una enorme gravedad.
 
En líneas generales, parece correcto que la dirección del PP haya suspendido de militancia a todos los imputados con carné del partido. Por el contrario, ha cerrado filas con Francisco Camps, que ha comprometido su palabra de que él pagó los trajes.No parece que haya materia para formular una imputación, aunque la opinión pública sigue perpleja en relación a este asunto.
 
Lo que sí puede ser un delito si hubo favores de por medio es aceptar un Jaguar de más de ocho millones de pesetas de hace diez años. EL MUNDO revela hoy que Correa regaló este espléndido coche a Jesús Sepúlveda en 1999, entonces senador, secretario del área electoral del PP y hombre de confianza de Aznar. Sepúlveda organizaba en aquella época los actos electorales del partido, por lo que resulta necesario preguntarse si favoreció a las empresas de Correa.
 
Este dirigente estaba casado en 1999 con Ana Mato, actual responsable de organización del PP. Este hecho no es irrelevante, ya que más de una persona se preguntará si Ana Mato no se dio cuenta de que a su marido le habían regalado un costoso Jaguar.
 
Aunque Rajoy dio orden de romper con Correa en 2004, como el propio Garzón reconoce en el sumario, resulta evidente que miembros de la trama tenían relaciones privilegiadas con cargos del partido, vínculos personales que con toda probabilidad se mantuvieron a pesar de las instrucciones de Rajoy.
 
Por ello, el PP necesita una investigación interna para conocer hasta dónde llegó la infiltración de esta red de corrupción, que, aunque no beneficiara al partido, sí fue posible gracias como mínimo a la benevolencia de algunos dirigentes hacia Correa y sus socios. Mariano Rajoy no podrá respirar tranquilo hasta que la Justicia sustancie todas esas ramificaciones de corrupción que brotaron dentro y gracias a la complicidad de personas muy importantes del aparato del partido.
EL MUNDO. 12-3-2009
 
 
 
 
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