Selección de prensa internacional

EEUU-México percepciones equí­vocas

No puede negarse que la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado emprendida por el gobierno calderonista ha conducido al paí­s a niveles inusitados de violencia

0
0 votos
12-03-2009
Publicidad
La situación que vive México empieza a parecer demasiado peligrosamente a la que vivió Colombia en la década de los 90. La frontera norte es ya casi un territorio sin ley ni Estado donde los cárteles del narcotráfico dirimen con un nivel de violencia inusitado la supremací­a en el inmenso tráfico de drogas desde Iberoamérica hacia EEUU. Una situación que la crisis económica, previsiblemente, no va a hacer sino agravar.
 EEUU-México percepciones equí­vocas
La situación que vive México empieza a parecer demasiado peligrosamente a la que vivió Colombia en la década de los 90. La frontera norte es ya casi un territorio sin ley ni Estado donde los cárteles del narcotráfico dirimen con un nivel de violencia inusitado la supremací­a en el inmenso tráfico de drogas desde Iberoamérica hacia EEUU. Una situación que la crisis económica, previsiblemente, no va a hacer sino agravar.

El diario mexicano La Jornada dedica hoy su editorial a este tema, y en particular a la airada respuesta que el gobierno mexicano ha dado a la afirmación del director de la Inteligencia Nacional estadounidense quien señaló que el gobierno mexicano ha perdido el control sobre parte de su territorio por la actividad de los cárteles de la droga.
 
Para la Jornada, tantos las afirmaciones como las réplicas entre ambos gobiernos responden a percepciones equivocadas que comparten ambos. Por un lado, afirma, no tiene sentido que el gobierno de Calderón niegue la evidencia de haber perdido el control de extensas zonas del territorio nacional y de que el narcotráfico ha adquirido una dimensión más que notable en la economía mexicana. Pero también recuerda al gobierno norteamericano su incapacidad para controlar el tráfico en su propio territorio así como la obstinación de no querer reconocer la actuación de cárteles del narcotráfico en Estados Unidos, “como si la vasta y compleja estructura que esas organizaciones han construido en todo el continente se interrumpiera mágicamente al cruzar el río Bravo” y como si todo el mundo no supiera como en la economía estadounidense está enraizado “un vasto aparato de lavado de dinero que hace del narcotráfico una actividad altamente rentable”.
 
Como conclusión, el diario considera que los términos en que EEUU y México han emprendido la lucha contra los cárteles “no tienen posibilidades de éxito”, además de mostrar una clara “falta de comprensión compartida con respecto a las causas y la complejidad social de los fenómenos delictivos”.
 
 
 
México. La Jornada
GUERRA ANTIDROGAS: PERCEPCIONES EQUÍVOCAS Y COMPARTIDAS
 
Ayer, a unas horas de que el director de la Inteligencia Nacional estadounidense, Dennis Blair, señaló que el gobierno mexicano ha perdido el control sobre parte de su territorio por la actividad de los cárteles de la droga, y de que el Departamento de Estado del país vecino afirmó que el negocio del narcotráfico en México involucra a unas 450 mil personas y genera ganancias que ascienden a 25 mil millones de dólares, el titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón Hinojosa, respondió a tales señalamientos de manera desusadamente enérgica: demandó al gobierno de Barack Obama una actitud de colaboración en materia de combate al narcotráfico que se traduzca en una reducción eficaz del consumo y, desde luego, en el tráfico de drogas en ese país que, bien lo sabemos todos, no se explica sin la corrupción de las autoridades que en esos niveles permiten ese tráfico (...)
 
Por su parte, el titular de la Secretaría de Gobernación, Fernando Gómez Mont, negó que exista porción del territorio alguna que escape a la autoridad del Estado, calificó de desafortunadas las críticas estadounidenses y señaló que tales afirmaciones obstaculizan la construcción de un clima confiable de colaboración para combatir al crimen organizado.
 
No tiene mucho sentido negar verdades evidentes, como que el gobierno mexicano ha perdido control de extensas zonas del territorio nacional y que el narcotráfico ha adquirido una notable dimensión en la economía mexicana –al punto de que actualmente emplea a cientos de miles de personas y mueve capitales estratosféricos–, pero no debiera omitirse en el debate en curso que las autoridades estadounidenses han sido igualmente incapaces de controlar el trasiego y la distribución de estupefacientes ilegales dentro de su propio territorio y se han mantenido renuentes a reconocer la operación de cárteles del narcotráfico en Estados Unidos, como si la vasta y compleja estructura que esas organizaciones han construido en todo el continente se interrumpiera mágicamente al cruzar el río Bravo y como si en la economía estadounidense no estuviera enraizado un vasto aparato de lavado de dinero que hace del narcotráfico una actividad altamente redituable.
 
Por lo demás, no puede negarse que la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado emprendida por el gobierno calderonista ha conducido al país a niveles inusitados de violencia –circunstancia que, según afirmó el propio Blair, se está volviendo un recordatorio de la situación en Colombia de hace una década–, pero ello se explica, en buena medida, por la falta de voluntad del gobierno de Washington para controlar las ventas de armamento de alto poder que es exportado a México, y no precisamente en contrabando hormiga a cargo de los migrantes, como se ha señalado en forma irresponsable y equívoca.
 
Actualmente, para colmo, las propias autoridades estadounidenses han promovido la aplicación de medidas que profundizan el ciclo de la violencia y propician atropellos adicionales al estado de derecho en los países en que se aplican: es obligado recordar, al respecto, las afirmaciones recientes del jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, Michael Mullen, de que el Plan Colombia debe ser visto como un ejemplo para nuestro país, declaración improcedente si se toma en cuenta que ese acuerdo de asistencia militar se tradujo, en esa nación sudamericana, en pérdida de la soberanía, deterioro de los derechos humanos e incremento de la violencia, pero no en una reducción real de la producción y el trasiego de cocaína y otras drogas ilegales.
 
En suma, el intercambio declarativo entre Los Pinos y la Casa Blanca pone en relieve una pérdida de enfoque por ambos gobiernos en materia de combate al narcotráfico, la renuencia de las autoridades de los dos países a reconocer que los términos en que han emprendido la lucha contra los cárteles no tienen posibilidades de éxito, y una falta de comprensión compartida con respecto a las causas y la complejidad social de los fenómenos delictivos.
LA JORNADA. 12-3-2009
 
 
 
 
 
 
China. Diario del Pueblo
OBAMA AGITA RAMA DE OLIVO A CUBA, ¿“OPCIÓN REALISTA”?
 
Tras una lucha enconada que EEUU ha sostenido contra Cuba durante medio siglo, ahora su presidente Barack Obama ha extendido una rama de olivo a La Habana, pero con cautela.

El Senado de EEUU aprobó el 10 de marzo un proyecto de ley, según el cual el gobierno estadounidense permitirá a los cubanos residentes en el país viajar a su punto de origen una vez al año y suavizar las restricciones a la exportación de alimentos y fármacos al país caribeño.

Tras el fracaso de la invasión de la Bahía de Cochinos en 1961 destinada a derribar el regimen revolucionario cubano, el gobierno de John Kennedy rompió las relaciones diplomáticas con Cuba. Desde entonces, los presidentes estadounidenses han persistido en el embargo económico, comercial y financiero contra el país caribeño. En las actuales circunstancias, al parecer Obama intenta relajar un poco sus restricciones contra La Habana, lo que se debe parcialmente al pragmatismo del gobierno de Obama, comentan los analistas locales.

Para mejorar la imagen internacional, o sea, para recurrir al “soft power” para resolver los espinosos problemas internacionales, Washington incluso intenta dialogar con adversarios tan desacreditados por EEUU, tales como Corea del Norte, Irán, Siria, Hamas y los “moderados” del Talibán. Entonces, ¿porqué no podría acercarse un poco a Cuba, “país vecino cercano”? (...)

Washington no goza de mucha popularidad en América Latina, una región emergente y anteriormente considerada como “patio trasero” de EEUU, donde han aparecido figuras prominentes antiestadounidenses como Hugo Chávez criticándolo enérgicamente. En cuanto a Cuba, no se resigna al embargo estadounidense. Su líder Fidel Castro ha medido fuerzas con diez presidentes estadounidenses (...) Después de que Raúl Castro asumió el poder, La Habana ha ampliado el espacio de diplomacia. La UE ha restaurado sus relaciones con Cuba. Rusia, que intenta restaurar su posición global, “ha regresado” al país caribeño. Estos hechos han obligado a Washington a reflexionar su política con Cuba desde el ángulo estratégico.

Las empresas estadounidenses, que también desean aprovechar el mejoramiento de las relaciones con Cuba para conseguir beneficios, se han quejado de la pérdida de muchas oportunidades debido al embargo contra Cuba, tales como la exploración y explotación conjuntas de recursos petrolíferos, la exportación de productos agrícolas y la construcción de proyectos inmobiliarios (...)

Obama planea participar en la Cumbre de las Américas, siendo el primer mandatario estadounidense en asistir a la reunión. Sin lugar a dudas, Washington ha dado “el primer paso” de cambiar su política con Cuba para la distensión de las relaciones con los países latinoamericanos. Todo el mundo espera que continúe el comienzo “pequeño pero importante” en las relaciones de EEUU y Cuba, que han permanecido frente a frente durante largo tiempo.
DIARIO DEL PUEBLO. 12-3-2009
 
 
 
 
 
 
 
EEUU. The Wall Street Journal
LA PRESIÓN DE EE.UU. POR MÁS ESTÍMULO INCOMODA A ALEMANIA
Marc Champion
 
Berlín le envió el siguiente mensaje a las autoridades estadounidenses que argumentan que los gobiernos europeos deberían inyectar tanto dinero como Washington para estimular sus economías: Alemania ya lo está haciendo.
 
Estados Unidos dice que quieren usar la cumbre del 2 de abril del Grupo de los 20 países industrializados y emergentes para persuadir a otras economías a que hagan más para impulsar la demanda lanzando mayores paquetes de gastos de emergencia, de similar tamaño al plan de US$787.000 millones aprobado en EE.UU.
 
Europa es el principal blanco de la campaña de presión. El continente ha prometido gastar 200.000 millones de euros (US$257.000 millones) en paquetes de estímulo, menos de la mitad de la suma de EE.UU. para una economía de similar envergadura. Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional y muchos economistas creen que, en un momento en que las previsiones de crecimiento siguen cayendo en todo el mundo, todas las grandes economías tendrán que hacer más, y cuanto antes, mejor.
 
Sin embargo, el debate transatlántico sobre los paquetes de estímulo ha tocado una fibra sensible en Alemania, que cree que muchos críticos estadounidenses no toman en cuenta algunas grandes diferencias entre las economías de EE.UU. y Europa. Una gran diferencia es que, con los generosos programas de bienestar social de Europa, cuando hay una recesión, los gobiernos automáticamente empiezan a pagar más que en EE.UU. en cheques de asistencia pública y otros estabilizadores automáticos. Estos estabilizadores deberían ser contabilizados junto a nuevas medidas de emergencia, sostienen muchos economistas.
 
El FMI concuerda en gran medida con esta opinión. "Los países que tienen una mayor presencia gubernamental tendrán estabilizadores más amplios, lo que se sumará a cualquier paquete de estímulo", explicó un alto funcionario de la entidad. Agregó que, debido a su tamaño y condición de refugio, EE.UU. "puede pedir prestado sumas más altas y de manera más barata que otros países. Por lo tanto, puede y debería hacer más para sostener el crecimiento global".
 
Alemania, la mayor economía de Europa, es naturalmente el primer país al que se acude sobre el tema del estímulo porque es el que tiene la mayor capacidad de aumentar el gasto. Berlín también ha advertido con vehemencia contra la acumulación de grandes déficit fiscales, aprovechando un profundo miedo de los alemanes a los riesgos asociados a deuda e inflación que heredaron de la hiperinflación de los años 20.
 
El ministro de Finanzas, Peer Steinbrück, esta semana ha vuelto a aclarar que ni Alemania ni la zona euro planean apresurar nuevos paquetes de estímulo después de la cumbre. Alemania ya adoptó un estímulo "extremadamente ambicioso" de 3,5% del Producto Interno Bruto durante 2009 y 2010, afirmó la vocera del Ministerio de Finanzas de Alemania, Jeanette Schwamberger. "Antes de empezar a hablar de nuevos programas, deberíamos darles a los ya adoptados tiempo para que surtan efecto".
 
Según el FMI, el gasto de emergencia de Alemania para 2009 es de 1,5% de su PIB y para 2010 de 2%. En comparación, EE.UU. inyectaría 2% del PIB en la economía este año y 1,8% en 2010, según el FMI. Si se añaden los efectos del estímulo automático en una recesión, la brecha en 2009 se reduce. En 2009, los estabilizadores de Alemania contribuirán cerca de 1,7% del PIB, frente a 1,5% en EE.UU. Según ese cálculo, el estímulo total de EE.UU. este año sería de cerca de 3,5% del PIB mientras que el de Alemania sería de 3,2%. El próximo año, el estímulo de Alemania sería un poco mayor.
 
La queja real contra Alemania, dicen los economistas, no es que su estímulo es menor que el de EE.UU., sino que comenzó demasiado tarde. El año pasado, según datos del FMI, EE.UU. inyectó un 1,1% extra del PIB en la economía. Alemania no hizo nada
THE WALL STREET JOURNAL. 12-3-2009
 
 
 
 
 
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad