La ANP afirma el reconocimiento de Israel no es una condición para Hamás

La reconciliación avanza en El Cairo

Este es el mayor de los obstáculos que se interpone entre ambos, pues Hamás aboga por la creación de un Estado en la Palestina histórica y la destrucción del Estado judí­o.

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13-03-2009
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Las distintas facciones polí­ticas palestinas, que iniciaron el martes un diálogo intensivo en El Cairo, "no abandonarán Egipto antes de alcanzar un pacto de reconciliación", ha declarado un dirigente de Hamás, Mushier al Masri. Hasta catorce facciones palestinas discuten en la capital egipcia las condiciones de la reconciliación y de la formación de un gobierno de unidad nacional, que reunifique los territorios de Gaza -bajo el control de Hamás- y Cisjordania -bajo el mando de la Autoridad Nacional Palestina de Mahmoud Abbas, dirigente de Al Fatah-. Las distintas facciones polí­ticas palestinas, que iniciaron el martes un diálogo intensivo en El Cairo, "no abandonarán Egipto antes de alcanzar un pacto de reconciliación", ha declarado un dirigente de Hamás, Mushier al Masri. Hasta catorce facciones palestinas discuten en la capital egipcia las condiciones de la reconciliación y de la formación de un gobierno de unidad nacional, que reunifique los territorios de Gaza -bajo el control de Hamás- y Cisjordania -bajo el mando de la Autoridad Nacional Palestina de Mahmoud Abbas, dirigente de Al Fatah-.
Fatah y Hamás rompieron relaciones después de que los islamistas expulsaran a tiros a las fuerzas leales a la ANP de Gaza, en junio de 2007. El cruce de acusaciones ha sido constante desde entonces, incluso durante la brutal ofensiva israelí contra la franja hace un mes y medio. Pero desde entonces, el cambio en la Casa Blanca –que trata de apaciguar Oriente Medio-, y la subida al gobierno de Tel Aviv de un gobierno de extrema derecha, aún más hostil a los palestinos que el de Olmert, empuja en la dirección de la reconciliación. Tanto los nacionalistas como los islamistas saben que si los palestinos continúan divididos serán presa fácil de Israel.
 
Por eso, el negociador jefe de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Saeb Erekat, ha echado un capote a sus rivales islamistas, al afirmar que el reconocimiento de Israel no es una condición que se haya impuesto a Hamás para formar un gobierno de unidad. "Nadie ha pedido a Hamás ni a ninguna otra facción que reconozca a Israel, ni tampoco ningún acuerdo con Washington", aseguró Erekat en declaraciones recogidas por medios locales.
 
Erekat matiza así a la misma secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que en su visita a Cisjordania la semana pasada afirmó que el abandono de las armas por parte de Hamás y el reconocimiento del Estado de Israel es un requisito imprescindible para que EEUU pueda entablar conversaciones con el gobierno de Gaza. Las declaraciones dejaban entender que la ANP estaba llamada a hacer lo mismo, lo cual hubiera sido un gran obstáculo para el proceso de diálogo.
 
Ante la oposición firme de Hamás en ese sentido, Fatah ha decidido obviar esa diferencia para más adelante. Erekat afirmó que el reconocimiento del Estado de Israel y los compromisos de la OLP sí deberán ser reconocidos por el gobierno palestino que se forme, si tienen éxito las negociaciones para la reconciliación que Hamás y Al-Fatah celebran en El Cairo, y en el que presumiblemente estaría integrado el movimiento islamista. Este es el mayor de los obstáculos que se interpone entre los dos movimientos palestinos, pues Hamás aboga por la creación de un Estado en la Palestina histórica y la destrucción del Estado judío.
 
Mientras tanto, representantes de catorce facciones palestinas comenzaron en El Cairo las reuniones. Se espera que las cinco comisiones formadas el pasado 26 de febrero para avanzar hacia la reconciliación, terminen sus negociaciones antes del próximo 30 de marzo. Las comisiones estudiarán la formación de un gobierno de unidad nacional, la celebración de elecciones generales y presidenciales, la reestructuración de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y de las fuerzas de seguridad, así como la cuestión de la reconciliación nacional.
 
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