Arte

Cuatro siglos del Greco

Domenikos Theotokopoulos regresa a la ciudad que inmortalizó en su obra. Una exposición en Toledo inaugura los actos que conmemoran el aniversario.

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13-03-2009
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El Greco representa uno de los artistas más avanzados del Siglo de Oro. Persiguiendo la evolución de la pintura renacentista italiana, creo su estilo manierista que tanto influenció siglos después a vanguardias como la cubista o el expresionismo alemán. Las actividades con las que se empieza a conmemorar su cuarto centenario -que en realidad se cumple en 2014-, tienen su primera parada en la ciudad en la que paso la mayor parte de su vida. Hasta 40 obras han regresado a la capital castellana.
 Cuatro siglos del Greco
El Greco representa uno de los artistas más avanzados del Siglo de Oro. Persiguiendo la evolución de la pintura renacentista italiana, creo su estilo manierista que tanto influenció siglos después a vanguardias como la cubista o el expresionismo alemán. Las actividades con las que se empieza a conmemorar su cuarto centenario -que en realidad se cumple en 2014-, tienen su primera parada en la ciudad en la que paso la mayor parte de su vida. Hasta 40 obras han regresado a la capital castellana.
De estas 40 obras, 25 son originales del Greco, aunque también se incorporan las de los aprendices de su taller toledano, y siete de otros autores que le homenajearon como Sorolla, Sánchez Coello o Juan Bautista Martínez del Mazo. La exposición llega de una ruta itinerante por Sevilla, Valencia y Zaragoza, aprovechando el cierre eventual de la Casa Museo del Greco en Toledo.
 
Pese al contenido fundamentalmente sacro de la obra del Greco, la importancia que adquirió su desarrollo estético durante el siglo XVII y la influencia de su obra en las vanguardias del siglo XX y en artistas como Picasso o Cèzanne, hacen de su arte un referente imprescindible de modernidad. El Greco más luminoso y colorido adquiere peso en esta muestra, frente a la imagen más popularizada de su arte oscuro, triste y tenebroso, que contemplamos en sus piezas más populares, como “El entierro del Conde de Orgaz” o “El caballero de la mano en el pecho”.
 
Entre las obras expuestas destacan “Inmaculada Oballe”, y también la otra inmaculada pintada por el Greco (“La Inmaculada y San Juan”), el “Apostolado” del Museo del Greco, único apostolado enteramente autógrafo en su producción; “La Verónica”, procedente de la Parroquia de Santa Leocadia, y las “Obras completas de Jenofonte”, de la biblioteca del Marqués de la Vega Inclán. También se puede contemplar una obra inédita del pintor cretense, un óleo de un Cristo Crucificado sobre tabla veneciana.
 
La importancia del tratamiento que el pintor griego y español otorgo a la estética de su obra le otorga una vigencia sorprendente. Pero también el testimonio histórico que aporta el recuperar las obras de los artistas del Siglo de Oro, cuando España era la vanguardia de la cultura mundial, y que algunos ahora pretenden olvidar.
 
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