Comunicado Médicos Sin Fronteras

"Vidas destrozadas"

"En 2007, nuestros equipos trataron a unas 12.000 ví­ctimas de agresiones sexuales en todo el mundo, tanto en contextos de conflicto como estables"

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11-03-2009
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Johannesburgo/Bruselas, 5 Marzo 2009 - Con motivo del Dí­a Internacional de la Mujer, Médicos Sin Fronteras (MSF) publicó un informe que resume la experiencia de la organización en la asistencia a ví­ctimas de violencia sexual. Basado en su trabajo en Liberia, Burundi, República Democrática del Congo (RDC), Suráfrica, Colombia y otros paí­ses, MSF subraya la necesidad de una atención médica de urgencia para las ví­ctimas de violación, insistiendo en que estos servicios deben ser realmente accesibles, con garantí­as de confidencialidad y deben ofrecer una atención integral.
 "Vidas destrozadas"
Johannesburgo/Bruselas, 5 Marzo 2009 - Con motivo del Dí­a Internacional de la Mujer, Médicos Sin Fronteras (MSF) publicó un informe que resume la experiencia de la organización en la asistencia a ví­ctimas de violencia sexual. Basado en su trabajo en Liberia, Burundi, República Democrática del Congo (RDC), Suráfrica, Colombia y otros paí­ses, MSF subraya la necesidad de una atención médica de urgencia para las ví­ctimas de violación, insistiendo en que estos servicios deben ser realmente accesibles, con garantí­as de confidencialidad y deben ofrecer una atención integral.
LA ATENCIÓN MÉDICA DE URGENCIA ES VITAL PARA LAS VÍCTIMAS DE VIOLACIONES
 
 
“En 2007, nuestros equipos trataron a unas 12.000 víctimas de agresiones sexuales en todo el mundo, tanto en contextos de conflicto como estables”, explica Meinie Nicolai, Directora de Operaciones de MSF en Bruselas. “Esta cifra se traduce en 35 personas cada día sólo en los proyectos de MSF. Cada víctima explica una historia de horror, degradación y dolor a menudo infligido por personas que deberían protegerlas, como padres, parientes, vecinos o soldados. Además, todas las víctimas corren el riesgo de sufrir serias consecuencias de salud a largo plazo como resultado de la agresión”.
 
La profilaxis post-exposición para prevenir la infección del sida es crucial en la atención médica posterior a una agresión sexual; el curso de tratamiento debe iniciarse tan pronto como sea posible, como máximo dentro de las primeras 72 horas, para que sea efectivo. Otras infecciones de transmisión sexual, como la hepatitis B, también deben ser tratadas. Para aquellas víctimas que han sufrido heridas físicas durante la agresión también es necesaria la vacuna del tétanos. Durante los primeros cinco días tras la agresión, es posible la contracepción de emergencia para prevenir embarazos no deseados.
 
“Vemos que la atención de urgencia específica que necesitan las víctimas de violaciones es muy difícil o imposible de encontrar en los países donde trabajamos”, explica Thilde Knudsen, asesora de salud sexual y reproductiva de MSF. “El daño no se puede reparar por completo; alguna consecuencia psicológica será para toda la vida. Pero con una atención médica completa a tiempo, junto con asesoramiento psicosocial y apoyo legal, el daño puede limitarse y podemos ayudar a la víctima a salir adelante”.
 
La atención a víctimas de violencia sexual requiere un enfoque específico entre diferentes actores. Una respuesta coordinada entre organizaciones de apoyo médico, legal y social es la mejor manera de ayudar a los que han vivido el trauma de una violación u otra agresión sexual.
 
Una de las dificultades que MSF describe en el informe es conseguir que las víctimas busquen atención sanitaria y que lo hagan rápidamente. Además, integrar la atención a víctimas de violencia sexual en los servicios sanitarios generales puede ofrecerles una mayor discreción. Pero aún así, suele ser necesaria una fuerte campaña de sensibilización para dar a conocer los servicios médicos y romper los tabúes sociales.

El informe incluye un capítulo sobre las víctimas masculinas. Hombres y niños son una pequeña minoría de los pacientes atendidos por MSF en sus proyectos de violencia sexual (aproximadamente un 6% en los proyectos de Khayelitsa, Suráfrica, y Masisi, RDC). Los prejuicios que deben superar para buscar ayuda suelen ser incluso mayores para ellos que para las mujeres y las niñas. Generalmente, los hombres víctimas de agresiones sexuales ni son reconocidos como tales ni son atendidos.

“Este informe nace de nuestro deseo de compartir nuestra experiencia con trabajadores sanitarios y agencias de todo el mundo, en beneficio de todas las víctimas de violencia sexual”, explica Meinie Nicolai. “A su vez, el informe sale de la indignación. Nuestros equipos escuchan dolorosas historias de abusos cada día. Nos sentimos obligados a contarlo. No puede haber excusa para la violencia sexual, no importa cuán habitual sea el fenómeno en algunos de los lugares donde trabajamos”.
 
El informe completo “Vidas destrozadas”, está disponible en:
 
http://www.azg.be/shatteredlives/reports/MSF_VidasDestrozadas_SPA_Marzo2009.pdf
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