A gastar, que alguien correrá con los gastos

La tarjeta y la menor

Millones y millones de euros gastados sin control alguno por una clase polí­tica que dispone del dinero ajeno a voluntad y sin responder de ello ante nadie

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11-03-2009
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En otras condiciones el asunto no pasarí­a de ser una simple chiquillada. Eso sí­, económicamente gravosa para los padres. Ya saben, la hija, menor de edad, de una concejal del PP del ayuntamiento de Getafe utiliza la tarjeta móvil de acceso a internet de su madre para descargarse pelí­culas y series por un valor de entre 30 y 40.000 euros. Es decir, entre 5 y 7 millones de las antiguas pesetas. La cosa serí­a anecdótica si no fuera porque dicha tarjeta es uno de las que el ayuntamiento, al parecer, pone a disposición de los distintos grupos municipales para que las usen sus concejales.
 La tarjeta y la menor
En otras condiciones el asunto no pasarí­a de ser una simple chiquillada. Eso sí­, económicamente gravosa para los padres. Ya saben, la hija, menor de edad, de una concejal del PP del ayuntamiento de Getafe utiliza la tarjeta móvil de acceso a internet de su madre para descargarse pelí­culas y series por un valor de entre 30 y 40.000 euros. Es decir, entre 5 y 7 millones de las antiguas pesetas. La cosa serí­a anecdótica si no fuera porque dicha tarjeta es uno de las que el ayuntamiento, al parecer, pone a disposición de los distintos grupos municipales para que las usen sus concejales.

La dimensión aparentemente menor del caso no lo es tanto a poco que formulemos algunas preguntas y relacionemos el hecho con otros datos del mismo consistorio.
 
En primer lugar sorprende, de entrada, que el ayuntamiento de Getafe reparta entre sus concejales tarjetas móviles de acceso a internet que, como todo el mundo sabe, no son precisamente las de tarifa más económica. ¿Por qué ha de pagar el ayuntamiento un gasto así? Para las labores municipales, basta con la instalación de un módem wifi para que todos los concejales tengan acceso directo e inmediato a internet. Y si las necesidades públicas de su cargo ya están cubiertas, ¿para que quieren entonces un medio de conexión extra?
Pero además, según declaraciones de la propia concejala, se dio cuenta de lo sucedido cuando el ayuntamiento informó a su grupo que una de las tarjetas tenia un gasto “excesivo”, de 30 o 40.000 euros. ¿Hasta dónde entonces, preguntamos nosotros, no se considera un gasto excesivo, sino normal? ¿3, 5, 10, 15.000 euros por concejal y año?
 
El ayuntamiento, y no la concejal, deberían responder a estas preguntas. Porque además, en ese mismo ayuntamiento, como en muchísimos otros de toda la geografía española, llueve sobre mojado.
 
Una vez celebradas las pasadas elecciones municipales en mayo de 2007, uno de los primeros plenos celebrados por el nuevo ayuntamiento fue el dedicado a aprobar los gastos de personal “políticos” (por diferenciarlos de los gastos corrientes de personal dedicados a pagar a funcionarios y trabajadores del ayuntamiento) de la corporación. Mientras otros plenos suelen ser tumultuosos y repletos de peleas políticas y batallas dialécticas, en éste por el contrario reinó la más absoluta unanimidad, duró exactamente 7 minutos.
 
Tras él, alcalde, concejales, cargos de confianza y gastos de funcionamiento de los grupos políticos salieron con sustanciales aumentos. Hasta tal punto que el alcalde, Pedro Castro, presidente también de la Federación de Municipios, pasó a cobrar un sueldo anual de 85.593 euros anuales (más de 14 millones de pesetas), prácticamente lo mismo que cobra el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, más de lo que cobran los vicepresidentes y bastante más de lo que cobra cualquier ministro. Sus concejales del equipo de gobierno, para no quedarse atrás se aprobaron una subida que dejó sus sueldos en 66.000 euros anuales, bastante cercano a lo que cobra un ministro.
 
Pero además, en el mismo pleno se confirmó también la subida de sueldos de los 52 cargos de confianza de los que dispone el equipo municipal, cada uno de los cuales pasó a cobrar entre 22.000 (el que menos) y 62.000 (el que más). Sí, han oído ustedes bien, 52 cargos de confianza son los que necesita el equipo de gobierno de Getafe para hacer su labor. Lo que no está nada mal para un municipio que cuenta con poco más de 150.000 habitantes. Si hiciéremos una extrapolación, resultaría que en una ciudad como Madrid, con más de 3 millones de habitantes, su alcalde necesitaría para gobernar un equipo de más de mil cargos de confianza. Por no hablar ya del presidente de gobierno, que siguiendo esa misma lógica precisaría para gobernar un país de 46 millones de habitantes de ¡16.000 cargos de confianza! Tendría que construir una ciudad residencial junto a La Moncloa para instalarlos y tener acceso a ellos.
 
Pero, como todo el mundo sospecha, aquí no acaban los gastos. Porque al sueldo en metálico hay que añadir –como sabe cualquiera que conozca mínimamente el funcionamiento de la administración– los pagos de salario en especie. Dietas, gastos de representación y de protocolo, regalos, comidas, tarjetas de crédito, gastos de locomoción, asignación de vehículos, gastos de seguridad, etc...
 
¿Acaso decimos todo esto porque el ayuntamiento de Getafe sea un nido de corrupción o de corruptos? En absoluto, jamás se ha conocido un solo caso. Y esto es lo que hace todavía mucho  más perverso el asunto. Esto es lo normal, lo cotidiano, lo que ocurre todos los días en cientos y en miles de ayuntamientos, en la administración autonómica y en la estatal, en los parlamentos regionales y en el de Madrid, en los gobiernos locales y en el central. Millones y millones de euros gastados sin control alguno por una clase política convertida en una casta burocrática que dispone del dinero ajeno a voluntad y sin tener que responder de ello ante nadie.
 
Por eso es lógico que la concejal del PP no advirtiera la utilización que su hija estaba haciendo de tarjeta móvil de acceso a internet. Porque esto es lo normal. Lo acostumbrado en una clase política habituada a dilapidar sin freno porque alguien correrá con los gastos. 
 
 
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