La crisis dispara un 40%, hasta 893.000, los trabajadores que no tienen ningún ingreso

La espada de Damocles de la pobreza

442.000 hogares y 893.000 personas en edad de trabajar no tienen ninguna fuente de ingresos. Pero lo más preocupante es la aceleración de estas estadí­sticas desde que estalló la crisis

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10-03-2009
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La crisis está sosteniendo sobre la cabeza de los trabajadores una sombría espada de Damocles, en forma de incremento del riesgo de caer en la pobreza.
Los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística son suficientemente demoledores. 442.000 hogares y 893.000 personas en edad de trabajar no tienen ninguna fuente de ingresos.
Pero lo más preocupante es la aceleración de estas estadísticas desde que estalló la crisis. El número de hogares sin ingresos había aumentado entre 2005 y 2007 un 4,5%, pero el año pasado el crecimiento se disparó hasta un 27%. Y en cuanto a los trabajadores sin ingresos su número se ha elevado desde el inicio de la crisis un 40%.
Y son datos que amenazan con crecer todavía más y más rápido. Según las últimas previsiones, la tasa de paro se disparará este año hasta el 17,2% -alcanzando los 4,5 millones de parados-, y en 2010 llegará hasta el 20,5%, superando así los cinco millones de desempleados.
Parados que, producto de la crisis, son en una proporción creciente de larga duración, engrosando el número de desempleados -hoy alcanzan los 1,2 millones- que han agotado su prestación, y sólo cobran un mísero subsidio de poco mas de 300 euros.
Cabe recordar el negro horizonte del informe anual de la Comisión Europa sobre Protección Integración Social, que advertía a España de que el aumento del paro "podría incidir seriamente" en la proporción de desempleados en situación de pobreza, que ya alcanzaban el 37% en 2007.
Es el resultado de años de bonanza donde se han multiplicado los beneficios de bancos y monopolios, mientras se mantenían congelados los salarios y el endeudamiento de las familias alcanzaba cotas asfixiantes.
Ahora, en plena crisis, es más urgente que nunca exigir una resdistribución de la renta, que evite arrojar a la pobreza a millones de trabajadores, mientras se rescata a la gran banca con el dinero de todos.
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