Evo Morales expulsa a otro diplomático de EEUU

Otro golpe a la CIA en Bolivia

El numero dos de la embajada de EEUU fue el contacto con la oposición durante "el proceso de conspiración" que se gestó entre agosto y septiembre del año pasado

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10-03-2009
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Francisco Martí­nez, de origen mexicano-estadounidense y segundo secretario de la embajada estadounidense en La Paz, fue declarado ayer "persona non grata" por el gobierno de Evo Morales, que lo acusó de conspirar con la oposición y de trabajar para la CIA. Francisco Martí­nez, de origen mexicano-estadounidense y segundo secretario de la embajada estadounidense en La Paz, fue declarado ayer "persona non grata" por el gobierno de Evo Morales, que lo acusó de conspirar con la oposición y de trabajar para la CIA.
Según Morales, este funcionario estadounidense de origen mexicano "era el contacto permanente con grupos opositores durante toda la etapa de conspiración", en alusión directa al llamado "golpe de estado cívico-prefectural" que intentó la oposición de Morales el año pasado. "Era la persona de la embajada de Estados Unidos que se contactaba con algunos ex policías que operaban en el Centro de Operaciones Especiales (de la Policía boliviana) y hoy día decidí declararlo persona non grata", dijo Morales en un discurso en el Palacio de Gobierno de La Paz.  

Morales subrayó hoy que se han hecho "profundas investigaciones" sobre Martínez y pidió al ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca, comunicar a la embajada de EEUU su decisión "por la dignidad de los bolivianos y para acabar con la corrupción externa". El diplomático tiene un plazo de 48 horas para abandonar Bolivia. 

Las investigaciones documentan cómo Francisco Martínez era el contacto con la oposición durante "el proceso de conspiración" que se gestó entre agosto y septiembre del año pasado. "Tengo informaciones de cómo este señor se reunió con prefectos opositores", afirmó Morales en una rueda de prensa en el Palacio de Gobierno de La Paz 

Pero después del fracaso del golpe "cívico-prefectural", Martínez continúo, según el gobierno boliviano, con su labor de desestabilización. Las diligencias revelan cómo a fines del mes pasado Francisco Martínez realizó en La Paz "labores de coordinación, enlace y articulación" con al menos un agente boliviano de la CIA. El diplomático sostuvo reuniones con Rodrigo Carrasco, ex capitán de la policía boliviana actualmente acusado de espionaje para la inteligencia norteamericana y de montar una red de corrupción en la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
 
La petrolera fue intervenida en enero por un escándalo de corrupción que llevó a Morales a destituir a su presidente, Santos Ramírez, que fuera destacado dirigente del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) y que está actualmente en prisión preventiva por su presunta relación en el caso. El ministro del Interior, Alfredo Rada insiste en que Carrasco, bajo la dirección de Francisco Martínez, era un espía de la CIA infiltrado en YPFB para sabotear el proceso de nacionalización de los hidrocarburos y que tendió una trampa a Santos Ramírez.
 
En septiembre del año pasado, Morales también declaró "persona non grata" al embajador de Washington en La Paz, Philip Goldberg, al que acusó igualmente de conspirar contra la soberanía de Bolivia junto a la oposición de las provincias de la Media Luna. Estados Unidos replicó con la expulsión a su vez del embajador boliviano Gustavo Guzmán de Washington.
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