El peligro nuclear de Irán: certezas y doble rasero

Irán ronda el núcleo

En esta controversia se pone de manifiesto la hipócrita doble moral que maneja el hegemonismo en lo que a armas nucleares se refiere

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10-03-2009
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Mientras que el régimen iraní­ aún no ha dado una respuesta clara a la invitación por parte de Hillary Clinton de participar en la próxima cumbre sobre Afganistán, son cada vez más insistentes los organismos, instituciones y "think tanks" al servicio de Washington que alertan sobre la posibilidad de que Irán esté ya en el mismo umbral de lograr su propia arma nuclear.
  El presidente iraní­ Mahmoud Ahmadineyad, y su homólogo turco Abdullah Gul.(EFE)
El presidente iraní­ Mahmoud Ahmadineyad, y su homólogo turco Abdullah Gul.(EFE)
Mientras que el régimen iraní­ aún no ha dado una respuesta clara a la invitación por parte de Hillary Clinton de participar en la próxima cumbre sobre Afganistán, son cada vez más insistentes los organismos, instituciones y "think tanks" al servicio de Washington que alertan sobre la posibilidad de que Irán esté ya en el mismo umbral de lograr su propia arma nuclear.

El régimen iraní no sólo manifestó que la decisión de acudir a la cumbre sobre Afganistán está aún en el aire, sino que criticó ayer la estrategia de Estados Unidos y la comunidad internacional en Afganistán y aseguró que debe ser enmendada, ya que hasta la fecha sólo ha conducido al fracaso. "A la vista de la situación actual, vemos que no sólo no se han solucionado los problemas, sino que la situación ha empeorado. EEUU habla de un cambio de estrategia, pero nosotros no sabemos de que se trata", dijo ayer Manoucher Mottaki, ministro de Asuntos Exteriores.
 
Pero quien tampoco parece estar muy conforme sobre la invitación de Clinton a Teherán son la multitud de medios e instituciones oficiales y semioficiales que han redoblado estos días su propaganda acerca del peligro atómico de Irán. Los indicios objetivos apuntan a que efectivamente Teherán puede no está muy lejos de cruzar ese umbral.
 
Para poder desarrollar un arma nuclear hacen falta tres requisitos técnicos: uno: tener suficiente material de uranio enriquecido para poder desarrollar la bomba; dos: poder construir el ingenio, la cabeza nuclear, y tres: desarrollar misiles capaces de transportar la cabeza nuclear hasta un objetivo.
 
En cuanto al tercer requisito, hay pocas dudas de que Irán no esté ya en condiciones de lanzar misiles de tamaño medio. No sólo porque en febrero pusieran en órbita el satélite Omid –cuya tecnología de lanzamiento es prima hermana de la necesaria para desarrollar misiles balísticos, sino porque ayer mismo, Teherán probó con éxito un nuevo misil aire-mar de 110 kilómetros de alcance y 500 kilos de peso. Lo que parece que les falta hasta el momento es que tal proyectil pueda transportar una pesada cabeza nuclear –en torno a media tonelada de peso-.
 
En cuanto al primero gira la controversia. Los más alarmados, como el jefe del Estado Mayor de EEUU, el almirante Mike Mullen, se muestran convencidos de que Teherán ya ha logrado centrifugar los 25 kilogramos de uranio altamente enriquecido necesarios para una bomba. Ante el alarmismo que corre estos días en el Pentágono, su jefe, el secretario de Defensa, Robert Gates, ha tenido que templar las agitas insistiendo en que "no han alcanzado el umbral, no están cerca de tener un arma nuclear. Hay tiempo". Suena a las declaraciones de alguien que quiere dar margen al Departamento de Estado para que prosiga su labor de reconducir a Irán por la vía diplomática. Hasta los expertos menos alarmistas coinciden en que si Irán no tiene suficiente uranio enriquecido, está a unos meses de tenerlo.
 
En lo que se refiere a la cabeza nuclear, la mayoría de expertos se encogen de hombros, ya que es el aspecto más desconocido de la tecnología iraní. Sí se sabe que hace tiempo que los planos del ingenio se filtraron a manos iraníes vía Pakistán, que los obtuvo a su vez por China.
 
El veredicto más equilibrado lo da Ivan Oelrich, de la Federation of American Scientists, desde EE UU. "Construir una bomba nuclear sencilla no es muy complicado", comenta Oelrich. "Irán avanza hacia la línea roja. Lo más probable es que se acerque a ella lo más posible, sin cruzarla, de modo que si las cosas se ponen feas pueda dar el salto con rapidez. En un año estarán en una posición que les permitirá alcanzar rápidamente un arma, si lo quieren".
 
Todo esto no implica en absoluto que Irán, tal y como insisten EEUU e Israel, no use su tecnología nuclear para usos exclusivamente civiles, y que los datos que presenta el batallón de expertos no sean sino un gigantesco clima de opinión para justificar el aumento de presión sobre el régimen de los ayatolás. Lo que sí es seguro es que los sectores de la clase dominante norteamericana –y sus aparatos de Estado- más opuestos a la "línea Obama" luchan por limitar y condicionar todo lo que pueden el giro diplomático que Washington trata de dar hacia Teherán.
 
Y lo que también pone de manifiesto es la hipócrita doble moral que maneja el hegemonismo en lo que a armas nucleares se refiere. Nadie puede negar el gigantesco peligro que significan las bombas atómicas, y el riesgo para la vida de millones de habitantes israelíes o de otros países que significa que Irán pudiera utilizar armas atómicas en un eventual conflicto. Lo que es escandaloso es que EEUU no haya dicho nunca una palabra acerca de la amenaza que significa para los pueblos árabes que Israel sea desde hace muchos años una potencia nuclear encubierta.
 
Pero claro, tampoco se puede esperar demasiado de los autores de Hiroshima y Nagasaki. EEUU ya no ostenta el monopolio atómico, pero todavía posee el monopolio del holocausto nuclear. Por el bien de la humanidad esperemos que nadie se lo arrebate nunca.
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