Selección de prensa internacional

Europa subprime

La actual crisis de Europa es más temible. Los problemas del continente son polí­ticamente más difí­ciles de resolver, y sus consecuencias pueden resultar mucho peores

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09-03-2009
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Una vez sentadas las nuevas bases de la relación estratégica entre EEUU y China -o más bien los nuevos términos desde los cuales se deben ahora negociar las bases-, y a la espera de lo que ocurre en Oriente Medio -donde la complejidad laberí­ntica de la región requiere de otro ritmo-, es de forma un tanto sorprendente, Europa quien se ha convertido estas semanas, muy a su pesar, en uno de los centros del escenario polí­tico mundial. En primer lugar por la dimensión de la crisis en Europa Oriental y sus posibles repercusiones geopolí­ticas. En segundo lugar por el difí­cil encaje a dos bandas (EEUU y la UE) de las relaciones con Rusia en este nueva coyuntura. Dificultad que se multiplica, no sólo porque en este punto EEUU y la UE tienen intereses propios que defender, sino también porque se dan alianzas "cruzadas", en tanto que dentro mismo de la UE, no existe una posición común.
 Europa subprime
Una vez sentadas las nuevas bases de la relación estratégica entre EEUU y China -o más bien los nuevos términos desde los cuales se deben ahora negociar las bases-, y a la espera de lo que ocurre en Oriente Medio -donde la complejidad laberí­ntica de la región requiere de otro ritmo-, es de forma un tanto sorprendente, Europa quien se ha convertido estas semanas, muy a su pesar, en uno de los centros del escenario polí­tico mundial. En primer lugar por la dimensión de la crisis en Europa Oriental y sus posibles repercusiones geopolí­ticas. En segundo lugar por el difí­cil encaje a dos bandas (EEUU y la UE) de las relaciones con Rusia en este nueva coyuntura. Dificultad que se multiplica, no sólo porque en este punto EEUU y la UE tienen intereses propios que defender, sino también porque se dan alianzas "cruzadas", en tanto que dentro mismo de la UE, no existe una posición común.

El New York Times ha sido uno de los últimos grandes medios mundiales en opinar sobre las tensiones que se abaten sobre Europa con motivo de la crisis bancaria provocada por el estallido de Europa Oriental. Su tesis es que, si bien económicamente las pérdidas bancarias en Europa del este son mucho menores que las provocadas por las hipotecas subprime, sin embargo las derivaciones sociales y políticas pueden llegar a ser mucho más serias. “La crisis de la deuda en Europa oriental es mucho más que un problema económico”, afirma el diario neoyorquino.
 
Por dos razones. En primer lugar porque a diferencia de lo que ocurre en EEUU o en Europa Occidental, sus repercusiones sociales, sobre las condiciones de vida de la gente, están teniendo un efecto mucho más inmediato. No sólo por lo abrupto de un impacto que ha dejado a muchos de estos Estados sin liquidez para reaccionar frente a la crisis, sino porque allí los Estados del bienestar no existen, y por tanto sus pueblos están más expuestos. Lo que está provocando una creciente agitación social que desemboca rápidamente en crisis políticas, como ha ocurrido ya en Letonia y está a punto de suceder en Ucrania o Hungría.
 
En segundo lugar, porque la crisis está poniendo a prueba la solidez de la Unión Europea, que por primera vez desde su fundación se ve obligada a dar respuesta a una crisis de esta envergadura. Sin disponer ni de liderazgos políticos unificados, ni de instituciones comunes ni siquiera de una vertebración y una cohesión que permita abordar unitariamente una misma respuesta. La propuesta húngara de crear un fondo de rescate especial dotado con un cuarto de millón de dólares para ayudar a los países orientales fue rechazada de plano por Alemania. Quien decidió reservarse el derecho de decidir a quién y con cuánto se ayudaba, bajo el argumento de que en el Este hay países que están mal y otros que no tanto y que por ello hay que resolver caso por caso.
 
 
 
EEUU. The New York Times
EUROPA SUBPRIME
 
En 1931 el colapso del banco austriaco Creditanstalt provocó el pánico financiero en toda Europa y casi sin ayuda contribuyó a la caída en la Gran Depresión. La semana pasada, cuando leí acerca de la crisis bancaria europea, de repente comencé a temer que la historia pudiera repetirse.

Usted podría pensar que mis preocupaciones son un poco tardías. Después de todo, las pérdidas de las hipotecas subprime en los Estados Unidos ya han provocado la depresión y el colapso de las actividades bancarias. Bueno, créanlo o no, la actual crisis de Europa es más temible. Mientras que las pérdidas europeas en la deuda del Este pueden ser sólo una pequeña fracción de las de las hipotecas subprime, los problemas del continente son políticamente más difíciles de resolver, y sus consecuencias pueden resultar mucho peores.

Al igual que en nuestro desorden subprime, los problemas de Europa del Este comenzaron con el crédito fácil. De 2004 a 2008 Europa del Este tuvo su propia burbuja, alimentada por la fácil disponibilidad de crédito internacional. En los últimos años países como Bulgaria y Letonia pidieron prestado anualmente al extranjero el equivalente a más del 20% de su PIB. Para 2008, 13 países que alguna vez fueron parte del imperio soviético había acumulado una deuda colectiva con los bancos extranjeros o en moneda extranjera de más de 1 billón de dólares. Algunos de estos fondos fueron a parar a la inversión, pero en gran parte al consumo o a inmuebles.

Cuando la música se detuvo el año pasado y los bancos se contrajeron, el flujo de nuevo capital a Europa Oriental fue brutalmente interrumpido y, a continuación, invertido de dirección. Esta contracción del crédito golpeó a la región, mientras que sus principales mercados de exportación en Europa occidental entraban en caída libre. Además, con tanta deuda denominada en moneda extranjera, todo el mundo en Europa Oriental se lanzó a tener en sus manos divisas y las monedas locales se han derrumbado.

La mayoría de la deuda de los países de Europa Oriental está en manos de los bancos de Europa occidental. También resultó que algunos de los mayores prestamistas de Europa del Este fueron bancos de Austria e Italia; por ejemplo, los préstamos de bancos austriacos a los países de Europa oriental son el equivalente a casi el 70% del PIB de Austria. Ahora, Italia y Austria no puede permitirse el lujo de ofrecer aún garantías para sus propios bancos.

La crisis de la deuda en Europa oriental es mucho más que un problema económico. El desgarrador descenso en el nivel de vida causado por esta crisis está provocando malestar social. Los prestatarios subprime norteamericanos que han debido dejar sus casas no han provocado -al menos no todavía- disturbios en las calles. Los trabajadores en el este de Europa sí. Las raíces de la democracia en la región no son profundas y el espectro del nacionalismo de extrema derecha sigue siendo una amenaza.

Entonces, ¿qué se puede hacer? Los posibles enfoques son esencialmente similares a los que se han intentado en respuesta al problema de las subprime norteamericanas.

El primer enfoque consiste en tratar con el corto plazo problemas de liquidez. De la misma manera que la Reserva Federal amplió sus préstamos el año pasado para compensar la caída de los préstamos privados, el Fondo Monetario Internacional está proporcionando fondos para la Europa oriental (...) Sin embargo, dada la situación del resto del mundo, Europa oriental no será capaz de sacarse de encima sus problemas en el futuro inmediato.

Las deudas de muchos países de Europa oriental y algunos bancos tendrán que ser canceladas. En última instancia, como en el caso de la deudas subprime americanas, los contribuyentes tendrán que pagar la factura. ¿Pero qué contribuyentes? Los contribuyentes de Austria e Italia, ciertamente no pueden. Por lo tanto, la carga tendría que recaer en los países ricos de Europa, especialmente Alemania y Francia.

Hay dos enfoques para los rescates financiados por los contribuyentes. La primera es ir caso por caso. Es lo que está siendo propuesto por los alemanes. El problema aquí, como hemos descubierto después del rescate de Bear Stearns en marzo pasado, es que esa fórmula no hace nada para restaurar la confianza en el sistema y evitar el contagio.

La mejor opción sería un fondo de rescate que ofreciera dinero y un paraguas de protección a bancos y países, incluso aquellos que parecen no necesitarlo ahora. Hungría ha propuesto la creación de ese fondo con unos 240.000 millones de dólares a su disposición. Aunque la propuesta ya ha sido rechazada por las economías europeas más fuertes, la experiencia de EEUU del año pasado, en la que finalmente el Tesoro tuvo que pedir al Congreso 700.000 millones para un fondo similar, sugiere que Europa acabará por adoptarlo.

La respuesta del gobierno americano a la crisis financiera ha sido criticado por ser demasiado lenta e insuficiente. Pero al menos tenemos un presupuesto federal, la cohesión nacional y la maquinaria política para obtener de los neoyorquinos y los del Medio Oeste lo necesario para pagar por los errores de los dueños de viviendas en California y Florida, o para sacar de apuros a un banco con sede en Carolina del Norte. No existe tal mecanismo en Europa. Va a requerir liderazgo de los funcionarios de más alto nivel en Alemania y Francia para persuadir a sus prudentes ahorradores y a los contribuyentes de que rescaten a los bancos austriacos o a los temerarios propietarios de viviendas húngaros.

La Gran Depresión fue causada en gran medida por una falta de voluntad intelectual. En otras palabras, los hombres encargados, simplemente no entendían cómo funciona la economía. Ahora, es la falta de voluntad política la que pueda conducir a un cataclismo económico. En ninguna parte este peligro es más real que en Europa.
THE NEW YORK TIMES. 8-3-2009
 
 
Rusia. RIA-Novosti
IRÁN Y ESCUDO ANTIMISILES NO PUEDEN SER OBJETO DE TRUEQUE
Iliá Krámnik
 
La Administración del presidente de Estados Unidos Barack Obama no propuso a Rusia suspender el emplazamiento del sistema antimisiles DAM en Europa a cambio de la ayuda de Moscú en el asunto iraní, como reveló recientemente la prensa.
 
(...) los medios de prensa afirmaron que EEUU renunciaría al emplazamiento de un radar y misiles interceptores en Europa oriental con la condición de que Rusia formara con se EEUU "un frente común" en las conversaciones sobre la problemática nuclear y de cohetes de Irán.
 
Desde el comienzo, y por la forma en que fue expuesta, la propuesta estadounidense careció de sentido para Moscú porque supuso la simplificación incompetente de situaciones muy complejas.
 
Los intereses de seguridad de Rusia exigen la discusión a fondo de problemas que ocurren en una región muy extensa que comprende Irán, el mar Caspio, Asia Central, Afganistán e Irak. Y en la mayoría de las situaciones, los problemas que afectan los intereses de Rusia tienen mucho que ver con la postura que adopta  Irán.
 
En las actuales circunstancias, y en lo que respecta al asunto iraní, el apoyo de Rusia es más importante para EEUU, porque paulatinamente está perdiendo sus mecanismos de influencia.
 
Ahora más nunca, la Casa Blanca necesita que otros países respalden  su autoridad en Oriente Medio para poder poner en marcha sus mecanismos de influencia.
 
Al mismo tiempo, para Rusia apoyar directamente la política de EEUU en la zona del Golfo Pérsico no representa ningún provecho, porque corre el riesgo de comprometer parte de su capital político acumulado con los países de Oriente Medio y Asia Central los últimos años.
 
No obstante, Moscú y Washington pueden y deben conversar sobre la situación en esas zonas pero no desde el punto de vista de "apoyo a EEUU", sino más bien, como la oportunidad de resaltar los momentos de coincidencia entre la visión de Rusia y la nueva política exterior estadounidense en esas regiones.
 
Para Moscú, el escudo antimisiles estadounidense DAM en Europa no tiene ninguna relación con Irán.
En cambio, la DAM obligatoriamente debe ser tenida en cuenta al abordar los asuntos relacionados con las relaciones de Rusia con los países miembros de la OTAN.
 
Es imposible excluir la DAM de la lista de problemas relacionados con la seguridad en Europa.
 
Una presunta renuncia de EEUU a sus planes de emplazar la DAM en países de la Europa Oriental, tampoco puede interpretarse como a una alternativa  a las conversaciones propuestas por Moscú sobre la creación de una nueva estructura de seguridad en el Viejo Continente.
 
La posibilidad de que en el territorio de países recientes miembros de la OTAN aparezcan bases estadounidenses con armamento ofensivo, supone una amenaza equivalente al emplazamiento de la DAM,  lo mismo que el ingreso de Georgia y Ucrania a la OTAN.
 
A nuestro juicio, el problema de la DAM más que todo está vinculado a la conservación de la paridad nuclear de ambos países, un asunto que recientemente se debate muy  ampliamente a raíz de informaciones sobre probables propuestas de EEUU encaminadas a una reducción radical de los arsenales nucleares estratégicos (...)
 
En las condiciones actuales de crisis económica global, el asunto de la DAM ha perdido relevancia (...) y bien puede ocurrir que EE.UU. renuncie a la DAM sin negociaciones.
 
La renuncia se puede argumentar con pretextos de que se necesitan "pruebas adicionales" o que se optó por desarrollar "un sistema más moderno", aunque la verdad sea que simplemente no hay recursos para un proyecto de semejantes dimensiones.
 
De esta manera, el trueque Irán-DAM como mecanismo no permite compaginar estos dos asuntos desde el punto de vista político o económico, e impide la solución de ambos.
 
No obstante, consideramos que el programa nuclear iraní y la DAM son asuntos que deben ser objeto de conversaciones entre Rusia y EEUU pero cada uno en el marco de su propio contenido.
 
La problemática de Irán en el marco de asuntos relacionados con Oriente Medio y Asia Central y la DAM en el conjunto de asuntos referente a la seguridad europea y mundial (...)
RIA-NOVOSTI. 5-3-2009
 
 
 
 
 
Alemania. Deutsche Welle
EL SÚBITO DESHIELO
 
La reanudación del diálogo entre la OTAN y Rusia, anunciada durante la cumbre ministerial de Bruselas, motiva reflexiones en la prensa europea.
 
El periódico londinense The Times dice sobre los resultados de la cumbre ministerial en la capital de la Unión Europea: “La decisión de la OTAN en cuanto a reanudar el diálogo de alto nivel con Rusia se enmarca en el pragmatismo y la sensatez. La secretaria de Estado Hillary Clinton lo formuló de manera clara. La respuesta positiva de Rusia era previsible. La volubilidad de Moscú ha disminuido notablemente desde la caída de la coyuntura mundial y del precio del petróleo, factores que han afectado a la economía rusa. La nueva disposición rusa al diálogo también se manifiesta desde hace tiempo en la política para Afganistán. Esta semana, un convoy de la OTAN pasó por territorio ruso. Rusia teme por la inestabilidad en el sur de país al igual que la Alianza Atlántica. Moscú también comparte con Occidente la decisión de impedir que Irán posea una bomba atómica.”
 
Desde Berlín, el diario Neues Deutschland opina lo siguiente: “El retorno a la normalidad es recibido en Moscú como una ‘victoria del sentido común' y de hecho es una condición para resolver problemas urgentes en cuanto a la política de seguridad. Cuánto durará el súbito deshielo en la relación bilateral, es cosa que no se puede aún determinar. Hillary Clinton dijo ayer que la puerta de la OTAN permanece abierta de par en par a países como Georgia y Ucrania. Es difícil que ello sea bien recibido en Moscú.”
 
También en la capital alemana, el Tagesspiegel analiza las cosas desde otra perspectiva: “Los contactos bilaterales fueron rotos por Occidente el 19 de agosto de 2008, luego de que tanques rusos ingresaran a territorio georgiano. Este gesto, típico del estilo Bush, se demostró contraproducente; quien interrumpe el diálogo cierra los oídos a las razones de la contraparte. La respuesta fue apresurada. Entre tanto ha quedado en claro que en este conflicto Georgia no anduvo libre de culpa. Todo ello convierte a Moscú en un interlocutor complicado; pero ello es mejor a un enemigo.”
 
En Varsovia, el Gazeta Wiborcza ofrece la perspectiva polaca: “Poco es lo que ha cambiado desde agosto pasado. Soldados rusos siguen estacionados en algunos puntos de Abjazia y Osetia del Sur, que se separaron de Georgia y fueron reconocidas por Rusia. Moscú no renuncia a la idea de poseer una zona de influencia en Ucrania. Así, la interrupción del diálogo entre la OTAN y Rusia no condujo a nada. No puede ser que la única arma de la alianza de defensa más fuerte del mundo, fundada hace 60 años, sea una serie de gestos vacíos.”
DEUTSCHE WELLE. 6-3-2009
 
 
 
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