Dimite el primer ministro palestino, próximo a EEUU

Fayad a la recámara

¿Es posible que Washington haya perdido un cuadro valioso en el que apoyarse en momentos tan decisivos como estos, sólo unos dí­as después de que su secretaria de Estado reafirmara los ví­nculos de la ANP con EEUU?

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09-03-2009
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El primer ministro palestino, Salam Fayad, ha dimitido para facilitar el proceso de reconciliación entre Hamas y Al-Fatah y la formación de un gobierno de unidad nacional. Fayad es conocido por su frontal oposición a los islamistas, razón por la cual su gobierno era un "obstáculo para la reconciliación" que "potenciaba la división interna" palestina, en palabras de un portavoz de Hamás. Pero además Fayad es uno de los dirigentes palestinos con mejores relaciones con Israel y Washington. Su dimisión se produce sólo unos dí­as después de la visita de Hillary Clinton y de la entrevista que ambos mantuvieron. El primer ministro palestino, Salam Fayad, ha dimitido para facilitar el proceso de reconciliación entre Hamas y Al-Fatah y la formación de un gobierno de unidad nacional. Fayad es conocido por su frontal oposición a los islamistas, razón por la cual su gobierno era un "obstáculo para la reconciliación" que "potenciaba la división interna" palestina, en palabras de un portavoz de Hamás. Pero además Fayad es uno de los dirigentes palestinos con mejores relaciones con Israel y Washington. Su dimisión se produce sólo unos dí­as después de la visita de Hillary Clinton y de la entrevista que ambos mantuvieron.
El movimiento islamista Hamás ha aplaudido el anuncio de dimisión efectuado hoy por el primer ministro palestino, Salam Fayad, por considerarlo el "fin esperado" de un Gobierno "ilegal". Hamás considera ilícito el gobierno que el presidente Mahmoud Abbas encargó formar a Fayad tras la disolución del breve Gobierno de unidad nacional Hamás-Fatah, después de que los hombres de Hamás expulsaran de Gaza en junio de 2007 a las fuerzas de seguridad leales a la Autoridad Nacional Palestina. El nombramiento, sin embargo, nunca fue sometido a voto en el Parlamento -controlado por Hamás desde su victoria en las elecciones legislativas de enero del 2006-, como exige la Ley Básica Palestina, por lo que técnicamente Fayad ejerció durante más de año y medio como jefe de Gobierno provisional.
 
Salam Fayad presentó ayer su renuncia como un paso para allanar el terreno a la creación de un Gobierno de unidad nacional que reconcilie a Hamás y Al-Fatah. A juicio del jefe de Gobierno palestino, "la atmósfera positiva" alcanzada en esa primera ronda de diálogo ofrece "una valiosa oportunidad" que debe aprovecharse "para poner fin al actual estado de fragmentación". Los islamistas, que celebran la dimisión, lo atribuyen sin embargo a "diferencias y disputas de poder entre Abás y Fayad". Y en efecto, las relaciones de Fayad, quien constituyó un Gobierno del que excluyó a los líderes de Al Fatah, célebres por su corrupción, con el partido del presidente Abbas no eran precisamente cordiales.
 
Sin embargo, Fayad era considerado como el político predilecto de Estados Unidos. Este economista y ex funcionario del Banco Mundial se presentaba como el hombre idóneo para encauzar los miles de millones de dólares que la comunidad internacional donará para la reconstrucción de Gaza de acuerdo a los intereses del capital internacional. ¿Es posible que Washington haya perdido un cuadro valioso en el que apoyarse en momentos tan decisivos como estos, sólo unos días después de que su secretaria de Estado visitara Cisjordania y reafirmara los vínculos de la ANP con EEUU?
 
Evidentemente no. Los intereses de la Casa Blanca pasan ahora por la reconciliación palestina y el gobierno de unidad nacional. Y si bien es cierto que la presencia de Fayad al frente del gobierno de Cisjordania no ayuda, tampoco es menos cierto que Washington prefiere guardar en la recámara a este valioso estadista. Las elecciones presidenciales y legislativas simultáneas en Palestina serán no más tarde de enero de 2010. En un escenario tan endiabladamente complejo y dinámico como Oriente Medio es difícil saber que panorama existirá dentro de un año, pero si la ocasión lo permite, Fayad intentará lo que ambiciona hace tiempo: la presidencia de una Palestina reunificada.
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