Irán sopesa aceptar la invitación de EEUU para la cumbre sobre Afganistán

No sin Teherán

El régimen iraní­ no está dispuesto a acudir a la cumbre sobre Afganistán como un convidado de piedra, y está valorando que contrapartidas exigirá a cambio.

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09-03-2009
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El régimen de los ayatolás se hace de rogar, pero ya está dando signos favorables de que acudirá a la cumbre de Afganistán, a la que fue invitado el martes por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. Pero busca rentabilizar su asistencia a la cumbre, sabedor de que EEUU necesita la cooperación de Teherán para resolver tanto el repliegue de Irak como el furioso avispero afgano.
 El presidente irani, Mahmud Ahmadineyad, se pronuncia durante la ceremonia de inauguración de la conferencia internacional de apoyo al pueblo palestino, en Teherán.(EFE)
El presidente irani, Mahmud Ahmadineyad, se pronuncia durante la ceremonia de inauguración de la conferencia internacional de apoyo al pueblo palestino, en Teherán.(EFE)
El régimen de los ayatolás se hace de rogar, pero ya está dando signos favorables de que acudirá a la cumbre de Afganistán, a la que fue invitado el martes por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. Pero busca rentabilizar su asistencia a la cumbre, sabedor de que EEUU necesita la cooperación de Teherán para resolver tanto el repliegue de Irak como el furioso avispero afgano.
 
El portavoz del Gobierno iraní, Gholam Husein Elham, aseguró ayer que Irán está aún valorando la posibilidad de aceptar la invitación de Estados Unidos para participar en la cumbre internacional sobre Afganistán. Elham no perdió la ocasión de vanagloriarse de que la comunidad internacional se haya percatado de que el régimen iraní es una pieza "fundamental" para la estabilidad en el citado país asiático. "Estados Unidos y las grandes potencias se han dado cuenta de que la cuestión de Afganistán no se puede resolver sin la participación de la República Islámica", afirmó Elham.
 
Y razón no le falta. A pesar de la amenaza que supone para EEUU la influencia creciente de Irán en el mundo islámico, la propia existencia de un régimen independiente y hermético a su intervención y la fuerza militar creciente de Irán, que podría estar ya en condiciones de dotarse de una arma nuclear, el hecho es que Washington necesita contar con la colaboración –o por lo menos la pasividad- de Teherán para acometer la retirada de Irak y el apuntalamiento de Afganistán. Una acción decidida del régimen de los ayatolás en cualquiera de los dos complicados pasos podría generar más complicaciones de las que el Pentágono puede digerir.
 
El pasado martes, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, confirmó en Bruselas que su país tiene intención de invitar a Irán a la citada cumbre regional, en la que se discutirá una nueva estrategia para hacer frente a los grupos radicales suníes Taliban que actúan en territorio afgano.
 
Elham insistió ayer en que su país no ha tomado aún una decisión definitiva sobre la invitación, pero subrayó que "si las potencias occidentales necesitan nuestra ayuda deben pedirla. Lo estamos valorando desde el punto de vista de que estamos dispuestos a colaborar", afirmó. Horas antes, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manoucher Mottaki,se expresó de manera similar en declaraciones difundidas por la televisión serbia. "En ningún momento he dicho que no vayamos a participar, simplemente estamos considerándolo. Nuestro objetivo es que se restablezca la paz y la estabilidad en Afganistán", reiteró. El régimen iraní no está dispuesto a acudir a la cumbre sobre Afganistán como un convidado de piedra, y está valorando que contrapartidas exigirá a cambio.
 
Desde antes incluso que el pasado 20 de enero Obama accediera al Despacho Oval, la nueva línea internacional norteamericana se afana en tender la mano al régimen iraní, tras llegar casi al enfrentamiento bélico durante el mandato de Bush. Washington busca explorar la vía diplomática con Teherán –aunque eso no signifique en absoluto que renuncien a contener a Irán por la vía de la amenaza e incluso de la agresión si la “diplomacia inteligente” fracasa-.
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