Selección de prensa nacional

Votos de oro y votos de plomo

Dice Patxi López que el PNV no es una religión, ni tampoco un régimen. Lo cierto es que el PNV sí­ es el sustento de una religión de í­ndole polí­tica y ha instaurado un régimen en Euskadi

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08-03-2009
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"Hablan de votos de oro quienes precisamente debieran de hablar de sufragios de plomo". La imagen, plasmada por el escritor Luis Haranburu en el artí­culo que publica hoy El Correo, no puede ser más exacta. Alguien tendrí­a que poner de una vez por todas en su sitio al PNV, cantándole las verdades del barquero -aquellas que todo el mundo sabe que son ciertas, pero que nadie, o muy pocos, se atreven a decir en voz alta- ante sus continuas provocaciones tras perder las elecciones del 1-M.
 Votos de oro y votos de plomo
"Hablan de votos de oro quienes precisamente debieran de hablar de sufragios de plomo". La imagen, plasmada por el escritor Luis Haranburu en el artí­culo que publica hoy El Correo, no puede ser más exacta. Alguien tendrí­a que poner de una vez por todas en su sitio al PNV, cantándole las verdades del barquero -aquellas que todo el mundo sabe que son ciertas, pero que nadie, o muy pocos, se atreven a decir en voz alta- ante sus continuas provocaciones tras perder las elecciones del 1-M.

¿Cómo se puede permitir a la gente que ha estado gobernando con los votos de ETA, celebrando periódicamente reuniones secretas con ella, acordando pactos para excluir a los no nacionalistas, valiéndose del terror para mantener su régimen que salgan ahora con “agresiones políticas”, “golpes institucionales” o “legitimidades democráticas”?
 
El Mundo, en un breve comentario plantea otra de esas “verdades incómodas”, a que se ha tratado de silenciar desde que estalló la crisis, pero que la misma realidad la va imponiendo cada vez con más fuerza. “La perspectiva de que el Banco de España tenga que intervenir algunas entidades es cada vez más probable”, dice El Mundo. ¿Pero no había dicho Zapatero que el sistema financiero español era uno de los más sólidos del mundo? ¿Por qué todos los grandes medios de comunicación se han dedicado a repetirlo todos estos meses sin salir a rebatirlo?
 
Interesantes algunos aspectos de la reflexión que hace hoy Suso de Toro en las páginas de El País sobre los resultados de las elecciones gallegas. Decepción con las fuerzas políticas gallegas de izquierdas y escepticismo sobre su futuro. Al hacer balance de los resultados, afirma que PSdeG y BNG “contarán los 150.000 apoyos que perdieron conjuntamente y creerán que es una derrota, pero si pudiesen contar los cientos de miles que les votaron a disgusto, únicamente para que no volviesen los otros, sabrían que es una catástrofe”.
 
ABC, por último, se pregunta alarmado si la ruptura de las negociaciones entre la CEOE y los dos sindicatos mayoritarios indica el fin de la paz social que hasta ahora, más o menos, ha conseguido mantenerse pese la dureza y la profundidad de la crisis. Para el diario conservador madrileño la respuesta parece evidente.  Es la primera vez en 7 años que la negociación de los convenios sectoriales y provinciales se va a hacer sin un acuerdo previo salarial entre las cúpulas de la patronal y los sindicatos. Por lo que, concluye, “las posiciones enfrentadas de unos y otros hacen prever negociaciones muy duras en todos los ámbitos”
 
Opinión. El Correo
VOTOS DE ORO Y VOTOS DE PLOMO
Luis Haranburu Altuna
 
 
Dice Patxi López que el PNV no es una religión, ni tampoco un régimen, y la verdad es que no ha estado muy atinado al decirlo. Esperemos que sea mejor gobernante que teólogo. Porque lo cierto es que el PNV sí es el sustento de una religión de índole política y, desde luego, ha instaurado un régimen en Euskadi. Pero lo importante es que Patxi López ha dejado meridianamente claro que al PNV no le asiste más derecho a gobernar este país que el que sus votos le dan. Y ocurre que los votos han sido adversos a la fórmula del tripartito del que Ibarretxe era la cabeza. Los votantes hemos preferido el cambio.
 
El problema con los votos es que un buen nacionalista no acaba de asumir el que un voto suyo valga lo mismo que el de un ciudadano normal y corriente. El nacionalista piensa que su voto tiene un plus de valor, del que carece el del ciudadano normal. Por eso hablan de votos de oro quienes precisamente debieran de hablar de sufragios de plomo (...) Según su ideología política los votos de quienes amparan a los que asesinan en nombre de la Euskal Herria soñada son tan válidos como los de cualquier otro ciudadano (...) Piensa, sobre todo, que el voto de quien se 'siente' nacionalista no vale igual que el del ciudadano que no lo es (...)
 
Nuestra realidad moderna y actual como sociedad plural y madura, lejos de ser una virtud democrática, es para el nacionalismo vasco un vicio y una carencia que pretende corregir o reconstruir propugnando una comunidad cultural y políticamente homogénea.
 
La resistencia a abandonar la gestión del Gobierno vasco no es sólo la consecuencia del natural apego al poder tras su largo disfrute, es sobre todo el corolario de una conciencia política que ha patrimonializado Euskadi como una finca (...)
 
En lo económico, la herencia es la de un país empobrecido donde la Administración pública alcanza unas dimensiones grotescas por su tamaño y su ineficacia. La crisis económica no hará sino acentuar las graves carencias estructurales de la economía vasca (...)
 
Pero la peor de las herencias que el nacionalismo nos deja es la miseria moral y ética en que la sociedad vasca se halla inmersa. La tremenda desolación que las víctimas del terrorismo nacionalista de ETA han padecido hasta ayer es una evidencia que clama la pobreza moral de un nacionalismo que para mayor sarcasmo lleva en sus siglas el nombre de Jaungoikoa. La Historia habrá de juzgar a quienes desde el poder hicieron la vista gorda al terror y al fanatismo, y que incluso en algún momento los utilizaron en beneficio propio. La cobardía moral de quienes callaron ante la barbarie jamás tendrá justificación ni acomodo (....)
 
Patxi López se está enfrentando con entereza y decisión a la presión política de quienes quieren que nada cambie en este país que tanto necesita de la reforma y del cambio. Patxi López no es, tal vez, un líder carismático pero posee la mejor de las virtudes políticas: es un hombre sensato y es capaz de concitar el concurso de los mejores. Suerte
EL CORREO. 8-3-2009
 
 
 
Opinión. El Mundo
LLOYDS CAE Y LA BANCA ESPAÑOLA SE TAMBALEA
 
El Estado británico tomará el control del grupo bancario Lloyds tras garantizar activos tóxicos por importe de 290.000 millones de euros. Lloyds emitirá acciones preferentes, que serán adquiridas por el Estado, que elevará su participación del actual 43% hasta el 77%. Hubiera sido inimaginable hace tan sólo un año. Se trata de la mayor intervención de Gordon Brown por el volumen de riesgo y las ayudas, superiores incluso a las del Royal Bank of Scotland.
 
Ello pone de relieve la dimensión de una crisis que golpea ya de pleno a la banca española, que está agotando sus reservas y sus provisiones, como informa hoy MERCADOS. La perspectiva de que el Banco de España tenga que intervenir algunas entidades es cada vez más probable.
EL MUNDO. 8-3-2009
 
 
 
 
 
Opinión. El País
LECCIONES AMARGAS
Suso de Toro
 
(...) Como Núñez Feijóo es joven e inteligente, además de suficientemente preparado, es probable que gobierne con habilidad y sentido común, previsiblemente un par de legislaturas como mínimo. Aunque la vida dirá. Pero esta nueva Xunta arranca con una mancha de nacimiento. Aunque la anterior no consiguiese la confianza de la sociedad, la victoria del PP se debe fundamentalmente a la campaña intoxicadora del búnker madrileño (...)
 
Pero que la victoria del PP llegase con una operación de asalto como la citada no quita el regusto amargo que deja la propia estancia del PSdeG y el BNG en el poder. Gobernaron en un momento único, a hombros de una movilización social fuerte y por la necesidad que tenía la sociedad de probar otra política y tener horizonte. Costó dos o tres generaciones acumular esa energía humana y encontrar la ocasión. Eso se destruyó en cuatro años escasos. Acumular algo así volverá a llevar años, probablemente no volveremos a ver otro cambio en décadas. Hablamos de nuestras vidas, de padres e hijos. Ésa es la responsabilidad que cargan las dos fuerzas políticas, pero no imaginan su descrédito, su pérdida de autoridad moral. Esos dos partidos contarán los 150.000 apoyos que perdieron conjuntamente y creerán que es una derrota, pero si pudiesen contar los cientos de miles que les votaron a disgusto, únicamente para que no volviesen los otros, sabrían que es una catástrofe. Parece que el PSdeG empieza a ver anonadado esa evidencia; el BNG, en cambio, cree que la realidad está equivocada. A buena parte del electorado ya le da igual a estas alturas si lo acaban de comprender o no. No miran hacia ahí.
 
La Xunta bipartita fue una ocasión importante para nuestro país, la oportunidad para realizar el programa político histórico de las fuerzas progresistas, izquierda y galleguismo. Hemos experimentado que no fue posible. Quizá esas generaciones progresistas que impulsaron el cambio político estén ya amortizadas, esos "progres" de los que hablan despectivamente algunos. Lo seguro es que no existen los partidos capaces de realizar ese programa, porque éstos no lo son. Habrá que reflexionar fríamente sobre lo que es posible en nuestro país. Puede ser que Galicia, tal como llegó a nosotros y en este momento histórico, tenga unos límites mayores de los que creímos. ¿Qué Galicias son posibles? Esa reflexión no le afecta a la derecha -en el búnker madrileño saben bien qué Galicia quieren- afecta a la izquierda y al galleguismo
EL PAÍS. 8-3-2009
 
 
 
 
Editorial. ABC
EL FIN DE LA PAZ SOCIAL
 
LA crisis económica se ha cobrado una nueva víctima: la paz social entre patronal y sindicatos. La ruptura de las negociaciones entre los empresarios -a través de la CEOE- y los trabajadores -por medio de UGT y CC.OO- representa la culminación de un desencuentro anunciado desde hace semanas. No es precisamente una buena noticia para el Gobierno, que puede encontrarse ahora ante una escalada sin control de la conflictividad laboral. Si el ministro de Trabajo decía hace unos días que los agentes sociales habían superado ya todos los plazos razonables, la situación es ahora, ante la negociación de los convenios colectivos, realmente grave. Sin moderación social y con un horizonte de conflictos en los centros de trabajo, las perspectivas de salida de la crisis resultan todavía más oscuras.
 
Por primera vez desde 2002 habrá que afrontar la renovación de los convenios sin un previo acuerdo salarial, y las posiciones enfrentadas de unos y otros hacen prever negociaciones muy duras en todos los ámbitos. Mientras los sindicatos pretenden hacerse fuertes en una subida del 2 por ciento, acorde con la previsión de inflación del BCE, los empresarios reclaman la congelación o una subida mínima como fórmula realista para afrontar una situación de emergencia. Es lícito, sin duda, que patronal y sindicatos defiendan con la máxima energía el interés particular de sus afiliados. Sin embargo, la paz social resulta ahora imprescindible para el interés general y se hace necesario un nuevo esfuerzo negociador que el Gobierno debería impulsar con medidas eficaces y no sólo con su habitual retórica sin contenido. Es la hora de la flexibilidad y el sentido común, que exigen un análisis caso por caso de las posibilidades reales en cada sector productivo, puesto que el objetivo común de empresarios y trabajadores es superar una crisis de dimensión universal que, en España, genera unas cifras de desempleo difícilmente soportables para una economía desarrollada.
 
Con un Gobierno pasivo, que anuncia una y otra vez medidas inútiles, lo peor que le puede ocurrir a nuestra economía es la apertura de un proceso incierto y descontrolado de negociación laboral, con la lógica pérdida de la confianza, imprescindible en el ámbito de las empresas. La sociedad española exige a día de hoy sentido de la responsabilidad frente a posiciones cerradas que resultan insostenibles en estas circunstancias y que los negociadores tendrán serias dificultades para explicar de forma convincente a la opinión pública.
ABC. 8-3-2009
 
 
 
 
 
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