Movilizaciones en Galicia contra las imposiciones en el sector de la leche

Las cuotas tienen un precio

Las cuotas impuestas por Bruselas y la actuación de la industria láctea actúan como auténticas plagas sobre los ganaderos gallegos que lo pagan con la caí­da de sus rentas y el cierre de explotaciones.

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07-03-2009
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Más de 200 ganaderos gallegos, apoyados por productores de Asturias y Castilla y León, se han concentrado ante el centro del grupo Leche Pascual en Outeiro de Rei (Lugo), que amenaza con dejar de recoger dos millones de litros de leche en varias comarcas del norte de España, según denuncia Ganaderos Unidos. Un movimiento que ya agrupa a unos 2.000 ganaderos, que no se sienten representados por los sindicatos agrarios "tradicionales". Más de 200 ganaderos gallegos, apoyados por productores de Asturias y Castilla y León, se han concentrado ante el centro del grupo Leche Pascual en Outeiro de Rei (Lugo), que amenaza con dejar de recoger dos millones de litros de leche en varias comarcas del norte de España, según denuncia Ganaderos Unidos. Un movimiento que ya agrupa a unos 2.000 ganaderos, que no se sienten representados por los sindicatos agrarios "tradicionales".
Desde Ganaderos Unidos se está denunciando el triple frente que les hace estar cada vez más desprotegidos:
El hundimiento de los precios impuesto por la industria. La industria láctea ha bajado el precio de la leche pagada a los productores de los 45 céntimos/litro de principios de 2008 los 29 actuales, “que lleva a los  a vivir en la penuria”.
La decisión de la industria monopolista de no recoger la leche, que además se utiliza como chantaje a los productores para que acepten los “contratos homologados” bajo los que se aseguran unos precios reducidos.
Y la creciente importación masiva de leche extranjera (especialmente francesa), una de las consecuencias de las recientes medidas aprobadas por la Comisión Europea, y aceptadas por el gobierno español, que aprobó una subida lineal del 2% para todos los países productores. Así, aquí no se cubre la demanda nacional pero los países con sobreproducción nos invaden con sus excedentes.
 
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