Juan Roig (dueño de Mercadona):

"Esta crisis es la 3ª Guerra Mundial, pero sin tiros"

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06-03-2009
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La frase del empresario valenciano, dicha quizá con socarronerí­a, debe dar lugar a reflexión, porque ¿está alguien seguro de que esto se vaya a resolver sin tiros? La frase del empresario valenciano, dicha quizá con socarronerí­a, debe dar lugar a reflexión, porque ¿está alguien seguro de que esto se vaya a resolver sin tiros?
No se trata de ponerse agoreros, pero esta crisis ha sido ampliamente comparada con la crisis del 29. Y es necesario recordar que en aquella ocasión, el capitalismo tardó 16 años en superar la crisis y sólo pudo hacerlo a través de una economía de guerra y abocando a la humanidad a la IIª Guerra Mundial.
Es necesario conocer la historia para comprender a qué podemos enfrentarnos.

Publicamos aquí tres tesis que estudiamos en la Escuela sobre la historia de las crisis cíclicas dedicada a la crisis del 29 y que llamamos a nuestros lectores a recordar o conocer –según sea el caso- y comparar con la situación actual:

TESIS 1

La intensidad y envergadura de la crisis del 29, de los capitales y las fuerzas productivas destruidas, depreciadas o simplemente paralizadas, hicieron tan necesario como inevitable la intervención activa de los Estados monopolistas, que pasarán a jugar un papel decisivo –actuando como una especie de “empresa monopolista colectiva” de sus oligarquías financieras– en la resolución de la crisis.

          Dos burguesías, la alemana y la norteamericana se ponen a la cabeza de esta alternativa. EEUU a través del New Deal de Roosvelt, Alemania, a través del ascenso de Hitler. Ambas procederán a convertir la economía de “libre mercado” en una economía planificada y semiestatalizada. En la que al mismo tiempo que el Estado se convierte en el gran inversor de capital en su propio país, se arbitran también desde él las medidas y leyes necesarias para que se produzca un nuevo salto en la concentración de capital. Creando las condiciones para que los grandes monopolios acumulen y concentran sus capitales y mercados.

TESIS 2:

La diferente colocación en la cadena imperialista de las distintas potencias mundiales va a determinar que desde una misma respuesta económica, el rumbo y las consecuencias políticas y militares tomen, sin embargo, una dirección distinta.
 
          EEUU, indiscutible primera potencia mundial, va a concentrar sus esfuerzos en dos frentes. Ordenar y desarrollar su propio e inmenso mercado interno y convertir a Iberoamérica en su “patio trasero” a través de nuevos medios, en los que la intervención militar directa deja paso a la subida al poder de regímenes políticos férreamente controlados por Washington.
          Por el contrario, para la burguesía monopolista alemana, la salida a la crisis que supone el ascenso de Hitler al poder representa al mismo tiempo la oportunidad de dar un salto en la cadena imperialista forzando un nuevo reparto del mundo. A partir del Segundo Plan Cuatrienal, aprobado en octubre de 1936, el centro de gravedad de la economía alemana, ya completamente estatalizada, pasa a estar situado en cubrir las necesidades militares para afrontar las exigencias de la guerra.

TESIS 3:

Los devastadores efectos de la crisis del 29 unido al avance de la revolución que provoca en la década de los 30, hace crecer en el seno de las burguesías monopolistas de las principales potencias poderosas fracciones de clase que, además de expresar su admiración por los resultados económicos y políticos del régimen nazi, propugnan la conciliación, la colaboración e incluso el abierto alineamiento con la Alemania de Hitler, a la que contemplan como un formidable muro de contención para frenar el avance de la revolución y como una eficaz alternativa monopolista para la resolución de la crisis económica.

          El cuestionamiento del reparto del mundo por parte de la Alemania nazi que se hace ya completamente visible a partir de 1938, permite que en torno a ella se articule una alianza de distintas burguesías monopolistas, principalmente la japonesa y la italiana (aunque también Hungría, Rumania, Bulgaria) unidas en el objetivo común de dar un salto en la cadena imperialista, obteniendo nuevos mercados para sus monopolios, áreas de influencia para su capital financiero y colonias y semicolonias para el abastecimiento de materias primas. Exigencia de un nuevo reparto que aboca ya al mundo de forma inevitable al estallido de la segunda guerra mundial.
 
Esta es la experiencia histórica de la crisis del 29. Nadie debería tomarse a pitorreo las posibles consecuencias de la crisis actual.
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