Ciencia

Espeleologí­a: Ciencia y deporte

Una disciplina basada en la exploración de cuevas y cavernas donde se dan la mano ciencia y deporte.

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06-03-2009
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En la espeleologí­a coincide una actividad con ciertas dosis de riesgo y técnicas similares al montañismo con la investigación de simas, cuevas y cavernas desde diversos puntos de vista, como el geológico y el biológico. En la espeleologí­a coincide una actividad con ciertas dosis de riesgo y técnicas similares al montañismo con la investigación de simas, cuevas y cavernas desde diversos puntos de vista, como el geológico y el biológico.
En el ámbito deportivo, la espeleología emplea técnicas y equipamientos similares a los del montañismo, que poco a poco se fueron especializando. A ello se añadió el buceo, ya que buena parte de las cuevas y galerías se encuentran bajo el agua y es necesario acudir a equipamientos de submarinismo para recorrerlas completamente.
 
En el ámbito científico, caben destacar tres disciplinas como arqueología, antropología y paleontología, dado que las cuevas fueron “las primeras viviendas” usadas por el hombre y fueron refugio de variadas culturas prehistóricas.
 
La biología también tiene su cabida. Al tratarse de un hábitat en la oscuridad, con alto grado de humedad y sin variaciones de temperatura a lo largo del año, y a veces aislado completamente del exterior, es apropiado para el estudio de especies adaptadas a la vida subterránea.
 
El interés de la geología se centra en las diferentes estructuras que se pueden encontrar en las cuevas y cavernas, su composición mineralógica y sus procesos formativos, siendo el más común la disolución de las rocas calcáreas, en un lento proceso que da lugar a estas cuevas y galerías.
 
Como datos curiosos, estas estructuras geológicas reciben el nombre de Karst, que es la denominación que le daban en la región balcánica de Istria, en la antigua Yugoslavia; y que pueden llegar a dimensiones descomunales, como el caso de las cuevas de Flint Ridge, en EE. UU., con una longitud de 117 kms, y Pierre Saint-Martin, en Francia, con una profundidad de 1180 metros.
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