Xose Manuel Beiras, histórico lider del nacionalismo gallego, exige la refundación del BNG

La rebelión del nacionalismo progresista

Desde que Anxo Quintana asumió la dirección del BNG, el nacionalismo gallego ha perdido un tercio de los votos y un 8,3% de peso electoral.

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05-03-2009
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El batacazo electoral del BNG bajo la dirección de Anxo Quintana -que ha perdido casi 50.000 votos- ha provocado la rebelión abierta del nacionalismo progresista. Xose Manuel Beiras, histórico lí­der del BNG y desplazado de la dirección, ha exigido la dimisión de la actual ejecutiva, un ejercicio de autocrí­tica y la refundación del BNG para volver a sus bases fundacionales progresistas, arrinconadas por el giro hacia el nacionalismo excluyente impuesto por Quintana y que el pueblo gallego ha rechazado en las urnas.
 Xose Manuel Beiras, ex lí­der del BNG y hoy cabeza de la corriente crí­tica Encontro Irmandiño (Foto. EFE)
Xose Manuel Beiras, ex lí­der del BNG y hoy cabeza de la corriente crí­tica Encontro Irmandiño (Foto. EFE)
El batacazo electoral del BNG bajo la dirección de Anxo Quintana -que ha perdido casi 50.000 votos- ha provocado la rebelión abierta del nacionalismo progresista. Xose Manuel Beiras, histórico lí­der del BNG y desplazado de la dirección, ha exigido la dimisión de la actual ejecutiva, un ejercicio de autocrí­tica y la refundación del BNG para volver a sus bases fundacionales progresistas, arrinconadas por el giro hacia el nacionalismo excluyente impuesto por Quintana y que el pueblo gallego ha rechazado en las urnas.
Desde el colectivo Encontro Irmandiño, organizado como corriente interna crítica en el BNG, Beiras ha exigido "la dimisión inmediata", como "una cuestión de salud indispensable", de Anxo Quintana. Diagnosticando "una grave crisis del nacionalismo" y exigiendo un "ejercicio de autocrítica", frente a "atribuir los problemas a causas externas y autoeximirse de responsabilidades". Llamando a todos los sectores del Bloque "que estén por refundar el BNG, que nació para ser expresión política de la energía democrática", retornando a esos principios fundacionales "que se han abandonado progresivamente".
Beiras habla desde la autoridad de haber conducido al nacionalismo gallego a su cima. Con él al frente, el BNG cuadruplicó sus votos -desde los 105.703 en 1989 hasta los 395.435 en 1997-, superando al PSG-PSOE, convirtiéndose en la segunda fuerza política de Galicia y punto de referencia de la izquierda social.
Desde que Anxo Quintana asumió la dirección del BNG, el nacionalismo gallego ha perdido un tercio de los votos y un 8,3% de peso electoral.
¿Qué ha pasado? Muy sencillo. En plena oleada de reformas estatutarias y de avance de la disgregación y el etnicismo, Anxo Quintana dio un golpe de mano en la dirección del BNG, imponiendo un giro hacia el nacionalismo excluyente.
Basta escuchar a unos y otros para comprobar las diferencias.
Quintana ha exigido un nuevo estatuto para "avanzar en la construcción nacional". El colectivo Encontro Irmandiño reclama "ejercer las competencias estatutarias al límite, sobre todo en sectores productivos estratégicos, sin dejarse arrastrar por la sumisión reverencial del PSOE a las políticas de la Unión Europea".
Quintana ha protagonizado una de las imágenes de la campaña, posando en bañador en el lujoso yate del empresario de la construcción Jacinto Rey. Irmandiño exige desmantelar, en los lugares donde se pueda gobernar, "la administración paralela y las redes clientelares que enturbian la acción de la administración pública".
Beiras denuncia "el viaje al centro" auspiciado por Quintana, y plantea la necesidad de "fortalecer la línea ideológica-política de izquierdas en el Bloque".
Quintana ha impuesto un programa excluyente -esgrimiendo la lengua como elemento de confrontación, transformando a sectores de las juventudes en grupos "batasunizados"...-, arrinconando los aspectos de izquierdas al tiempo que se abrazaba el etnicismo.
Con Beiras, el BNG cuadruplicó sus apoyos porque adoptó una línea progresista, impulsando un programa de creación de riqueza frente a las políticas de Bruselas que imponían el desmantelamiento de la pesca o astilleros o míseras cuotas de producción lácteas.
Esta es la línea que, en tiempo de crisis, es imprescindible que adopte el BNG. Con ella, el BNG puede convertirse en una importante fuerza para enfrentar la batalla para forzar una salida a la crisis favorable a los trabajadores.
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