Con el imperialismo flores para Europa y hambrunas para África.

África, la indignación más fuerte que el dolor.

El hambre en África, el negocio más rentable para el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

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06-03-2009
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Antes de la llegada del neoliberalismo a África, en la década del 80, muchos gobiernos africanos, liberados del colonialismo, como el de Tanzania o el Zimbabwe, asistí­an a los pequeños agricultores de sus paí­ses mediante diferentes subsidios, incluso a la investigación, el transporte ,los servicios de procesamiento, subsidió para semillas, abono y equipos necesarios para los pequeños agricultores. Numerosos estados también desempeñaron un papel activo en ese periodo ayudando de los agricultores a formar cooperativas el resultado de todas estas iniciativas fue que los pequeños y medianos agricultores abastecí­an a gran parte de la población africana entre 1950 y 1980. Es más hasta finales de los 70, este continente fue un neto exportador de alimentos. Antes de la llegada del neoliberalismo a África, en la década del 80, muchos gobiernos africanos, liberados del colonialismo, como el de Tanzania o el Zimbabwe, asistí­an a los pequeños agricultores de sus paí­ses mediante diferentes subsidios, incluso a la investigación, el transporte ,los servicios de procesamiento, subsidió para semillas, abono y equipos necesarios para los pequeños agricultores. Numerosos estados también desempeñaron un papel activo en ese periodo ayudando de los agricultores a formar cooperativas el resultado de todas estas iniciativas fue que los pequeños y medianos agricultores abastecí­an a gran parte de la población africana entre 1950 y 1980. Es más hasta finales de los 70, este continente fue un neto exportador de alimentos.
La política arancelaria de los países africanos que aplicaban a la importación de alimentos básicos como maíz, arroz y otros granos protegían a sus pequeños y medianos agricultores de la competencia desleal y de los precios más bajos de los productos extranjeros.
 
A principios de los 80, el imperialismo yanqui con la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, recurrieron a la extorsión mediante la deuda contraída por muchos países africanos, para obligarlos a adoptar políticas económicas neoliberales en el marco de los Programas de Ajuste Estructural. Los Gobiernos  africanos se vieron obligados no solamente a permitir la entrada de multinacionales y empresas extranjeras en los activos del país y reducir el gasto público, es decir, sanidad educación, infraestructuras… de las que se pudieran beneficiar los pueblos, sino que además, se vieron obligados a poner fin a los subsidios a los alimentos, crear zonas francas de procesamiento de exportaciones, aplastar los derechos laborales, liquidar leyes ambientales y congelar salarios.
 
Abrir los mercados a las multinacionales reduciendo los aranceles a la de productos agrícolas. A demás de abolir o disminuir en el mejor de los caso, los subsidios a los pequeños agricultores. Mientras tanto Estados Unidos y la Unión Europea siguieron subsidiando a sus propios productos y manteniendo altos aranceles.
 
Se estimulo o impuso la producción de cultivos exigidos por las sociedades europea o americana. Ghana tuvo que dedicarse a la producción de cacao para EEUU, en Kenia al de flores para exportar a Europa, priorizaron este tipo de  cultivos en vez de los que permitían alimentar a las poblaciones locales.
 
Los países como Zimbabwe, en los que el gobierno se negó a destruir la riqueza de su país en beneficio de esta sangría imperialista, fueron y siguen sometidos a bloqueos, que han llevado a millones de personas a la muerte, por hambre, enfermedad y por conflictos orquestados por la élite imperialista que ha sacado de todo esto unos beneficios astronómicos y la consecución de sus objetivos, corromper, expoliar y asolar África.
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