Ascenso de Aralar. Malo para ETA

Una buena noticia

El ascenso de Aralar (que ha cortando cualquier vinculación orgánica con ETA) supone el debilitamiento polí­tico de ETA, cuyo respaldo electoral se ha reducido en un tercio

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04-03-2009
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Aralar ha protagonizado el mayor ascenso de las pasadas elecciones vascas, duplicando sus votos hasta alcanzar el 6% del censo. Es una magní­fica noticia, tanto para los nacionalistas democráticos como para los no nacionalistas. El ascenso de Aralar (procedente de una escisión de Batasuna y que ha condenado sin ambigüedades el terrorismo, cortando cualquier vinculación orgánica con ETA) supone el debilitamiento polí­tico de ETA -cuyo llamamiento al voto nulo ha sido apoyado por un tercio menos de vascos que hace cuatro años-. Este golpe al brazo armado del nacionalismo étnico es una de las mejores noticias de estas elecciones.
 (EFE)
(EFE)
Aralar ha protagonizado el mayor ascenso de las pasadas elecciones vascas, duplicando sus votos hasta alcanzar el 6% del censo. Es una magní­fica noticia, tanto para los nacionalistas democráticos como para los no nacionalistas. El ascenso de Aralar (procedente de una escisión de Batasuna y que ha condenado sin ambigüedades el terrorismo, cortando cualquier vinculación orgánica con ETA) supone el debilitamiento polí­tico de ETA -cuyo llamamiento al voto nulo ha sido apoyado por un tercio menos de vascos que hace cuatro años-. Este golpe al brazo armado del nacionalismo étnico es una de las mejores noticias de estas elecciones.
ETA respaldó explícitamente en su último comunicado el apoyo a las candidaturas de D3M. Ilegalizadas por la justicia, la candidatura de ETA editó decenas de miles de papeletas que, a pesar de no ser válidas, serían contabilizadas como votos nulos y permitirían medir su grado de apoyo social.
Y habrá que agradecérselo, porque ha permitido mostrar su debilidad. Los 100.934 votos nulos (a los que, en propiedad, habría que restar los 4.035 que ya existían en las pasadas elecciones) suponen un descenso de 53755 votos respecto a los cosechados en 2005 por EHAK -candidatura respaldada por ETA, toda vez que Batasuna no pudo concurrir a los comicios-.
Más de un tercio de sus votantes han dicho no a ETA, rechazando cumplir las directrices políticas de la banda. Un retroceso muy significativo en sólo cuatro años.
Pero aún es más importante que una parte significativa de esas deserciones no se haya refugiado en la abstención, sino que haya optado por respaldar a Aralar.
El partido de Patxi Zabaleta -histórico dirigente abertzale que rompió con la sumisión a ETA para fundar Aralar- ha obtenido 34.034 votos más, duplicando con creces su apoyo social.
Aralar se escindió en 2001 de Batasuna, en palabras de Patxi Zabaleta, "supeditada desde 1981 a ETA, que condiciona la autoridad de la mesa nacional". Desvinculándose por completa de cualquier relación con ETA y condenando explícitamente el terrorismo.
El rechazo explícito a ETA dentro de su entorno político tradicional (según el último euskobarómetro el 56% de los votantes de Batasuna condenan el terrorismo) es también expresión del mismo varapalo al nacionalismo étnico que ha dejado a Ibarretxe en minoría en el parlamento.
La debilidad del brazo armado, imprescindible para imponer el terror del que se alimenta la imposición del proyecto etnicista, es otro golpe a los Ibarretxe y Arzallus.
Aralar es un partido abiertamente independista. Pero ese no ha sido nunca el problema. La contradicción está con los que sueñan con una Euskalherria independiente donde se impondrá el apartheid contra más de la mitad de la población. O con los que, como ya denunciaba Indalecio Prieto al afirmar que la camarilla etnicista del PNV "quiere convertir a Euskadi en un Gibraltar vaticanista", quieren desgajarse de España para entregarse en los brazos de una potencia extranjera.
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