Fototgrafí­a

LaChapelle. Vanguardia y clasicismo

David LaChapelle es uno de los diez mejores fotógrafos del mundo, sus caracterí­sticas composiciones combinan la más rabiosa actualidad con las estructuras y el colorido de origen barroco.

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04-03-2009
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A sus 45 años, el artista, fotógrafo y director de cine nacido en Conneticut es uno de los referentes contemporáneos del mundo de la imagen. Andy Warhol le dio su primera oportunidad en 1982 y desde entonces su carrera ha sido enormemente prolí­fica. No hay estrella de Hollywood, músico reconocido o personaje público que no haya posado para él. Pero su arte va mucho más allá de la frí­vola promoción de estrellas mediáticas. Sus composiciones recuperan conceptos relacionados con el barroco y el rococó, y la dirección artí­stica de cada una de las escenas que fotografí­a es todo un ejercicio de profesionalidad, y dominio tanto de la comunicación moderna como de la Historia del Arte.
 LaChapelle. Vanguardia y clasicismo
A sus 45 años, el artista, fotógrafo y director de cine nacido en Conneticut es uno de los referentes contemporáneos del mundo de la imagen. Andy Warhol le dio su primera oportunidad en 1982 y desde entonces su carrera ha sido enormemente prolí­fica. No hay estrella de Hollywood, músico reconocido o personaje público que no haya posado para él. Pero su arte va mucho más allá de la frí­vola promoción de estrellas mediáticas. Sus composiciones recuperan conceptos relacionados con el barroco y el rococó, y la dirección artí­stica de cada una de las escenas que fotografí­a es todo un ejercicio de profesionalidad, y dominio tanto de la comunicación moderna como de la Historia del Arte.
Pese a que actualmente parezca un artista rodeado de glamour y farándula, el camino recorrido para llegar a ser reconocido y respetado como creador tiene poco de “sueño americano”. De familia humilde compaginaba sus estudios con diversos trabajos como limpiador o camarero, e incluso se vio obligado a prostituirse mientras trabajaba en un bar de ambiente gay. Formo parte de una generación marcada por el Sida, que le arrebato a su pareja, el bailarín Louis Albert.
 
El drama americano de la supervivencia y el crecimiento rodeado de desencantos y contradicciones se ve constantemente reflejado en su obra. Esas contradicciones entre puritanismo y lujuria, o como el llama “prostitución y sacerdotes”, impregnan su visión de la vida “cool” norteamericana. Sin embargo pocas personalidades son capaces de resistirse al objetivo de su cámara, aún a sabiendas de que la obra de arte que protagonizarán será seguramente una imagen impactante y polémica.
 
Constantemente preocupado por el contenido de su mensaje, ironiza continuamente acerca del denominado “Star System”, cuya hipocresía desnuda a través de sus colores vivos y sus composiciones rampantes y dinámicas, casi nunca procedas digitalmente. Se empeña en afirmar que “el arte más valioso es el que clarifica el tiempo en el que vivimos”, y eso pasa por disparar flashes sobre las estrellas, aunque el resultado no sea el que los vanidosos esperan.
 
Una retrospectiva recién inaugurada en París le coloca ahora a la altura de los considerados maestros del arte contemporáneo, y le aleja de la etiqueta de efectista fotógrafo publicitario. Un paso más en el camino de reconocer como el verdadero arte contemporáneo aquel que esta ligado a la realidad de nuestra cultura popular, reflejada y tratada con maestría, frente al elitismo aparentemente “progresista” de los artistas que viven de espaldas al mundo.
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