Selección de prensa nacional

La ola imparable del 1-M

Desde la misma noche del domingo se ha levantado una ola imparable en la que participan no nacionalistas y nacionalistas desencantados, que arrastra a Patxi López a liderar el cambio

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03-03-2009
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Continuamos hoy con la ronda de valoraciones de los resultados de las elecciones gallegas y vascas que siguen acaparando la atención de la prensa nacional. Comenzamos con una valoración, muy subjetiva y personal, pero muy hermosa, de Antonio Gala en su habitual Tronera de El Mundo. Para él, Emilio Gutiérrez y su acción de acudir a la herriko-kaverna con un mazo es la personificación de los resultados vascos. Personificación del hastí­o, de la ira, de la furia de todo un pueblo frente a los no conocen otro medio que el terror y a los que se valen de él para seguir mandando. "Nada estará perdido, concluye Antonio Gala, mientras haya gente trabajadora, seria, erguida y clara".
 La ola imparable del 1-M
Continuamos hoy con la ronda de valoraciones de los resultados de las elecciones gallegas y vascas que siguen acaparando la atención de la prensa nacional. Comenzamos con una valoración, muy subjetiva y personal, pero muy hermosa, de Antonio Gala en su habitual Tronera de El Mundo. Para él, Emilio Gutiérrez y su acción de acudir a la herriko-kaverna con un mazo es la personificación de los resultados vascos. Personificación del hastí­o, de la ira, de la furia de todo un pueblo frente a los no conocen otro medio que el terror y a los que se valen de él para seguir mandando. "Nada estará perdido, concluye Antonio Gala, mientras haya gente trabajadora, seria, erguida y clara".
En El Correo, Rosa Díez fija las condiciones, claras y sencillas, en que UPyD está dispuesta a otorgar su voto en la investidura a Patxi López como nuevo lendakari: “un cambio de la política antiterrorista y la educativa”. No un cheque en blanco a una difusa idea de cambio, puesto que, como dice Rosa Díez, “igual que los ciudadanos no nos dieron un cheque en blanco al votarnos, nosotros no vamos a hacer lo mismo con Patxi López”. Y, deshaciendo los tópicos interesados en que algunos quieren encasillarla como quintaesencia del “nacionalismo españolista más rancio”, su respuesta al ascenso de los independentistas de Aralar: “Me parece muy positivo que se haya llevado votos de Batasuna porque, a diferencia de éstos, ellos apuestan por la independencia pero rechazan cualquier tipo de violencia”.
 
En El País, Luis R. Azpiolea –a quien interesa prestar atención porque, como se dice en los a menudo ponzoñosos medios madrileños, más que el corresponsal de El País en La Moncloa, es el corresponsal de Zapatero en el diario– cree que los resultados vascos manifiestan una oleada por el cambio de tal intensidad, que el PSE no puede hacer caso omiso de ella sin sufrir un daño político de incalculables consecuencias. por eso, lo que propone a Patxi López es conformar una especie de Gobierno de coalición sui géneris con el sector moderado del PNV, pero sin el apoyo explícito ni la presencia del PNV en él. Lo que llama un gobierno “amplio, muy abierto a la sociedad vasca, lejos de frentismos”, la palabra tabú para todos aquellos que no ven, o no quieren ver, en la línea y el régimen nazifascista de los Ibarretxe, Arzallus y compañía la principal amenaza para la libertad en Euskadi. 
 
 
 
Opinión. El Mundo
ECCEHOMO
Antonio Gala
 
SI TUVIESE que personificar el resultado de las elecciones en el País Vasco, lo haría en Emilio Gutiérrez. Un hombre de 30 años ejemplar. Trabajador, buen hijo, amigo de la paz y de su gente, había conseguido un lugar para enraizar su vida. Pensaba en su futura boda y su felicidad en silencio... Y de repente le revientan su nido los que viven de la desgracia ajena. Con un mazo, a golpes de ira, destroza una taberna etarra. Lo hemos visto todos. Una gran mayoría lo ha aplaudido. Nunca usó la violencia; se arrepintió un segundo después de usarla: dominante y bravo, humilde y admirable. «En mi familia siempre hemos respetado la justicia para resolver los conflictos e imponer los castigos». La violencia se justifica frente a la violencia contra la desarmada honestidad. Yo me siento orgulloso de Emilio Gutiérrez. Me gustaría ser amigo suyo. Que en Lazcao sepan con quién cuentan. Con quién deben estar. Mientras haya gente trabajadora, seria, erguida y clara nada estará perdido.
EL MUNDO. 3-3-2009
 
 
Entrevista. El Correo
ROSA DÍEZ:
“ME PARECE MUY POSITIVO QUE ARALAR SE HAYA LLEVADO VOTOS DE BATASUNA”
 
-El escaño que ocupará Gorka Maneiro vale, por ahora, su precio en oro. Como usted misma declaró, UPD es hoy la clave matemática para un Gobierno no nacionalista.
-Se da el caso de que somos la clave matemática pero también somos fundamentales desde el punto de vista político. Lo hemos demostrado en Madrid. Allí obligamos a todos a retratarse permanentemente y, en Euskadi, este tema va a adquirir una dimensión mayor.
 
-A falta del recuento del voto por correo, ¿son conscientes de que el escenario cambiaría por completo si el PSE logra los 25 escaños?
-A nosotros nos da igual. Vamos a trabajar con la misma responsabilidad para con los ciudadanos tanto si tenemos la llave como si no. Desde dentro del Parlamento se pueden cambiar muchas cosas, aunque estés en la oposición. Nuestro precio es político.
 
-¿No buscarían entonces entrar en el Ejecutivo de Vitoria?
-Ya hemos advertido que no queremos consejerías, sino un cambio en y de la política con mayúsculas. Entrar en el Gobierno vasco no nos interesa ni con llave ni sin ella.
 
-Patxi López dijo el domingo que estaba dispuesto a liderar el cambio en Euskadi. Después de acusarle durante la campaña electoral de «travestirse» de nacionalista, ¿cree que es posible ese nuevo capítulo venga de su mano?
-Primero habrá que ver qué es lo que él considera cambio. Ahora le toca retratarse. Después, nosotros haremos lo propio sin engaños. Yo tengo el teléfono abierto, pero no me corresponde tomar la iniciativa.
 
-De no alcanzar un acuerdo con el PP y su partido, ¿ven al PSE acercándose al PNV, pese a que ello significara perder la Lehendakaritza?
-Me imagino que si puede ser lehendakari no renunciará tan fácil, pero yo no sé qué piensan los socialistas.
 
-Usted ya advirtió en su día que no le dará un cheque en blanco a nadie.
-Al igual que los ciudadanos no nos dieron un cheque en blanco al votarnos, nosotros no vamos a hacer lo mismo con Patxi López.
 
-¿Cuál sería su primera exigencia para brindarle el apoyo a López en la investidura?
-Nada más allá que un cambio de política que no se quede simplemente en desbancar al PNV. De lo contrario, nos cargaríamos la alternativa en un momento histórico. Nos referimos, entre otras claves, a un cambio de la política antiterrorista y la educativa. En Euskadi hay una raya, la que separa a demócratas y terroristas. Por eso, cualquier alianza entre demócratas no debe considerarse un frente, aunque los nacionalistas lo piensen así.
 
-Cuando defienden la necesidad de un Gobierno constitucionalista, ¿a qué se refieren exactamente?
-A reivindicar la Constitución del 78. No se necesita ni cabe más Estatuto, lo que hay que hacer es garantizar la igualdad de todos los ciudadanos. La Constitución no tiene color, ni es de izquierdas ni de derechas.
 
-Si algo ha caracterizado también estos comicios autonómicos ha sido el revés que han sufrido formaciones como EA y EB. ¿Cómo valoraría el bajón que han experimentado?
-El PNV ha fagocitado a sus socios y ha demostrado la fuerza que tiene. La gente ha optado por el voto útil y les ha perjudicado.
 
-Uno de los resultados que más ha llamado la atención es que Madrazo no ha obtenido el acta de parlamentario, después de ocho años de gobiernos con el PNV.
-Es el proceso que está viviendo IU en toda España, lo que ocurre es que aquí ha tardado algo más en llegar. Se están topando con una ausencia de espacio político. La gente no entiende lo que son ni lo que quieren ser. Están en un proceso de desaparición.
 
-El contrapunto de la jornada lo puso, sin duda, Aralar.
-Me parece muy positivo que se haya llevado votos de Batasuna porque, a diferencia de éstos, ellos apuestan por la independencia pero rechazan cualquier tipo de violencia. Son la prueba de que aquí no se ilegalizan ideas, como critican algunos.
 
 
 
 
Galicia. El Faro de Vigo
UN TRIUNFO CONTUNDENTE, UN CASTIGO INCONTESTABLE
 
Alberto Núñez Feijóo lo ha conseguido. Lo que Manuel Fraga acarició sin llegar a tocar hace cuatro años, lo ha alcanzado el nuevo líder del partido en Galicia: la quinta mayoría absoluta para los populares y, consecuentemente, el gobierno de la Xunta. La victoria cosechada ayer en las urnas por el PP es, además, contundente, sin peros posibles, pues la consigue con el mayor índice de participación registrado hasta ahora en unas elecciones autonómicas (70,4%), es decir, con más gallegos que nunca expresando en las urnas sus preferencias políticas, y mejora o iguala sus resultados en todas las circunscripciones. 
 
Hasta tal punto es contundente el triunfo, que se descarta que el voto exterior pueda tener incidencia en el reparto final de escaños. 
 
El PP gana con claridad en todas las provincias, pero, aunque todos los escaños son importantes, no todos tienen igual trascendencia. El triunfo popular se cimenta fundamentalmente en las provincias con mayores núcleos urbanos. Es en A Coruña y Pontevedra donde los populares consiguen los dos escaños que les dan la mayoría absoluta, tras resistir en Lugo y, sobre todo, en Ourense. 
 
El mito de un PP afianzado en el mundo rural y débil en las ciudades ha quedado definitivamente atrás. En A Coruña consigue casi 10.000 votos más, y en Vigo, unos 8.000 más (...)
 
Y si contundente es la victoria de Núñez Feijóo y los populares, incontestable es la derrota de socialistas y nacionalistas. Al margen de los errores que hayan podido cometer en la campaña, que los cometieron y grandes, resulta evidente que el bipartito ha fracasado al intentar transmitir tanto las bondades del cambio para Galicia como los aciertos en su acción de Gobierno. La derrota en Pontevedra resulta especialmente dolorosa para el hasta ahora presidente, Emilio Pérez Touriño, pues encabezaba la lista en esta provincia, en la que llevaba como número dos a la titular de la poderosa Consellería de Política Territorial; su duelo era, además, directamente con Feijóo, cabeza de lista de los populares por la misma circunscripción. Y lo mismo puede decirse de Anxo Quintana en A Coruña, cabeza de lista en la provincia donde su partido pierde un escaño. La primera experiencia de gobierno del nacionalismo gallego se cierra con un rotundo fracaso.
 
El triunfo de Alberto Núñez Feijóo es también un éxito de Mariano Rajoy, quien, sin duda consciente de la trascendencia de los comicios, se volcó en la campaña electoral como nunca. Rajoy ve reforzado su liderazgo en un momento especialmente difícil para él (...) Enfrente, en las filas socialistas, la derrota representa un duro varapalo para José Luis Roríguez Zapatero, quien, al igual que Rajoy, había unido su suerte al resultado de las autonómicas gallegas, convertidas así en su recta final en un inesperado pulso para medir las fuerzas entre el presidente del Gobierno y el principal partido de la oposición. A falta de las europeas, Rajoy ha salido reforzado de su primer gran test hasta las próximas elecciones generales.
 
Resulta imposible separar los resultados electorales de la crisis económica que vive el país, por más que no haya manera de concretar el alcance preciso de su influencia. Pero, si lo uno es consecuencia de lo otro, no cabe duda de que los españoles han decidido comenzar a pasar factura al Gobierno por la grave situación económica que están viviendo. Y quizá radiquen también ahí algunas de las razones que han llevado a los gallegos a optar por un Gobierno fuerte, de mayoría aplastante, en vez de dejar la formación del nuevo Ejecutivo al albur de posteriores pactos poselectorales (...)
EL FARO DE VIGO. 2-3-2009
 
 
 
Barcelona. La Vanguardia
NADA ES IGUAL
José Antich
 
LOS resultados de las elecciones en el País Vasco y Galicia han puesto patas arriba el mapa político de las dos comunidades. En la primera, los no nacionalistas tendrán mayoría en el Parlamento y se abre así una posibilidad real de que el próximo lehendakari sea el socialista Patxi López, poniendo punto final a veintinueve años ininterrumpidos de gobiernos presididos por el PNV. La estrategia de tensionar la sociedad vasca llevada a cabo por Juan José Ibarretxe y la pérdida de centralidad, que ya había denunciado incluso el ex presidente del PNV Josu Jon Imaz, los ha situado en un callejón sin salida: primer partido, como CiU en Catalunya, pero una casi segura presencia en los bancos de la oposición en el Parlamento de Vitoria.
 
La segunda novedad electoral de la jornada se produjo en Galicia, donde el PP recuperó el gobierno perdido hace cuatro años gracias a su aplastante mayoría absoluta -39 de 75 escaños y el 47,10% de los votos-, que dejó en mantillas al Ejecutivo de Pérez Touriño.
 
Y dos últimas lecturas en clave española: las elecciones que muchos habían pronosticado como la tumba para Mariano Rajoy suponen la consolidación de su liderazgo y la confirmación de su candidatura a la presidencia del Gobierno cuando se celebren las próximas elecciones generales. En el caso de José Luis Rodríguez Zapatero, muy probablemente la noche le dejó un sabor agridulce, además de muchos problemas.  Los socialistas estarán en condiciones de gobernar el País Vasco pero perderán el apoyo del PNV en el Congreso de los Diputados, con lo que aumenta su fragilidad política. La derrota en Galicia escocerá durante días en la calle Ferraz. El mapa político en España está abierto.
LA VANGUARDIA. 2-3-2009
 
 
 
Madrid. El País
LA OLA IMPARABLE DEL 1-M
Luis R. Azpiolea
 
Los resultados de las elecciones vascas se han convertido en un damero maldito para José Luis Rodríguez Zapatero. Pero desde la misma noche del domingo se ha levantado una ola imparable en la que participan no nacionalistas y nacionalistas desencantados, que arrastra a Patxi López a liderar el cambio tras casi 30 años de hegemonía nacionalista. López, pese a la mayoría ajustada del 1-M de los no nacionalistas sobre los nacionalistas, está decidido a presentar su candidatura a la investidura como lehendakari. 
 
Su apuesta ha ganado terreno desde la noche electoral en la medida en que Basagoiti (PP) se ha comprometido a darle facilidades para gobernar, en que UPyD no será necesaria para conformar la mayoría -el PSE logrará el escaño 38, que le da la mayoría parlamentaria sólo con el PP, a costa de EA- y la ejecutiva del PSOE, reunida ayer, ha anunciado que le dejará manos libres para intentarlo. Si estas premisas se mantienen, dentro de mes y medio López batiría a Ibarretxe en la votación de investidura en el Parlamento vasco y se proclamaría lehendakari con el apoyo de la mayoría no nacionalista. Además, es muy posible que EB-IU retire su apoyo a Ibarretxe (...) El PSE cuenta con que el PNV, que le ha ganado por 5 escaños, no se quedará de brazos cruzados ante la decisión de López de presentarse como lehendakari. 
 
Utilizará estas semanas su victoria para presionar sobre el PSOE con la amenaza de retirar su apoyo a Zapatero en las Cortes y de rebelarse en Euskadi frente a un Ejecutivo de López. Alternativamente, es muy probable que prometa a Zapatero estabilidad con un pacto de legislatura a cambio de la retirada de López. 
 
El PSOE asume con relativa facilidad la amenaza de retirada de apoyo en las Cortes porque pueden buscar una alternativa a ese repliegue del PNV en CiU u otros partidos.
 
El problema que más preocupa a Zapatero y al PSOE es el nuevo escenario que se abriría en Euskadi con un Gobierno de López. Tendría enfrente a todo el nacionalismo, a los sindicatos nacionalistas ELA y LAB, con una economía en recesión y con ETA en activo. Además, el sector más radical del PNV ya se unió, desde ayer mismo, al discurso de la izquierda abertzale de considerar ilegítimas las elecciones del 1-M por la prohibición judicial de participación de las marcas de Batasuna.
 
En ese damero maldito están metidos Zapatero y el PSOE. Su apoyo a López para que sea lehendakari es a costa de una apuesta muy arriesgada de repercusión nacional. Pero no tienen alternativa. Ni siquiera es viable, como se especulaba en la campaña, que el PNV sacrifique a Ibarretxe y presente un candidato alternativo que sirva para que López se retire. El PNV no se puede permitir el sacrificio de Ibarretxe, tras su victoria con 5 escaños sobre López, porque se rompería.
 
Pero, sobre todo, los socialistas han comprobado que si es un problema la arriesgada apuesta de un Gobierno de López en solitario con el nacionalismo enfrente, más problema es aún defraudar a un electorado que clama por el cambio porque ve la oportunidad histórica de lograrlo. La idea de un relevo que entierre la década de Ibarretxe, del frente nacionalista y de los planes soberanistas se ha convertido en una ola imparable para el PSE, en la que participan nacionalistas desencantados con el soberanismo, y, si no la cumple, puede verse arrollado por ella.
 
El único modo que López tiene de suavizar el escenario de riesgo es conformar un Gobierno amplio, muy abierto a la sociedad vasca, lejos de frentismos, incluso con gentes de procedencia nacionalista moderada y con un programa político integrador. Ayer aludió a ello Zapatero cuando, en la ejecutiva, pidió al PSE “coherencia” con su discurso.
EL PAÍS. 3-3-2009
 
 
 
 
Editorial. ABC
EL PNV EMPIEZA A HACER OPOSICIÓN
 
NO ha tardado veinticuatro horas el PNV en lanzar su primera advertencia al PSOE ante la posible organización de un bloque constitucionalista que lleve a Patxi López a la presidencia del Gobierno vasco. A través de su máximo dirigente vizcaíno, Andoni Ortúzar, el PNV ha calificado de «agresión política» el acuerdo a tres bandas entre PSE, PP y UPyD. El PNV (...) marca así las reglas de un juego político que va a ser muy duro para el PSOE y, especialmente, para José Luis Rodríguez Zapatero. El éxito de Patxi López puede acabar envenenado para los socialistas. Por lo pronto, la andanada del PNV implica que un gobierno presidido por López tendría enfrente a una feroz oposición nacionalista, porque el PNV no acepta otra opción que no sea mantenerse en la presidencia del Gobierno vasco. Para los socialistas, esta actitud del PNV simplifica las cosas y, al mismo tiempo, las agrava, porque si López quiere ser lendakari, forzosamente tendrá que contar con los trece votos del PP y, si el voto por correo no altera el resultado en Álava, con el único diputado de UPyD. Lo que resulta desde ahora mismo un ejercicio voluntarista es pretender un gobierno en minoría, con López de lendakari y con un pie en cada orilla, gobernando unas veces con apoyo del PNV y otras del PP (...) Con sus advertencias amenazantes, el PNV está midiendo la resistencia de Patxi López, porque el verdadero cambio en el País Vasco no será sólo el traslado de los nacionalistas a la oposición, sino la decisión del socialismo de hacer frente, por fin, al PNV.
 
Por supuesto, el aviso lanzado ayer por Ortúzar tiene a Rodríguez Zapatero como destinatario. No basta con la confianza que ayer expresó José Blanco en Patxi López para que «administre» el resultado electoral. El presidente del Gobierno ha sido, desde 2004, el artífice de una convergencia, en ocasiones contra natura, de socialistas y nacionalistas. Esta pinza ha sido el arma para el aislamiento del PP y para la ruptura de los consensos constitucionales. Ahora, la responsabilidad que incumbe a Rodríguez Zapatero es resolver la derogación de esta política dañosa para el interés general y decidir su sustitución por una estrategia de acuerdos claros y específicos con el PP para reconducir la crisis institucional provocada por los pactos con los nacionalistas. La otra opción es más de lo mismo.
 
Las claves que subyacen a la decisión final del PSOE sobre el Gobierno del País Vasco son complejas y afectan a prejuicios instalados en la médula de una buena parte de la izquierda contra el PP. Pero Zapatero se enfrenta a esta encrucijada con el escudo de la imbatibilidad electoral hecho añicos por el revés gallego y dentro de tres meses están convocadas las primeras elecciones -las europeas- de ámbito nacional en plena crisis económica. Ahora, quien se la juega es Zapatero.
ABC. 3-3-2009
 
 
 
 
 
 
Opinión. El Confidencial
ALGO SE MUEVE EN LA POLÍTICA ESPAÑOLA:
EL VOTO NACIONALISTA SE DESINFLA
C. Sánchez
 
Algo está cambiando en la política española. Y no precisamente en la dirección que quisieran los partidos nacionalistas. Las últimas elecciones gallegas y vascas reflejan que el fenómeno del nacionalismo lejos de crecer se desinfla. Y lo mismo sucedió en las elecciones al Parlamento de Cataluña de 2006, cuando los partidos con implantación exclusiva en la comunidad autónoma (CiU, ERC e Iniciativa) perdieron 175.108 votos respecto de las elecciones anteriores.
 
El caso  más reciente es el del nacionalismo vasco. Pese al histórico triunfo del PNV (30 diputados) gracias a que ha aglutinado los votos de otras formaciones análogas, el partido de Juan José Ibarretxe ha cosechado 28.605 votos menos que en los comicios celebrados hace cuatro años.
 
La cifra puede parecer pequeña, pero hay que tener en cuenta que los 532.725 votos logrados el pasado domingo de forma conjunta por el PNV, Eusko Alkartasuna  Aralar, y EB-IU suponen una distancia de 150.359 votos respecto de las elecciones de 2001. Es decir, que los partidos nacionalistas han perdido más de la cuarta parte de su respaldo electoral en apenas ocho años (...)
 
En Galicia ha sucedido algo parecido. El BNG, el único partido parlamentario con implantación exclusiva en la región, obtuvo el domingo 44.706 votos menos que hace cuatro años, y 79.175 menos que en 2001. Pero si se compara con los resultados de 1997 el resultado es todavía más preocupante para el Bloque, que se ha dejado en la cuneta en los últimos doce años nada menos que 128.187 votos. O lo que es lo mismo, en su declive ha perdido casi la tercera parte de su electorado, que básicamente ha ido a parar al Partido Socialista de Galicia.
 
Y lo mismo le ha ocurrido a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que de ser una formación emergente en el panorama político nacional, cuenta con derrotas sus últimas comparecencias electorales. En los últimos comicios al parlamento catalán obtuvo 127.969 votos menos que en 2003 (...)
 
Los resultados de los últimos comicios no pueden ser considerados, de ninguna manera, una sorpresa. Los partidos nacionalistas crecen cuando el debate tiene carácter ideológico, lo que les permite movilizar a su electorado en aras de una defensa de los intereses ‘nacionales’. Pero decaen cuando las preocupaciones de los ciudadanos tienen que ver con cuestiones cotidianas o con el bolsillo: el desempleo o la inseguridad ciudadana. Algo que se veía meridianamente claro en las encuestas de opinión que hacen el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) o el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña.
 
Según este organismo (datos de hace apenas un mes) las tres preocupaciones principales de los ciudadanos de Cataluña (las respuestas son extrapolables al conjunto del Estado) son, por este orden, el paro y la precariedad laboral, el funcionamiento de la economía y la inmigración. Por lo tanto, ni rastro de cuestiones de carácter estrictamente ideológico. Es más, ni siquiera asuntos como la independencia cuentan con respaldo popular (...)
EL CONFIDENCIAL. 3-3-2009
 
 
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