La frase del dí­a

No sabí­amos que en esta Europa del siglo XXI [en Euskadi] se estuvieran viviendo vulneraciones tan graves de los derechos humanos (Diputados belgas en el parlamento europeo)

Otro de los miembros de la delegación daba en el clavo al recordar que "la autonomí­a que disfruta el Paí­s Vasco la envidiarí­an los autonomistas flamencos".

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03-03-2009
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"Opresión, miedo y violencia". Así concluían un grupo de diputados belgas su indignada comprobación de que en un rincón de la opulenta Europa del siglo XXI, en Euskadi, existen todavía gulags étnicos.

Parlamentarios belgas de todas las tendencias (desde socialistas a liberales, desde democristianos a ecologistas) coprobaron in situ, en una visita a Euskadi, la vida cotidiana de concejales del PSE-EE y del PP. Y reaccionaron indignados ante "la atmósfera de plomo, la aceptación de lo inaceptable y la presión sobre le vida cotidiana".

El informe presentado al parlamento europeo es una descripción del espeso fascismo cotidiano que se esconde detrás de la Arcadia sabiniana: "La primera impresión no puede ser mejor: el País Vasco es un lugar de gran belleza y parece acogedor. Pero a poco que entras en él percibes enseguida la losa de plomo que pesa sobre la gene. No se puede hablar de ciertas cosas en la calle. Simples concejales tienen que andar con escolta y sus hijos no pueden jugar con otros niños del pueblo en la calle. No sabíamos que en esta Europa del siglo XXI, a apenas un millar de kilómetros de aquí, se estuvieran viviendo vulneraciones tan graves de los derechos humanos. Estamos todos muy impresionados".

La ex ministra belga de transportes, Isabelle Durant, fue categórica al declararse "duramente afectada, como demócrata", por la imposición del totalitarismo étnico: "A todos nosotros nos llegaban periódicamente las imágenes de los atentados, pero no podíamos ni remotamente sospechar lo que había detrás: gente sencilla protegida por escoltas durante largo tiempo. ¡Hasta quince años! Esa violencia contra las víctimas del terrorismo, los graffitti contra ellas que llenan las fachadas, la dificultad para encontrar trabajo, las fotos de los asesinos terroristas exhibidas en el ayuntamiento de Mondragón. Y esto en la Europa de 2009.

Otro diputado denunciaba como "el nacionalismo explota sentimientos irracionales. Se nos ha llegado a decir que el euskera es la lengua que hablaban Adán y Eva. Me pregunto se ni se está condenando a las generaciones futuras con la imposición del euskera y el olvido del castellano".

Y otro de los miembros de la delegación daba en el clavo al recordar que "la autonomía que disfruta el País Vasco la envidiarían los autonomistas flamencos".

Esta es la situación real, concreta, que se sufre en Euskadi. En el territorio con mayor grado de autonomía de Europa, Ibarretxe y los suyos se presentan como un "territorio oprimido", y en nombre de esa falacia imponen un espeso fascismo que niega libertades y derechos políticos básicos a la mayoría de los ciudadanos vascos.

Esto es lo que tiene que cambiar en Euskadi. Y ahora, tras los resultados del uno de marzo, es posible hacerlo.
 
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