Ciencia

Un tesoro subterraneo

La mayorí­a de las aguas continentales de la Tierra son subterráneas, el 0,62% del total, frente al 0,017% de los rí­os y lagos. La perforación de pozos por parte del hombre permite su aprovechamiento.

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02-03-2009
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Un acuí­fero es una formación geológica que permite la circulación del agua por los poros o las fisuras de las rocas. Se diferencian dos zonas, una inferior saturada de agua y otra superior no saturada, y el lí­mite entre ambas se denomina nivel freático. Este nivel freático fluctúa en la vertical con el tiempo, dependiendo de la pérdida o aporte de aguas subterráneas. Un acuí­fero es una formación geológica que permite la circulación del agua por los poros o las fisuras de las rocas. Se diferencian dos zonas, una inferior saturada de agua y otra superior no saturada, y el lí­mite entre ambas se denomina nivel freático. Este nivel freático fluctúa en la vertical con el tiempo, dependiendo de la pérdida o aporte de aguas subterráneas.
Hay casos en los que la geografía atraviesa de forma natural este nivel freático, dando lugar a rios, lagos, manantiales,... En otros, es el ser humano el que atraviesa ese nivel freático a través de pozos, para uso de boca o agrícola, según el caso. La sobreexplotación de este tipo de aguas o la perforación de pozos ilegales afectan gravemente al ecosistema, como ocurrió años atrás en las Tablas de Daimiel. Esta sobreexplotación combinada con una de las peores sequías vividas en España pudo haberse traducido en la desaparición de este paraje natural.
 
La contaminación de las aguas subterráneas es otro problema importante. Esta contaminación procede de las fosas sépticas, de fugas en el alcantarillado, el uso de abonos ricos en nitratos, intrusión de aguas salinas, la actividad minera,... Si bien los acuíferos tienen un notable poder depurador, no sirve para todos los contaminantes. A la hora de reaccionar ante la contaminación, se producen procesos de oxidación, que reducen los nitratos y sulfatos y dan lugar a otros compuestos, como el dióxido de carbono, el metano o el azufre, que darían lugar a otro tipo de contaminación.
 
A esto hay que añadir que se trata de procesos muy lentos, y el uso de medidas preventivas ayuda a que no se produzca la contaminación, o en su defecto a reducir el daño ocasionado.
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