El paro en el campo

La reforma del seguro agrario dificulta las contrataciones

ASAJA, COAG y otras organizaciones denuncian las primeras consecuencias de la entrada en vigor de la nueva normativa de la Seguridad Social Agraria.

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02-03-2009
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¿Por qué en una situación de recesión generalizada, con elevadas tasas de destrucción de empleo, no se encuentre mano de obra para cubrir las necesidades de las distintas campañas agrí­colas? La última encuesta de población activa (EPA) refleja que los trabajadores del campo en España no llegan al 4% de la población activa total y actualmente se destruyen cerca de 300 empleos diarios. ¿Por qué en una situación de recesión generalizada, con elevadas tasas de destrucción de empleo, no se encuentre mano de obra para cubrir las necesidades de las distintas campañas agrí­colas? La última encuesta de población activa (EPA) refleja que los trabajadores del campo en España no llegan al 4% de la población activa total y actualmente se destruyen cerca de 300 empleos diarios.
            Sin embargo, los hechos son que en Valencia, los agricultores tienen problemas para contratar jornaleros que hagan la “campaña”. Según datos oficiales del Servicio de Ocupación de Cataluña, apenas un 30% de los inscritos se muestran dispuestos a ir a trabajar a la recogida de la fruta en el campo de Lérida. Representantes de ASAJA-Almería estiman que el aumento de costes para quien tenga que contratar mano de obra para la campaña puede oscilar entre el 14 y el 70 por ciento, según la forma de pago de la cotización.          

            Diversas organizaciones agrarias denuncian que la nueva reforma del pago de la cotización de los trabajadores agrarios dificulta y complica mucho la contratación. Estas nuevas trabas burocráticas representan una mayor dificultad tanto para contratadotes como para contratados. La nueva base mensual ha pasado de 699 a 804 euros de cotización, a lo que hay que añadir la forma de hacerlo que también introduce cambios y que ha obligado a las organizaciones a tener que hacer una campaña informativa entre los trabajadores para explicar “lo que saben hasta el momento”.

            Respecto a los empresarios o propietarios de la tierra, el nuevo sistema, en vigor desde el uno de enero, obliga a quien contrata a pagar también por los jornaleros que no están inscritos en el censo agrario, los días que no han ido a trabajar”. Esto representa un problema porque supone un sobrecoste para quien tienen que pagar los jornales.
            Por parte de los trabajadores, los problemas se concentran en el hecho de tener que apuntarse al censo agrario para poder ser contratados. Esto, que en teoría debiera suponer una mayor protección legal, les impide ejercer en otros, cosa bastante frecuente en el campo o les obliga a ejercerlo de forma sumergida puesto que el sistema de contratación en el campo por días sueltos permite a los trabajadores ejercer otros trabajos.      
 
            Los problemas que denuncian tanto empresarios como trabajadores, que por una vez se han puesto de acuerdo viene porque a la baja rentabilidad de las explotaciones agrarias se ha impuesto un incremento de la cotización de unos y otros, un nuevo trámite burocrático que dificulta la contratación y, sin embargo, no se han modificado las condiciones de los seguros, que son las que ofrecen cierta garantía a los contratadotes y mucho menos los márgenes de los precios de los productos.
            En otras palabras, lo único que ha cambiado es el pago de los trabajadores.
 
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