Arquitectura

Mendelsohn. Edificios efervescentes (III)

Cada vivienda, cada industria, cada centro comercial puede dejar de ser anodino. Pueden llegar a ser un edificio efervescente.

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01-03-2009
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Erich Mendelshon volvió a la misma sala de la Residencia de Estudiantes de Madrid donde dio su conferencia "Rusia, Europa, América. Una sección arquitectócnica" en 1930. Fue a través del discurso de Regina Stephan, una de las mayores investigadoras de su obra, como el espí­ritu de su arquitectura volvió a la vida. El canto optimista al dinamismo de la gran ciudad volvió a ser entonado mediante una retrospectiva de su trabajo. Se acaba de publicar en abierto el video de la conferencia en la web: www.residencia.csic.es. Altamente recomendable. Erich Mendelshon volvió a la misma sala de la Residencia de Estudiantes de Madrid donde dio su conferencia "Rusia, Europa, América. Una sección arquitectócnica" en 1930. Fue a través del discurso de Regina Stephan, una de las mayores investigadoras de su obra, como el espí­ritu de su arquitectura volvió a la vida. El canto optimista al dinamismo de la gran ciudad volvió a ser entonado mediante una retrospectiva de su trabajo. Se acaba de publicar en abierto el video de la conferencia en la web: www.residencia.csic.es. Altamente recomendable.
El coche, el tren, la avioneta y toda clase de máquinas en movimiento invadían la civilización europea no solo circulando por sus calles, también por su pensamiento. Erich Mendelsohn quería ser expresión de los nuevos tiempos en la arquitectura y el dinamismo de las grandes urbes era su tema central. Su proclama en edificios de esparcimiento o comerciales era un grito a la cinética, dentro del uniforme murmullo clasicista de las ciudades alemanas. Un clamor armonioso subrayaba la llegada de los tiempos modernos mediante el contraste urbano: edificios vanguardistas entre cotidianidad.

En la época que la vanguardia positivista planteaba tirar a tierra los cascos históricos de las metrópolis europeas para implantar la arquitectura moderna, Mendelsohn buscaba el dialogo con la antigüedad. Mientras los grandes proyectos se desarrollaban generando las leyes de la periferia, el arquitecto prusiano actuaba con construcciones puntuales en el desordenado centro. A modo de agujas en la acupuntura.

Uno de sus alfileres se clavó en Stuttgart tras el encargo de unos grandes almacenes por parte de los empresarios alemanes Schocken. Con base en la función, intentó sublimar la expresión del comercio como un gran nudo del movimiento en el municipio. Lo consiguió al idear una gran fachada que representaba la celeridad de la masa, descomponiendo el frente en levitantes tiras blancas y transparentes tiras vidriadas oscuras. La oposición de los tonos, se invertía al llegar la oscuridad. La deslumbrante iluminación que desprendían las cristaleras y los grandes rótulos, era un potente reclamo publicitario del establecimiento.

Si en el primer Mendelsohn la plasticidad de sus fomas libres era el centro de su expresionismo, como en el observatorio de Einstein –descrito en el artículo anterior-, la madurez le llevó a utilizar la plasticidad de los materiales, para dar cuerpo a sus dibujos evitando los artificios constructivos iniciales. Racionalizando el proceso.

El video de Internet nos brinda la ocasión de volver a los años treinta y recuperar el ilusionante espíritu dinámico de principios de siglo. Volver a pensar que las construcciones deben ser algo más que cotidianas. Elementos representativos de nuestra época. Cada vivienda, cada industria, cada centro comercial puede dejar de ser anodino. Pueden llegar a ser un edificio efervescente.
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