En defensa de Vaya semanita (ETB)

Turno de réplica

¿Debe el humor tratar temas serios? Definitivamente sí­. ¿Debe tratarlos todos? Radicalmente, sin duda alguna.

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26-02-2009
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Desde las páginas de este mismo diario digital se lanzaba el pasado Viernes, 20 de febrero, una diatriba en contra del programa "Vaya semanita" de la Televisión pública vasca ETB (Euskal Telebista). En el citado artí­culo se afeaba la conducta de los guionistas al incluir una escena donde se bromeaba con la posibilidad de que uno de los muchos paseos del dirigente abertzale Arnaldo Otegui por los juzgados con su posterior salida en libertad sin cargos fuera en realidad una inocentada de la Justicia española.
 Turno de réplica
Desde las páginas de este mismo diario digital se lanzaba el pasado Viernes, 20 de febrero, una diatriba en contra del programa "Vaya semanita" de la Televisión pública vasca ETB (Euskal Telebista). En el citado artí­culo se afeaba la conducta de los guionistas al incluir una escena donde se bromeaba con la posibilidad de que uno de los muchos paseos del dirigente abertzale Arnaldo Otegui por los juzgados con su posterior salida en libertad sin cargos fuera en realidad una inocentada de la Justicia española.
Puede que los encargados de idear estas escenas no tengan mucha confianza en que determinados personajes den con sus huesos en la cárcel (como finalmente ocurrió), o incluso desconfíen de la propia Justicia. Visto el retraso endémico de la misma, la politización de determinadas instancias judiciales o la desaparición “repentina” de pruebas inculpatorias, tampoco son de extrañar semejantes incertidumbres; es más, son dudas muy generalizadas en nuestra sociedad (a cienes de encuestas me remito). En todo caso, estas circunstancias y otras más no son atribuibles en absoluto al programa televisivo, ni por supuesto se debería recriminar la expresión de inquietudes bien arraigadas entre las buenas gentes que en este y otros países sufrimos los golpes y dardos de la insultante fortuna (Hamlet, Acto III, escena IV). Ya se sabe que las cosas de palacio…

            Tal vez no sea labor de humoristas ni titiriteros tomar armas contra un piélago de calamidades, y haciéndoles frente, acabar con ellas (cont. de cita anterior), y si lo es, lo es de toda la población, tengan o no sentido del humor. Cada uno contribuye a plantear su posición como mejor puede.

 
            También se dirige la citada invectiva contra el mentado programa por parodiar a los Santxez, versión “euskerizada” a la manera de Sabino (Arana) del castellano Sánchez. Los Santxez son una familia de “maketos”, despectivo usado para designar a los “no vascos”, trabajadores y demás individuos que no han tenido la suerte de nacer en Euskadi (el natural sentido común popular acuñó el chiste según el cual “los de Bilbao nacemos donde queremos, ¡la hostia, pues!”). Esta familia de castellanos tiene dos hijos, uno ertzaina y otro abertzale, ambos orgullosos de su “vasquitud” (concepto, por cierto, que también es parodiado hasta la saciedad en “Vaya semanita”). Los padres tienen la sensación de ser ciudadanos de 2ª; el policía autónomo contribuye con su violencia legal a mantener el clima de tensión; y el alegre chaval lucha por una Euskadi libre, como el sol cuando amanece. Poderosa es la ironía, ¡vive Dios!
 
            Para finalizar, el artículo referido pone como ejemplo de buen hacer otros dos programas televisivos: Muchachada nui de Joaquín Reyes (TVE 2) y El intermedio de El gran Wyoming (La sexta). El primer ejemplo es, como todos, respetable, a pesar de que el Sr. Reyes muestra una calidad interpretativa como cómico mucho mayor en su papel en Camera Café (Tele 5) o como “monologuista” que en su propio programa de TVE 2, donde se limita a repetir un personaje suyo hasta el hartazgo. El segundo ejemplo es, desde luego, impecable. Es de suponer que el propio Wyoming se ofendería si alguien le considerase ejemplo de buena conducta, dada su afición a reírse de todo y de todos, empezando por sí mismo. Y para ejemplo, un botón (o dos): el pasado lunes, 23 de febrero, presentó todo el programa disfrazado de Tejero con su colaboradora Beatriz Montañez de negro y con mantilla en una versión de El intermedio de lo más casto y moralista. Al día siguiente, al comentar la noticia de que Israel bombardeó Gaza con fósforo blanco vendido por EEUU, Beatriz opinaba que, con esta acción, Israel usó las armas de EEUU para violar las leyes humanitarias, a lo que Wyoming le corregía, aclarando que Israel no las utiliza para violar ninguna ley humanitaria, sino para bombardear niños en Gaza.
 
            El uso que Wyoming y su equipo han hecho de la ironía, la burla o el sarcasmo ha sido siempre magistral. Prueba de ello son las audiencias y el éxito que han alcanzado programas como el actual, El intermedio, o el casi mítico Caiga quien caiga. Y nunca le han dolido prendas en “bromear” con temas tan serios como los tratados en los ejemplos anteriores. Nadie dudará de que el 23F o la matanza de niños en Gaza sean asuntos que preocupan y duelen a la humanidad. Reproducimos, en defensa y explicación argumental, la definición que el DRAE hace del vocablo ironía: figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.
 
            A lo largo de la historia muchos han sido los que se han sentido ofendidos por las flechas envenenadas de la sátira y del humor, heridos por arqueros que supieron manejar con destreza una palabra, una frase o una situación. Muchos bufones, juglares, cuentacuentos, titiriteros y demás gentes de mal vivir han sido injustamente tratados y muchos más han sido los avergonzados. No podemos afear la conducta de quienes practican la crítica con sentido (del humor, se entiende).
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