Televisión

Guionistas, cerebros en la trastienda

Su trabajo se desarrolla siempre detrás de las cámaras, pero son los responsables tanto de las tramas de ficción, como de los diálogos en los programas de "realidad".

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26-02-2009
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Las entrevistas de Buenafuente, los socarrones chistes del Gran Wyoming, las entradillas del presentador de cualquier concurso, también están escritas por esas mentes creativas que sostienen todo el entramado de la televisión, pero que en contadas ocasiones reciben un reconocimiento frente a la cámara. Sin embargo no dudan en reconocer que si el cine es el medio en el que mejor trabaja un director, y el teatro es el espacio de los actores, sin duda, la televisión es su territorio. Las entrevistas de Buenafuente, los socarrones chistes del Gran Wyoming, las entradillas del presentador de cualquier concurso, también están escritas por esas mentes creativas que sostienen todo el entramado de la televisión, pero que en contadas ocasiones reciben un reconocimiento frente a la cámara. Sin embargo no dudan en reconocer que si el cine es el medio en el que mejor trabaja un director, y el teatro es el espacio de los actores, sin duda, la televisión es su territorio.
La “legión” de guionistas que trabaja en televisión está acostumbrada a trabajar bajo presión y a gran velocidad. Los vaivenes de la audiencia, los caprichos de las productoras y lo efímero de un medio tan inmediato como la televisión marcan el ritmo de vida de unos profesionales que en algunos casos aún sobreviven con precariedad.
 
Las series españolas son el producto audiovisual más consumido en nuestros tiempos, muy por encima del cine. Gran parte del éxito es responsabilidad de estos equipos creativos, que son tan capaces de seducir a la audiencia con tramas diarias, como con inacabables temporadas en las series de más recorrido. Sin embargo, hoy en día, todavía está mucho menos valorado trabajar en televisión que ser el escritor de una película. En el caso de los guionistas que no se dedican a la ficción el abismo es mucho más grande, precisamente porque lo que se pretende en este tipo de programas es que parezca que no existe guión.
 
Equipos de más de diez guionistas trabajan en programas como los de los citados Buenafuente o Wyoming, los cuales reconocen que hacer un programa de humor diario sería completamente imposible sin esta gente. Precisamente este tipo de oficinas de producción creativa diaria ejercen ahora de cantera para los nuevos realizadores de cine, o incluso encontramos a personajes como Jordi Évole “El Follonero”, que ha cambiado su rol y ahora ha saltado al frente de la cámara.
 
El mundo de la televisión es engañoso, es un rasgo propio del lenguaje audiovisual, y a través de la pantalla vemos solo un reducido recuadro seleccionado de entre la gran multitud que lo hace posible. La reciente huelga de guionistas en los Estados Unidos evidenció la importancia de su trabajo en cualquier forma de comunicación audiovisual. Que no nos ocurra lo mismo en España y se empiece a valorar y reconocer el trabajo de los auténticos creativos de la pantalla.
 
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