Obama la crisis económica tiene prioridad

EE UU la crisis su principal amenaza

Obama dejó claro que, por el momento, en su agenda hay poco espacio para lo que no sea hacer frente a la ingente crisis económica.

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25-02-2009
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Tanto demócratas como republicanos y él mismo, tendrán "que sacrificar algunas prioridades muy meritorias para las que no hay dinero".
 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su primer discurso frente a la sesión conjunta del Congreso en la Cámara de Representantes, en Washington DC.(EFE)
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su primer discurso frente a la sesión conjunta del Congreso en la Cámara de Representantes, en Washington DC.(EFE)
Tanto demócratas como republicanos y él mismo, tendrán "que sacrificar algunas prioridades muy meritorias para las que no hay dinero".
La economí­a, pasada, presente y futura se convirtió hoy en la protagonista absoluta del discurso que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dirigió hoy ante las dos cámaras del Congreso sobre sus prioridades legislativas.

Obama dejó claro que, por el momento, en su agenda hay poco espacio para lo que no sea hacer frente a la ingente crisis económica.

El presidente pasó revista a la economí­a que encontró al llegar a la Casa Blanca, y no ahorró crí­ticas.

Según recordó, heredó de su predecesor, George W. Bush, "un déficit de un trillón de dólares, una crisis financiera y una recesión muy costosa".

En los últimos años, denunció, "dejamos de mirar al futuro más allá del próximo pago, el próximo trimestre o las próximas elecciones".

Greenspan, el anterior responsable de la Reserva Federal de EE UU, lo denominó "autorregulación de mercados". Pero reconoció en octubre de este año, en el Congreso: "He cometido un error considerando que el interés propio de los Bancos puede introducir justicia…He descubierto un fallo: dejar circular mil veces más dinero que el que correspondí­a a la economí­a real".

Hasta el momento, el presidente estadounidense ha promulgado un plan de estí­mulo económico valorado en 787.000 millones de dólares que asegura que permitirá crear o salvar entre tres y cuatro millones de puestos de trabajo en dos años.

También ha presentado un plan de rescate del sistema financiero y una iniciativa para ayudar a los propietarios de viviendas.

Prometió también acometer una reforma del sistema regulador, para evitar los excesos de los últimos años, y aseguró que pese a los gastos a corto plazo para hacer frente a la crisis recortará a la mitad el déficit actual en cuatro años, a 533.000 millones de dólares.

"Ya hemos identificado dos billones de dólares en ahorros a lo largo del próximo decenio", aseguró, al indicar que, entre otras cosas, se eliminarán los contratos sin concurso público en Irak o las exenciones fiscales a empresas que exportan trabajos al exterior.

Tanto demócratas como republicanos y él mismo, tendrán "que sacrificar algunas prioridades muy meritorias para las que no hay dinero".

Esta semana la Bolsa de Nueva York cayó a niveles que no se veí­an desde 1997, entre temores a una nacionalización de bancos.

Hay dos áreas que exigen una atención inmediata y sostenida del Gobierno de Obama.

Debe dedicar gran parte de sus energí­as al rescate y la recuperación de la economí­a estadounidense y sus redes financieras y comerciales en todo el mundo; sin esa recuperación, EE UU estará en una situación muy difí­cil.

El director de Inteligencia Nacional de EEUU, Dennis Blair, presentó el 12 de febrero ante el Senado su informe sobre la evaluación de los retos que enfrenta el gobierno de EEUU en materia de seguridad. A diferencia de sus antecesores, Blair considera la crisis financiera global como "la principal amenaza" al paí­s en vez del terrorismo.

"El tiempo es probablemente nuestra mayor amenaza. Lo más que tarda el inicio de la recuperación (económica), más la probabilidad de serio daño a los intereses estratégicos de Estados Unidos".

Washington no puede concentrarse sólo en los asuntos económicos, porque debe prestar asimismo mucha atención a la polí­tica mundial, es decir, a las relaciones con una China en ascenso, una Rusia susceptible, el polvorí­n del sur de Asia, Irán y el campo de minas que constituyen los paí­ses árabes. Rescatar la economí­a estadounidense y preservar el orden geopolí­tico son las dos grandes prioridades del nuevo Gobierno de Obama, todo lo demás pasa a un segundo plano

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