Música

De un Negro y un Gitano…

… ¡nació la música, mi hermano!

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24-02-2009
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Durante el siglo XVII, la necesidad de fuerza de trabajo para la producción de tabaco, arroz, azúcar y otros cultivos, dirigió la compra de esclavos - o el secuestro para la esclavitud -. Estos esclavos eran llevados a América en barcos donde eran encadenados y hacinados en las bodegas. Solo 15 millones de los 40 secuestrados llegaron a América. Durante el siglo XVII, la necesidad de fuerza de trabajo para la producción de tabaco, arroz, azúcar y otros cultivos, dirigió la compra de esclavos - o el secuestro para la esclavitud -. Estos esclavos eran llevados a América en barcos donde eran encadenados y hacinados en las bodegas. Solo 15 millones de los 40 secuestrados llegaron a América.
Desde siempre los “amos” hicieron todo lo posible por identificar sus cánticos con severos castigos. Pero no lo lograron y las propias tradiciones africanas se mezclaron con la música europea…
 
Desde el corazón de Egipto llegó a España el pueblo romaní; un ejército nómada de puro duende que  cuajó en la península por el arte que no tiene nada que perder y todo lo entrega.
A través de los siglos este arte ha perdurado mutando su cadena de ADN, entre la India, África y la turbulenta piel de toro.
 
Una de las diferencias más importantes entre la música centro-europea y la africano-romaní es el papel que desempeña el ritmo. Simultáneamente muchas ideas rítmicas diferentes confluyen en una misma composición: un percusionista o un palmero establece un ritmo base, entran otros con diferentes ritmos, se cruzan unos con otros…
 
La interpretación tocando, cantando, dando palmas, bailando o simplemente llevando
el ritmo manda sobre la composición. La música clásica europea suele estar escrita por un compositor para que unos músicos la interpreten delante de un público que responde con diferente suerte. La música africano-romaní se recuerda, no se escribe, y a menudo cambia durante la interpretación.
 
Uno de los primeros resultados de la mezcla afro-americana fueron las canciones de trabajo que surgieron para ayudar a sobrellevar el duro castigo del trabajo esclavo,
pulsando el ritmo de las tareas a ritmo de las herramientas.
 
Después la música religiosa – el góspel -, el jazz, la música de marcha – el dixieland -, el ragtime, el blues, el swing, el loco y espontáneo bebop, el boggie-woogie, el country, el folk, el bluegrass, el rhythm´n´blues, el rock´n´roll, el doo-wop, el soul, el beat-pop, la música mod, el reagge, el ska, el punk, el heavy, el funk, new wave, disco…
 
Dice Eduardo Galeano que la música más libre del mundo nació entre los esclavos… y entre los gitanos, añadió antes Lorca: alegrías, alborea, colombiana, bulerías, fandangos, farruca, guajiras, martinete, soleá, siguiriya, serrana, taranto, tangos, romeras, peteneras y caracoles.
 
Nueva Orleans se queda pequeño. Mientras nosotros seguimos esperando a Valdés y Buika. Pronto.
 
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